·· λиgiє×Ðαggєя's ··

RIP James Owen "The Rev" Sullivan. "Just a spoon full of Jimmy helps the whole world go down" // CARAJO, A PESAR DE QUE HE DICHO QUE ODIO TWILIGHT, TOKIO HOTEL Y JONAS BROTHER ME SIGUEN AGREGANDO FANS DE ESO! ¬¬

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·Enamorado con todos estos Vampiros· [Cap. 19. Part. 2]

.*.

 

    Su casa era un tanto grande, pero sabía que no habitaban muchos ahí, ya que no había muchos muebles o cosas que le dijeran que había más de su familia viviendo ahí.

 

   Angie miró a Bob quién estaba cerrando ene se momento la puerta de su casa y sonrió al momento que sus ojos se encontraron. Estaba nerviosa y posiblemente alguna consecuencia saldría de esto, pero en se momento no le importaba si esa consecuencia era buena o mala.

 

   -Tu casa es muy bonita -dijo al momento que observaba todo el lugar.

 

   -Sí bueno, lo indispensable para mí y mi padre -dijo con una pequeña mueca.

 

   Al parecer hablar de su padre no era de su agrado.

 

   -Aún no puedo creer que tu padre sea el director de la escuela.

 

   -Uhm, dímelo a mí -sonrió en ese momento y tomó la mano de Angie-. Vamos a mi habitación y ahí tengo los libros que quiero mostrarte.

 

   Angie asintió y subió las escaleras de madera guiada por Bob, subiendo por fin a la planta alta donde había únicamente habitaciones cerradas por puertas de madera fina. Caminaron al final del pasillo y entraron a una de las puertas, en la cual se encontraba un letrero que decía: «No molestar», por lo cual Angie rió y Bob la miró con una sonrisita de lado.

 

   -¿De que te ríes? -preguntó él fingiendo estar molesto.

 

   -No, por nada... me río de todo yo.

 

   -Ajá, como tú digas -contestó en tonó irónico, pero sin abandonar su tono de diversión.

 

   Al entrar los ojos de Angie se abrieron ligeramente por como estaba adornado. Estaba pintado de un tono azul muy oscuro, las cortinas se encontraban cerradas, dándole un aspecto más acogedor pero al mismo tiempo más tenebroso. Al lado de la cama se encontraba su computador, en el cual tenía varios libros amontonados un por de murciélagos de peluche. El piso estaba forrado de un tapete de un tono azul raro y su colcha combina perfectamente con todo el ambiente. Aterrador, pero lejos de estar asustada... le encantaba.

 

   -Siéntate si quieres -la voz de Bob llamó su atención y lo miró-. Mientras yo voy a buscar ese libro, ¿bien?

 

   Ella asintió al momento que se sentaba en la cama de Bob mientras éste iba a buscar el libro como había dicho. Él se metió en otro pequeño cuarto que se encontraba ahí, parecía baño, pero al darse cuenta vio que se trataba de un lugar donde había más libros aún. Momentos después emergió Bob con un par de libros en sus manos y se acercó a Angie que lo miraba con un poco de duda aún en sus ojos.

 

   -Toma -extendió su mano con uno de los libros en ella y de lo dio a Angie.

 

   Ella lo tomó enseguida. Era un extraño libro con una tapa gruesa en un color carmesí, tenía grabado en dorado un título que no entendía ya que estaba en Griego, por lo que pudo notar. Entonces miró a Bob y éste le sonrió.

 

   -Vamos, ábrelo -insistió.

 

   Angie tomó el libro con sus dos manos y lo abrió en la primera hoja, donde había un dibujo en boceto de lo que parecía ser un vampiro, lo supo cuando vio esos grandes colmillos dibujados. Siguió hojeando más y más hasta descubrir que era una especie de "diario" escrito por un vampiro... si no se equivocaba.

 

   -¿Qué es esto? -preguntó sorprendida.

 

   Bob tomó asiento a su lado y tomó el libro de las manos de Angie.

 

   -Como ya pudiste ver es un diario... sí, escrito por un vampiro, mi abuelo me lo dio cuando yo era aún muy pequeño para entender que era todo esto.

 

   Angie aún no sabía que decirle a Bob, sólo quedó mirando fijamente el libro que ahora descansaba en las manos pálidas del chico y observaba fijamente cada página que Bob pasaba.

 

   -¿Ahora me crees que yo te creo?

 

   Ella lo miró neutralmente, pero la sonrisa de Bob la hizo sonreír también. Tomó de nueva cuenta el libro entre sus manos mientras Bob abría el otro, el cual tenía una tapa de terciopelo azul.

 

   -¿Entonces te lo dio tu abuelo? -preguntó asombrada.

 

   -Sí, y aunque yo estaba demasiado pequeño, recuerdo que él estaba muy metido en la onda de los vampiros y todo eso.

 

   -¿Y qué pasó con tu abuelo?

 

   -Murió. Nunca supieron porqué... fue muy extraño -la voz de Bob se escuchó un poco débil al finalizar esa frase. Llevó sus manos a su cabeza y la sostuvo por un breve momento.

 

   Angie sólo lo miraba con un poco de consternación y no apartaba su vista de él. Comenzaba a preocuparle un poco.  

   

   -¿Te sientes bien, Bob? -preguntó asustada.

 

   -Sí, sólo... sólo dame un minuto y ahorita regreso contigo -dijo al momento que se paraba de su cama y salía de su habitación.

 

   Angie se quedó muda, no sabía que pensar pues así era como se ponía Gerard cuando se drogaba. Y al pensarlo mejor, tal vez de algún lugar de esos donde Gerard conseguía su droga era de donde se conocían. Pero no quiso pensar en eso ni quiso pensar mal de Bob... sólo esperaba que no fuera así.

 

   -Te traje un refresco -se escuchó la voz de Bob, ya cambiada y se veía mejorado. Dejó la lata de refresco en el mueble, justo al lado de donde estaba sentada Angie y se volvió a sentar a su lado.

 

   -¿Te encuentras bien? -preguntó.

 

   -Sí, sólo fue un repentino dolor de cabeza, descuida -sonrió para aparentar lo que no-. Y bien, ¿ya viste los libros?

 

   -Eh, ah, sí, de hecho los estaba viendo ahorita... son muy interesantes.

 

   -No eres la única que cree en esa clase de criaturas...

 

   -¿Qué vampiros?

 

   -Claro, esos... -sonrió-. Por que también están los licántropos, las brujas, los duendes... y las hadas no son tan lindas como todo mundo cree, son unas pequeñas perras.

 

   Angie rió por ese comentario y más por la cara que había puesto Bob al mencionar aquello. Lo miró de nuevo a esos profundos ojos azules y entrecerró los suyos.

 

   -¿Y tú como sabes todo eso? -quiso saber.

 

   -Oh, bueno, leyendo... -dijo señalando el mueble de su computador y el pequeño cuarto que estaba repleto de libros-. Me encanta.

 

   -Ya veo -musitó con una pequeña sonrisa-. Oye Bob -lo llamó.

 

   -¿Qué pasa?

 

   -Te quiero preguntar algo, ¿pero me prometes que responderás con la verdad?

 

   -Ehm, depende.

 

   -¿Depende de qué?

 

   -Si me vas a preguntar si soy virgen -contestó y después se echo a reír bajo la mirada retadora de Angie, la cual había descubierto que le encantaba. Se acercó a ella lentamente hasta quedar enfrente de ella y sentir su respiración chocar con la suya-. Está bien, te responderé lo que quieres, pero antes respóndeme algo tú.

 

   -¿Qué? -susurró Angie tragando duro, al sentir la respiración fría de Bob cerca de sus labios.

 

   -¿Te gusto?

 

   En el rostro de Angie apareció una sonrisa y miró fijamente esos ojos azules que tanto la ponían mal. Ahora ella se acercó lentamente y rozó los labios de Bob soltando un "Sí".

 

   En ese instante Bob la tomó de su cara y la atrajo más para que por fin pudiera probar esos labios que tanto anhelaba. Atrapó con los suyos los labios rojos de Angie, mientras que los suyos, que estaban rosados, se ponían de un ligero color carmín mientras el beso aumentaba de intensidad. Bob la tomó de las caderas e hizo que se sentara sobre él a horcajadas, mientras el beso seguía más intensamente.

 

   Angie llegó a pensar que tal vez esto iba demasiado rápido, pero ahora ya no podía separarse de Bob, y hablaba literalmente, era como su un imán la atrajera hacia él y no la dejase alejarse.

 

   Las manos de Bob comenzaron a rebuscar el cierre del hoodie de Angie el cual quitó al instante sin dejar de besarla apasionadamente. Sus manos iban a colarse por debajo de su playera acariciando su cintura, pero...

 

   -Así los quería encontrar -se escuchó una voz en tono juguetón, haciendo que en ese instante se separaran.

 

   Angie y Bob voltearon inmediatamente hacia donde había provenido la voz, la ventana estaba abierta y sobre ella se encontraba sentado alguien mirándolos fijamente. Angie abrió al máximo sus ojos al darse cuenta de quien eran esos otros intensos ojos azules que la miraban de esa manera tan penetrante.

 

   -Hola, hermosa, ¿me recuerdas? -exclamó Jimmy con una sonrisa macabra y su vista bien fija en Angie.

 

.*.

 

   El aire que pasaba por la ventana le daba justo en su rostro y en ella volvía ese sentimiento de angustia y el de no saber que iba a pasar después de eso.

 

   Su cuerpo estaba débil y aún sentía ese dolor en su parte íntima, era extraño, pero al mismo tiempo le gustaba sentirlo, se sentía una enferma.

 

   Miró a su derecha y pudo ver el perfil de Billie, quién se encontraba con la viste enfrente y mantenía toda su atención al camino. Blanca volvió a mirar por la ventana, como no lo hacía hace más de media hora, y entonces se dio cuenta de que ese ya no era algún camino que conociera de Monroeville, al parecer ya estaba en las afueras de éste y lo comprobó cuando sus ojos se encontraron con un letrero que se leía: «Bat Country». Blanca se extrañó por ese nombre y hasta le dio un poco de miedo, pero estaba demasiado cansada como para ponerse a preguntar o a hacer algo para llamar la atención de Billie y que la dejara ir, de hecho, muy adentro de ella, y aunque no lo aceptara, quería ir a donde fuera Billie y hacer cualquier cosa que él le dijera.

 

   El auto por fin se detuvo, la noche a penas se iba a poner, a lo lejos el sol resplandecía un poco, pero en aquél lugar, parecía que no alumbraba lo suficiente, el cielo tenía un excéntrico tono púrpura y los árboles se veían naranjas por la luz del sol.

 

   Billie se bajó del auto y se salió recargándose en la puerta, sacando un cigarrillo y fumándolo.

 

   -¿No piensas bajar? -preguntó asomándose por la ventanilla y mirando fijamente a Blanca.

 

   Ella sin decir nada bajó del coche y lo rodeó sólo para ponerse al lado de Billie.

 

   -¿Dónde estamos? -preguntó aún extrañada.

 

   -Es un lugar que sólo yo y unos pocos conocemos -dijo serio y sin hacer ninguna otra expresión.

 

   -¿Pero para que estamos aquí?

 

   -Después de lo que pasó, tengo que ver que hago contigo...

 

   Los ojos de Blanca se abrieron con miedo.

 

   -¿Qué vas a hacer conmigo?

 

   -No lo sé, aún lo estoy pensando.

 

   Billie tiró el cigarro al suelo y lo piso para apagarlo, se alejó de ahí y camino unos cuantos metros, llegando a donde había una gran roca y se sentó en ella.

 

   Esta vez el atardecer se hizo presente y las estrellas comenzaban a aparecer. Blanca se subió al capo del coche y ahí se recostó sobre el parabrisas, poniendo sus brazos atrás de su cabeza y mirando al cielo. Billie la miró con enojo pero no le dijo nada, prendió esta vez un pitillo de marihuana y trató de ignorarle frustrándose al darse cuenta de que no podía.

 

   Miró a Blanca que estaba ahí, recostada y mirando las estrellas, en ese semblante de estar pensando y angustiada a la vez. Su perfil lo decía todo. Sólo recordó esa vez, cuando estaba haciendo el amor con Julieta y se dio cuenta de que no era ella, si no en realidad era Blanca la que estaba con él. Se enojaba al admitirlo pero, sí, le había encantado estar con ella bien sabiendo que ni siquiera se trataba ya de Julieta. Blanca comenzaba a volverlo loco de una manera extraña y provocativa... y al parecer aquella niña estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por él.

 

   -Vamos Billie Joe, Julieta no te ama, te abandonó pese a todo lo que hiciste para tratar de regresarla a tu lado... -se dijo a sí mismo.

 

   Suspiró cansada. Por que lo estaba, aparte de esa situación en la que se encontraba, era tan estúpidamente que no pudiera dejar ahí a Billie Joe y salir corriendo o tomar el coche e irse de nuevo a Monroeville, las llaves estaban pegadas y era tan cobarde de no meterse en el asiento del conductor e irse. Al contrario... se quedaba ahí, con un futuro incierto y con algo de miedo. Frotó sus brazos al sentir el frío recorrer su piel y en ese instante el sintió la presencia de Billie a su lado, nunca se dio cuenta cuando se había subido junto a ella.

 

   -Hace mucho tiempo que no veía un cielo tan despejado -comentó Billie como si nada. 

 

   Blanca lo miró sorprendida, era la primera vez que él decía algo más que una simple afirmación o una pobre oración. No dijo nada al respecto.

 

   -Lo sé -respondió con una sonrisita.

 

   -También hace mucho tiempo que no venía aquí.

 

   -¿Hace cuanto? -preguntó tratando de seguirle la conversación a Billie. No quería que se callara, amaba cuando le hablaba en ese tono.

 

   -Uhm -fumó de nuevo a su marihuana y retuvo un poco el aire-, no lo sé, tal vez un par de años.

 

   Blanca lo miró con una sonrisa mucho más expresiva que la que tenía hace un par de minutos y Billie la miró.

 

   -¿Quieres? -le preguntó enseñándole el pitillo de marihuana.

 

   Blanca lo tomó sin miedo, no era la primera vez que lo hacía, pero tampoco fumaba a diario. Dio una calada y retuvo un poco el humo para después dejarlo salir.

 

   -¿Por qué ahora me estás hablando bien? -tal vez fue la marihuana la que le dio la fuerza para preguntar eso.

 

   Billie bufó divertidamente y tomando de nuevo el pitillo.

 

   -No me preguntes eso... no lo arruines.

 

   -Está bien.

 

   El aullido de un coyote se escuchó a lo lejos y Billie sólo rió al ver la cara de pánico de Blanca.

 

   -Ellos no vienen hasta acá -explicó-. Pero si se tratara de un licán...

 

   -¿De un qué? -preguntó Blanca al ver que Billie no continuaba.

 

   -No, no, nada -Billie la miró de nuevo y torció su boca-. No sé como puedes estar todavía aquí. No e fuiste a pesar de que te dejé las llaves ahí pegadas... ¿Por qué sigues aquí?

 

   -Porque te amo -el aire se le fue al darse cuenta de lo que había dicho. Su corazón latió a mil por hora y sólo suplicaba porque Billie no la hubiera escuchado.

 

   -Bueno, esa no es una excusa razonable, pero... aya tú.

 

   Conforme pasaba el tiempo, la marihuana hacia más efecto en ambos. Al final del pitillo, Blanca se encontraba recostada sobre el hombro de Billie y este sobre el parabrisas aún mirando las estrellas y sentir ese delicioso frío recorrer sus cuerpos, frío que no se parecía en nada al de Monroeville.

 

   -¿Recuerdas algo de lo que pasó? -preguntó Billie en voz baja.

 

   -¿En el hotel? -quiso estar segura.

 

   -Sabes que sí.

 

   -No, o bueno -quedó callada por un instante, pero la mirada de Billie la hizo continuar y ella rió-, sólo te recuerdo a ti... sobre mí... haciéndome el amor.

 

   Billie sonrió de lado llegando las imágenes de los recuerdos a su mente.

 

   -Lejos de que si se tratara de mí o no -aclaró Blanca-. Sentía todo lo que tú le hacías a mi cuerpo -rió de nuevo-. Cada caricia, cada beso, cada roce... cada embestida furiosa que dabas...

 

   Billie la miró de nuevo y la tomó de su barbilla haciendo que la mirara.

 

   -¿Y te gustaría volver a repetirlo? -susurró cerca de sus labios-. Siendo tú esta vez, obviamente.

 

   -No lo sé... qué tal si pasa lo mismo, y al final termino no siendo yo.

 

   -Eso ya no va a suceder, te lo prometo.

 

   -En ese momento Billie tomó entre sus frías manos el rostro de Blanca y la indujo en un beso apasionado, en donde sus lenguas se encontraron y comenzaron a jugar, mordiendo y saboreando sus labios como si estos tuvieran sabor propio. Billie se incorporó haciendo que Blanca lo siguiera y metió sus manos por debajo de su blusa, comenzando a recorrer cada parte de su piel suave.

 

   Quito su placer desesperadamente dejándola solamente en sostén y sus manos ahora bajaban al cierre de su pantalón para desabrocharlo.

 

   Blanca lo tomó de la mano e hizo que se bajaran del capo para ir dentro del asiento trasero, donde ella se recostó a lo largo del asiento y Billie quedaba sobre ella, besando y lamiendo su cuello mientras sus manos viajaban por todo su cuerpo causándole pequeños escalofríos por lo frías que estaban. Por fin terminó de quitar su pantalón y lo arrojó a la parte delantera. Billie se incorporó y quito su camisa y Blanca lo ayudó a quitar sus pantalones que también fueron a dar al asiento delantero junto con toda la ropa.

 

   Sus cuerpos quedaron totalmente desnudos y Blanca dejó escapar un suspiro al sentir el miembro de Billie rozar con su vientre. Se levantó un poco, recargándose en sus codos mientras Billie tomaba sus piernas y las colocaba alrededor de su cadera entrando en ella sin avisar y esperando un poco hasta que Blanca dejara de quejarse un poco, lamió uno de sus senos y con la otra mano acarició el otro. Blanca comenzó a moverse dándole a entender que estaba lista y así fue como él comenzó a moverse lentamente sin dejar de mirar sus ojos. No lo había notado del todo, pero eran hermosos.

 

   Las embestidas de Billie Joe comenzaron a hacerse más profundas y rápidas conforme Blanca le pedía más a gemidos. Billie llevó sus manos a sus pechos acariciándolos al ritmo que se movía y sus ojos parecían no despegarse de los de ella.

 

   Blanca no podía dejar de mirarlo, simplemente porque era perfecto, y sus ojos la volvían loca. Con el efecto de la marihuana y el estar con él se sentía en las nubes, era como tocar el cielo y el infierno al mismo tiempo. El éxtasis recorría su cuerpo al mismo tiempo que esa sensación de bienestar y placer al momento que Billie gemía en alto su nombre y pedía más. En un movimiento rápido que Blanca no supo como fue, quedó ella encima de él, ahora tomando el control de eso. Se movía como si se le fuera la vida en ello y sus gemidos y jadeos comenzaban a resonar en todo el coche, el cual comenzaba también a  moverse violentamente y a producir un chirrido. Los movimientos se volvieron erráticos y si ritmo ya, señal de que estaban por venirse, ella lo sabía, Billie también iba a venirse en ese momento.

 

   -¿En... en verdad me amas... como dices? -jadeó Billie tratando de no detenerse nunca.

 

   -Sí... te amo -respondió Blanca sin aire.

 

   Billie sonrió y en otro movimiento rápido quedó de nueva cuenta sobre ella, esta vez cubriendo su cuerpo totalmente con el suyo y sintiendo sus fuertes gemidos en su oído.

 

   -¿Estarías dispuesta... a hacer cualquier cosa por... mí? -jadeó de nueva cuenta Billie mirando fijamente a los ojos de Blanca.

 

   -Ya te lo... demostré -respondió jadeante y sin detenerse-. Te di mi virginidad y casi te doy mi vida... Te... te daría todo.

 

   El momento estaba por llegar. Billie sonrió de nuevo y en ese momento sus colmillos comenzaron a nacer, la luz de la luna daba sobre sus cuerpos desnudos y perlados de sudor y no lo pensó dos veces... Soltó un gemido fuerte, la adrenalina y el placer se apoderaron de su cuerpo y el éxtasis de sus venas... Blanca soltó también un grito fuerte al sentir su orgasmo, Billie se acercó a su blanco cuello y enterró sus colmillos haciendo que el grito de Blanca se volviera  más fuerte.

 

   Blanca lo miró a los ojos, tenía una mueca de dolor y placer al mismo tiempo... pero Billie sabía que pronto pasaría. La atrajo más hacía él y abrazo su cuerpo con mucha fuerza.

 

   -Ahora estaremos juntos, amor...

 

 

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Ahí el otro capi. (6). Y no me diganque sí se traumaron porque no creo u_u, jajaja, mis capis todos chafas... pero enfin.

Jajaja, no sólo Blanca tendrá sexo salvaje como ya lo vieron y como dice Shan XD, esto es solo el principio, a penas retome mi carrera de sexoneasta(?) (eso existe? xD).

Sólo esperenme tantito y en el próximo capítulo y a ver si sólo Blanca tiene sexo salvaje ññ, jajaja, ya le tocará a todas y nadie se salva ¬¬, hablo enserio. (666)

Ehm, disfruten el capítulo y ehm... esperen su turno (66) :B

                     

LAS AMOO!(L)

 

*Angie Dagger ~ Bryar Sullivan

The Rev-Girl ~.

·Enamorado con todos estos Vampiros· [Cap. 19 Part. 1.]

Capítulo 19. "Cariño, estamos cayendo"

  

     A los lejos sólo miró como Michael iba desapareciendo, sin poder ayudarla. Sentía su cuerpo muy pesado y un extraño presentimiento. Una oscuridad total se apoderó de sus ojos y su cuerpo al fin había caído e algo blando, sus manos supusieron que era pasto.

 

   -Vamos, ya quítaselo -dijo una voz ronca pero al mismo tiempo varonil y muy llamativa.

 

   Lorena pudo al fin ver todo lo que había a su alrededor. Se encontraba en una pequeña cabaña de madera, estaba cubierta de hojas de árboles y el suelo era de pasto. Miró asustada hacia arriba cuando se encontró con dos sujetos que la miraban fijamente con una sonrisita en sus labios.

 

   -Te lo dije -fue lo que dijo uno sin dejar de observarla.

 

   -Bueno, al parecer te debo veinte dólares -dijo el otro.

 

   -¿Qué? -inquirió Lorena, aún estaba asustada, pero sabía que era mejor no mostrarles su miedo, más cuando supo por fin que aquellos dos eran licántropos.

 

   -Tú dinos -dijo el que había hablado primero. Era notoriamente más bajo que el que tenía a su lado, pero igual de apuesto... -. Supongo que eres una de esas vampiritas que puede leer la mente.

 

   -Pues te equivocas -resopló Lorena tratando de pararse del suelo-. Yo no leo la mente.

 

   -Uh, pues que mal, hubiera sido divertido jugar a: "adivina que estoy pensando".

 

   -Oh, pues cuanto lo siento por arruinarles su jueguito -atajó Lorena molesta-. Ahora explíquenme porque mierda me tienen aquí, ¿qué hice?

 

   -No hiciste nada, pero sólo acatamos ordenes de los su superiores... ya sabes.

 

   Lorena no quiso preguntar más, se había enterado de todo leyendo la mente de aquél mediocre licántropo. Permaneció sentada en su lugar, aún siendo observada, pero esta vez sólo por uno de ellos.

 

   -Soy Jonathan, pero dime Johnny porque es lo que me diferencia de mi tonto primo -señaló al otro que se encontraba observando a través de la puerta de madera-, que por cierto también se llama Jonathan, pero a él le dicen Jon... y sí, ya sé, nos diferencia la estatura, pero en fin.

 

   -Ahí te encargas -dijo Jon sonriente.  

 

   -Me debes veinte, Jon, no lo olvides -dicho esto, Jon salió de la cabaña y cerró la puerta-. Ese idiota, seguramente no me va a pagar... ¿Sabes? Habíamos apostado, yo le dije que íbamos a capturar una vampira hermosa y él no me creyó...

 

   Lorena lo miró con los ojos entrecerrados y volteó hacia otro lado.

 

   -Aún no me dices porque me tienes aquí -dijo furiosa.

 

   -Oh, bueno, sabemos que... ya sabes, andas poniéndoles con el tal Michael -dijo burlonamente-. ¡Vaya, si se enteraran los de su clan! Seguro lo matarían...

 

   Lorena lo volvió a mirar, esta vez con los ojos bien abiertos y Johnny no abandonaba esa sonrisita rara de su rostro.

 

   -Pero tranquila, no hemos dicho nada... de hecho, te estamos salvando al noviecito -sonrió-. Aunque no sé que le viste al flacucho ese... habiendo mejores -finalizó con una mirada muy penetrante y sonriendo de lado. Sabía que ahora Lorena estaba doblegada ante él.

 

   -¿Y-y por qué dices que lo están salvando? -logró preguntar ella.

 

   -¡Vaya, no sé! Sólo sé que nuestro jefe no quiere muerto a ese vampirito -explicó mientras sacaba unas cuerdas de una bolsa y se acercaba nuevamente a Lorena-. Lo siento, no te va a gustar, pero te voy a tener que amarrar, a menos que te guste el bodage y comiences a disfrutarlo... -rió fuertemente mientras Lorena sólo lo miraba inquisitadoramente.

 

   Johnny comenzó a amarrar a Lorena, ella sin poner resistencia, pensó que tal vez en algún momento él se iría y la dejaría ahí y así podría escapar, pero conforme pasaba el tiempo se estaba dando que tal vez eso nunca iba a pasar. Comenzaba hartarse ahí y todavía no sabía porque se encontraba en aquél lugar o si Michael iba a ir en su búsqueda.

 

   Suspiró y miró a Johnny que se encontraba fumando un puro y miraba por la pequeña ventana que se encontraba ahí, y de vez en cuando la miraba a ella fugazmente. Miró su perfil, y aunque tenía miedo hasta de pensarlo, en su subconsciente sabía que ese tal Johnny comenzaba a gustarle...

 

   -¡Lorena, pero qué dices! -susurró tratando de que Johnny no la escuchara.

 

   -¿Qué? -cuestionó Johnny, que al parecer había escuchado.

 

   Pero en ese momento la puerta se abrió de nuevo, esta vez dejando pasar por ella a otro tipo diferente. Éste era más alto, tenía un paliacate en su cabeza y una gorra sobre él, se estaba quitando sus lentes...

 

   -Matt, ¿qué haces aquí? -preguntó Johnny.

 

   Matt sonrió y miró a Lorena con sus inigualables ojos.

 

   -Sólo vengo dar un aviso oportuno -rió-. Tal parece que ese tal Michael no vendrá por lo que le pertenece -dijo señalando a Lorena-. Le dijimos que tenemos aquí a su noviecita y él dijo que no le importaba... así que, Johnny -lo tomó del hombro y sonrió macabramente-. Puedes hacer lo que quieres con ella...

 

.*.

 

 Corría el año de 1900. El frío del lugar, por la densa nieve que había caído, se sentía tan penetrante que hasta sus huesos fueron víctima de esa molestia de dolor. Su respiración era entrecortada y su pecho subía y bajaba conforme trataba de regular su respiración. Se detuvo por un momento sólo para ver los ojos de su amante y lo jaló de la mano para obligarlo a mirarla.

 

   -¿Por qué no me quieres decir que es lo que pasa? -preguntó aún alarmada.

 

   Los ojos de él se posaron en los de ella y entonces se bajaron, no podía mantenerla la mirada, era muy difícil ya tener que huir y más tener que explicarle de que era de lo que corría. Suspiró.

 

   -¡Dime! ¡¿Por qué corremos?! -insistió ella.

 

   -Okay, okay, te diré... pero...

 

   -¿Pero, qué, Zachary?, ¡dime!

 

   -Amor, sólo recuerda que, pase lo que pase, te amo, nunca nadie lo va cambiar, ¿está bien?

 

   -¿Qué pasa? ¿Por qué me dices eso? Me asustas -dijo a punto del llanto.

 

   Zachary en ese momento rodeó a su amante por la cintura y la mantuvo en un protector abrazo. Ya no era necesario decirla nada, de todos modos ya no la volvería a ver. La noche caía y sabía que conforme pasaba más e tiempo, su fin se acercaba. Temía por su vida, pero en sí le valía mierda a comparación de lo que sentía por Ámbar, temía que después algo le ocurriese a ella...

 

   -Escucha -la detuvo de nueva cuenta, sosteniendo su mano, y apretándola fuerte-. Si algo pasa, promete que me esperarás... no cuestiones nada, sólo prométemelo.

 

   -Sí, te lo prometo, amor -Ámbar se acercó a sus labios y los besó fugazmente.

 

   Los pasos detrás de ellos volvieron a resonar por todo el lugar, se hacía un eco atormentador y a lo lejos los sonidos de los rayos amenazaban con llover a cántaros. Doblaron en una esquina y fue cuando una figura alta y negra los acorralo justo ahí. El corazón de Ámbar comenzó a latir más fuerte, aún no sabía que pasaba, pero fuese lo que fuese terminaría mal, y lo descubrió justo cuando esa sombra se paró frente a ellos. Zachary sólo trataba de protegerla, poniéndose enfrente, pero simplemente era imposible, cualquier cosa que fuese esa sombra negra, jalaba con mucha fuerza a Zachary al grado de que lo aventó lejos de ella.

 

   -¡Zachary! -gritó aterrorizada.

 

   Pero la sombra impedía verlo, ésta se abalanzó sobre él, haciendo que se retorciera del dolor.

 

   -Ámbar... -musitó Zachary con dificultad, justo cuando aquella creatura por fin se había quitado de encima suyo. Sonrió de lado débilmente y entonces dijo-: Regresaré... por ti...

 

   Y no supo que pensar en ese momento, Zachary estaba ahí en el suelo, medio moribundo y sus ojos se veían extraños... Tiempo después ya no tuvo tiempo ni de pensar, la criatura que había atacado a Zachary se encontraba ahora sobre ella y tuvo que salir corriendo con todo lo que sus piernas le daban...

 

   -Afortunadamente pudiste escapar -dijo Zacky con una mueca de diversión y duelo al mismo tiempo.

 

   Greex aún seguía con sus ojos abiertos al ver aquél lugar, no se lo esperaba, ni se esperaba aquello que había recordado. ¡Claro! ¿Cómo lo había olvidado? ¿Cómo había olvidado lo que había pasado entre ella, antes de reencarnar, y Zachary?

 

   -Pensé que no te volvería a encontrar jamás, sigues igual -susurró él en su oído, al momento que los fuertes brazos de él la rodeaban por la cintura-. Te busqué como loco...

 

   Sus piernas fallaban y su respiración se agotaba con cada segundo que pasaba... todo se volvió negro y entonces ya no supo que ocurrió después.

 

.*.

 

   -¿Entonces dices que...? -cuestionó confundido.

 

   -No, olvídalo, creo que no debí haberte dicho esto, pensarás que soy una loca.

 

   -Claro que no pienso eso, de hecho... te creo...

 

   -¡¿Enserio?! -abrió muy grandes sus ojos.

 

   -Sí, ¡vamos! No es nada fuera de este mundo... posiblemente si haya vampiros caminando como gente normal... ya sabes... todo puede pasar.

 

   -¿Te estás burlando?

 

   -¡Claro que no! -contestó inmediatamente-. Te dije que te creía.

 

   -Para mí estás siendo demasiado sarcástico -dijo con molestia, camino más a prisa pero la pálida mano de Bob la detuvo justo cuando iba a cruzar la calle.

 

   -¿Por qué no me crees? -dijo el medio dolido.

 

   -Es obvio que tú no me crees a mí -respondió resaltando el "tú" y "mí".

 

   -¡Vamos, Angie! -fue entonces que la atrajo más hacia ella y la abrazó.

 

   En ese mismo momento iba pasando él... Sabía que estaba siendo demasiado desapercibido, pero estaba completamente seguro de que aquél chico extraño era un vampiro, era obvio. Se miraron fría y retadoramente por un par de segundos y después el otro se alejó de ahí con un andar algo ágil... Ahora sabía quién andaba detrás de ella.

 

   Angie no lo había visto ya que estaba de espaldas, aún abrazada al cuerpo de Bob.

 

   -¿Por qué no nos vamos de aquí? Te invito a mi casa -dijo Bob, mirando hacía donde se había ido el otro, sólo para asegurarse que en verdad se había alejado. Presentía que Angie estaba en peligro.

 

   -Pero, Bob, tenemos que ir a la escuela -dijo ella contrariada.

 

   -Vamos, con que faltemos un día no pasará nada... además, no creo que hayan muchas clases, han cancelado algunas tras la desaparición de algunos de los maestros y alumnos, ya sabes...

 

   -Bueno, en eso tienes razón.

 

   -Vamos a mi casa, ahí hay algunos libros que tal vez te interese leer -comentó él con una sonrisita-. Y tú me creerás a mí cuando yo te digo que te creo.

 

   Angie no había entendido eso, pero no dijo nada, alzó sus hombros y asintió con una leve sonrisa en sus labios. Bob la tomó de la mano y comenzaron a caminar hacía la dirección opuesta.

 

.*.

 

   -¿Por qué no me quieres decir lo que te dijo Jimmy?

 

   -No es nada, descuida.

 

   -Syn -lo miró a los ojos-, sé que intentas protegerme, pero, si no me dices que es lo que está pasando, entonces no podré ayudarte... sabes que te amo demasiado y no quiero que nos vuelvan a separar,  si eso pasara... juro que muero, y hablo literalmente.

 

   -Sabes que no puedes mor.... -se detuvo en ese instante, la miró a los ojos y entonces captó que fue lo que había querido decir, negó inmediatamente con la cabeza mientras tomaba las manos de Emily entre las suyas-. No, te prohíbo que atentes contra ti misma Emily...

 

   -Pero si tú no estás, no sé que sentido tendría mi eternidad -dijo, al borde del llanto.

 

   -Soportaste mucho tiempo sin mí, y ahora sales con esto.

 

   -Pero eso fue antes, cuando no sabía la verdad... -explicó con lágrimas en sus ojos-. Cuando yo creía que tú me habías abandonado y te habías olvidado de mí.

 

   -Pero ahora sabes que no.

 

   -Y por eso mismo... moriría si no estás junto a mí.

 

   -Bueno, amor, descuida, que jamás nos volverán a separar.

 

   -¿Lo prometes, Synyster?

 

   -Te lo prometo, Emily -atrajo sus manos de ella hasta sus labios rojos y depositó un beso en ellas. Después tomó a su amante entre sus brazos y la arropó con un abrazo protector.

 

   El frío comenzaba a incrementar, mientras que Synyster captaba un alguien más que sabía podría ser una amenaza. Sonrió para aparentar que nada pasaba y entonces se desvaneció aún con Emily en sus brazos.

 

.*.

 

   Sus ojos se abrieron lentamente, mientras el frío comenzaba a recorrer lentamente su piel y un olor extraño comenzaba a inundar su nariz. Había una inmensa oscuridad que no supo si ya estaba totalmente despierta o aún seguía con los ojos cerrados. Al fin de cuentas era lo mismo, ya que se sentía muy mal, su cuerpo lo sentía muy adolorido y su parte íntima también dolía un poco.

 

   ¿Pero qué es lo que estaba pasando?

 

   Llevo su mano a su cabeza, al momento de que el dolor apareció y suspiró con cansancio; tal vez se trataba de un sueño, si debía ser; sabía que iba a despertar y que iba a estar en su cómoda cama en su casa, en donde estaría su madre esperándola para desayunar.

 

   Unos sollozos llegaron a sus oídos y recordó de quien era esa voz. Las imágenes llegaron a su mente como el choque de un tren. Se levantó instantáneamente, ni el mareo le impidió eso, comenzó a buscar su ropa en la completa oscuridad, cuando notó que estaba totalmente desnuda. Con unos tropiezos, pero pudo encontrarla y ponérsela de nuevo. Los sollozos aún se escuchaban.

 

   Iba a salirse inmediatamente de ahí, pero no pudo, algo le decía que se quedara, que tenía que estar ahí...

 

   ¡Maldita conciencia!

 

   Así que se acercó lentamente, hasta donde provenían esos sollozos y suspiró con un poco de miedo. Tenía que enfrentarlo tarde o temprano.

 

   -¿Bi-Billie? -preguntó con precaución.

 

   -¡¿Qué es lo que quieres?!

 

   -Lloras... -dijo, era una afirmación.

 

   Ante eso, Billie ya no dijo nada, ni un suspiro se escuchó, ni un sollozo, ni un soplo más.

 

   Blanca se sentó cuidadosamente al lado de él.

 

   -Ya no deberías estar aquí, niña -suspiró Billie con voz prepotente.

 

   -No, no debería -dijo con un poco de enojo-. Pero sigo aquí, como idiota... esto me saco por ser...

 

   -¡Espera! -la detuvo antes de que se levantara de su lugar.

 

   -¿Qué? -rodó sus ojos-. No quieres que esté aquí... y para ser sinceros tampoco quiero estar aquí...

 

   -Ahora no te puedes ir, ya no te puedes alejar de mí -lo dijo muy seguro de sí mismo.

 

   -¿Cómo dices eso? -dijo tratando de levantarse de nuevo, pero la pálida mano de Billie la volvió a detener-. ¡Me tengo que ir!

 

   -Déjame llevarte...

 

   Blanca lo miró aún con duda, sí, seguía aturdida por todo lo que había pasado, pero aún seguía con esa inmensa espinita en su pecho que le decía que tenía que estar todo ese tiempo con Billie; quería salir corriendo, gritar... pero en vez de eso, decidió seguir a ese misterioso chico de ojos verdes que la volvía loca a pesar de todo...

 

   -Por favor -volvió a insistir Billie con una sonrisita extraña.

 

   Blanca aceptó sin titubear... tomó la mano de él que estaba extendida para entrelazarla con la de ella... sabía que estaba mal eso, pero después de lo que pasó ¿Qué es lo peor que podía ocurrir después?

 

.*.

 

   -Despierta, vamos...

 

   Sus ojos se fueron abriendo poco a poco conforme la suave voz la llamaba, sólo escuchaba un eco, pero sabía que ya no estaba soñando... Por fin quedó despierta y lo primero que pudo ver fueron esos hermosos ojos café-verdosos que la miraban con un poco de pánico.

 

   -Greex -susurró Zacky cuando esos hermosos ojos por fin se abrieron fijándose en los suyos.

 

   -¿Qué fue lo que pasó? -preguntó ella aún un poco desorientada-. ¿Zacky?

 

   -¿No lo recuerdas?

 

   -Por eso te estoy preguntando...

 

   Zacky soltó una sonrisita con diversión y atrajo en un abrazo a Greex que aún tenía una mirada con duda, pero aún así sonrió.

 

   -Entonces... -comezó ella al momento que se alejaba de Zacky-. Explícamelo, por favor...

 

   -No lo recuerdas... por que ya no eres tú en tu otra vida... reencarnaste...

 

   -Oh.

 

   -Oye, dime algo, después de lo que me pasó... ¿te hiciste daño?

 

   Greex bajó su cabeza... no recordaba nada de lo que había pasado en su vida anterior, ¿pero como olvidar como se convirtió en vampiro?

 

   -Y dime la verdad -la voz de Zacky sonaba algo extraña.

 

   Greex lo miró y fue entonces que descubrió que sus ojos estaban empañados e inyectados en sangre, se tronó los dedos dudosa...

 

   -Yo... no recuerdo nada sobre mi pasado, ¿sabes?, pero, sí sé como me convertí en vampiro...

 

   -Eres un vampiro por suicidio, ¿no?

 

   -Sí -suspiró-. Supongo que... por lo que vi en las visiones, fue difícil después de que te fuiste... Ver que aquella criatura te atacaba y luego ver como morías lentamente... No podía vivir sin ti.

 

   -Pero ahora ves que no morí -dijo en un estado casi fúrico-, y yo te prometí que regresaría por ti, Ámbar.

 

   -Prefiero que me digas Greex -corrigió con una pequeña mueca, que para Zacky fue algo tierno ante sus ojos. Y por primera vez alo le parecía tierno realmente.

 

   Sí bien era uno de esos vampiros sádicos y despiadados, pero cuando se trataba de algo que realmente le importaba, como el amor que le tenía a Greex, cambiaba completamente. Sonrió y negó con la cabeza aún con esa hermosa sonrisa bailando en sus labios.

 

   -Llames como te llames... yo aún recuerdo como te amé... y como te sigo amando ahora.

 

   -Entonces tú ya lo sabías, ¿no? -pregunté Greex confusa.

 

   -¿Cómo?

 

   -Sí. Me insistías mucho para que viniera contigo... ya sabías que era yo.

 

   -Yo puedo leer el pasado de los demás...

 

   -¿Y entonces por qué no dijiste nada antes?

 

   -No lo ibas a comprender, tenía que traerte aquí... sabía que aquí recordarías algo...

 

   Zacky se acercó a ella lentamente, mientras que el sol comenzaba a cambiar de rumbo derritiendo un poco la nieve y el aire soplaba con toda su furia, las hojas se elevaron, tal como si fuera un remolino y comenzaron a dar vueltas alrededor de ellos.

 

   Tomó su rostro fino entre sus gruesas pero aún así largas y pálidas manos y rozó sus labios con los suyos, comenzando a mover su cabeza de un lado a otro para que el roce fuera más cálido para ambos.

 

   -Te amo -susurró él aún con sus labios muy juntos a los de ella.

 

   Sus respiraciones comenzaron a incrementar conforme el beso subía de tono y sus manos recorrían cada centímetro de piel que pudieran disponer. Zacky dejó de besar los labios rojos y suaves de su amante para pasar a su cuello y succionar de él como si fuera uno de sus dulces favoritos... mientras sus manos traviesas subían peligrosamente por sus piernas largas y pálidas y un suspiro más prfundo salió de los labios de Greex. Zacky la tomó de la cintura haiendo que lo rodeara con sus piernas y la cargara.

 

   -Ahora te llevaré a otro lugar -susurró Zacky separándose de los labios de Greex y mirándola con una sonrisita insinuante.

 

   No pasó mucho tiempo después de la inmensa nube de humo que se había generado para que los dos pudieran ver perfectamente en que lugar se encontraban. Greex abrió muy grande sus ojos al darse cuenta del lugar en donde habían llegado.

 

   -¿Por qué me trajiste a un cementerio? -preguntó algo confusa.

 

   -Ya verás -sonrió Zacky después.

 

   Tomó la mano de Greex y la condujo hasta una capilla pintada ligeramente azul, abriendo al instante la puerta blanca que impedía el acceso e ingresando en ella. Greex se impresionó por lo buen estado en que se encontraba, miró hacía la pequeña inscripción que estaba tallada sobre una placa de metal y leyó:

 

«En memoria de Zackary Jonathan Baker, siempre te recordaremos.»

 

   En ese momento los ojos de Greex buscaron a los de Zacky que la miraba atento, éste sonrió sin cinismo y asintió con la cabeza como si hubiera respondido alguna pregunta que Greex le hubiera hecho mentalmente.

 

   -Mi familia me encontró supuestamente muerto aquél día -explicó tranquilo-. Quiero decir, ellos creyeron que en verdad había muerto... tuve que finger, Greex, no quería que ellos se enteraran de que yo me había convertido en un vampiro y entonces me entregaran a los cazadores... ellos eran mis padres, pero los conocía muy bien, sabía que aunque yo fuera su hijo me delatarían...

 

   -Entonces...

 

   -Así es, ellos nunca se enteraron de que yo no estaba muerto y que había sido convertido en un vampiro... -tomó una foto suya que reposaba sobre la lápida que se encontraba en medio del lugar, sonrió de lado al ver a la persona que estaba al lado suyo en aquella imagen-. Toda la familia Baker se extinguió ya -dijo como si no le doliera aquello.

 

   -Recuerdo que... recuerdo que tú no apreciabas a tu familia...

 

   -¿Por qué crees que se extinguieron?

 

   -¡¿Los mataste?!

 

   -A todos -dijo Zacky con una extraña sonrisa en sus rojos labios y miró en ese entonces a Greex que aún tenía un deje de incredulidad-. Bueno, sólo uno sobrevivió...

 

   -¿Quién? -cuestionó curiosa.

 

   -Mi primo, se convirtió en vampiro... se llama Jimmy.

 

   Greex sólo lo miraba sin saber que decir... o hacer, sonrió y tomó la foto que Zacky tenía en sus manos, la miró con una sonrisita en su rostro y la volvió a poner sobre la lápida, miró de nueva cuenta a Zacky, y preguntó:

 

   -Poro aún no entiendo porque me trajiste aquí.

 

   -Aquí suelo traer a mis víctimas -explico sonriendo-. Después de matarlas me es más fácil deshacerme de sus cuerpos enterrándolos aquí... -su rostró no abandonaba esa pequeña sonrisita, mientras sentía que el miedo se apoderaba de Greex-. Pero... pero contigo pretendo hacer otra cosa...

 

   Se abalanzó sobre ella, tomándola fuertemente entre sus brazos y probando de sus exquisitos labios que sabían a metal por la sangre que había escurrido de ellos cuando clavó sus incisivos. Sus manos se posaron desesperadamente en su cintura y lentamente comenzaron a bajar hasta donde el cierre de su vestido empezaba, bajo lentamente el zipper y una mueca extraña renacía en su rostro... una mueca de placer, al sentir la húmeda lengua de Greex jugar con su cuello mordiéndolo un poco y causando algunos estragos en él.

 

   Zacky dio algunos pasos hacia atrás, hasta que Greex cayó sobre la lápida de mármol donde momentos antes había estado la fotografía y una vela, cayendo en el acto. Greex se apoyaba en sus manos mientras Zacky no dejaba de besarla apasionadamente y metía sus manos por debajo del vestido acariciando sus piernas y buscando el resorte de su panty, finalmente la encontró y la despojó, llevando ahora sus manos hasta sus hombros acariciándolos con suavidad pero desenfreno a la vez haciendo que los tirantes de su vestido cayeran dejando al descubierto sus redondos pechos los cuales Zachary contempló con lujuria y un extraño brillo en sus ojos.

 

   Zacky se incorporó sólo para quitar su camisa blanca y desabrochar desesperadamente su pantalón negro, despojándose de ellos y amontonándolos a un lado, justo donde había caído el panty de ella y los zapatos italianos de él. Acto seguido se volvió a poner sobre ella besándola como nunca antes, atrapando sus labios ferozmente sin brindarle la posibilidad de probar un poco de aire, mientras sus manos viajaban por todo su cuerpo y despojaban su vestido rojo terminando en el mismo lugar que toda la ropa. Greex lo ayudó a quitarse su bóxer y sonrió al ver su miembro erecto, el cual tomó con su mano derecha mientras volvía a versarlo, pero le era imposible, ya que los suspiros y gemidos comenzaban a salir de los labios rojos de Zacky. Lentamente Greex comenzó a masajear su pene, su único objetivo era que Zacky comenzara a suspiras su nombre a rogar por más hasta que ya no pudiera más. Su fina mano bajaba y subía lentamente, pero conforme pasaba el tiempo y gracias a los suplicas de Zacky la velocidad comenzó a incrementar y en ese tiempo lo único que se escuchaba era el roce de su mano con el pene de Zacky y los gemido de éste pidiendo por más.

 

   Cuando creyó que iba a culminar, tomó la mano de Greex con la suya y la retiró de su miembro y sonrió tiernamente de lado, pero su mirada decía otra cosa: pasión. Tomó de las caderas a su amante y la recostó sobre la fría lápida, dejando a su merced aquél hermoso cuerpo que ahora era suyo. Besó su cuello y sus hombros sin importarle los gritos que soltaba Greex el momento. Devoró de nueva cuenta sus labios y ella sólo suplicaba por un mayor contacto, Zacky sonrió con maña y miró directamente a esos hermosos ojos que lo habían hechizado desde mucho tiempo. Finalmente se preparó para penetrarla, lo cual lo hizo en un solo movimiento, empezando instantáneamente con las embestidas, las cuales eran brutales pero a la misma vez llenas de amor. Sus gruesas pero pálidas manos se aferraban en sus caderas mientras sus movimientos no cesaban y los gemidos comenzaban a salir de sus bocas, las cuales se encontraban de vez en cuando en batallas descomunales y sus labios quedaban rojos e hinchados.

 

   -Greex... Greex... -llamó Zacky entre gemidos-. Mírame... y... y dime que me a-amas...

 

   Greex levantó en ese instante su mirada y miró fijamente los enigmáticos de su vampiro.

 

   -Te... te amo, Zachary... -dijo sin poder evitar soltar un gemido al sentir el miembro de Zacky entrar más profundamente en cada embestida.

 

   Zacky en ese momento detectó algo con sus poderes vampíricos, pero prefirió no decir nada a Greex... solamente quería estar con ella, quería culminar con ella y no separarse de ella, así lo encontraran a él y muriera por ella...

 

   Finalmente, después de unas cuantas embestidas salvajes más, una ráfaga de adrenalina recorrió todo su cuerpo, y sabía que el de Greex también, abrazándose a ella al instante y recibiendo su orgasmo dentro de un beso ahogando un grito en su garganta y sosteniendo el frágil cuerpo de ella al momento de la culminación. Cayó rendido, desplomándose en sobre sus pechos desnudos y abrazándola con fuerza.

 

   -Tengo que confesarte algo -soltó Zacky tiempo después, cuando por fin pudo regular su respiración y se había separado de Greex tumbándose al lado de ella.

 

   -¿Qué?

 

   -Estoy en peligro -dijo como si nada, pero se había ganado una mirada de pánico de parte de Greex-. Y si tú estás conmigo, eso significa que tú también... así que... yo no te puedo hacer esto, yo...

 

   No pudo continuar porque los labios de su amante se habían apoderado de los suyos y ahora los tenía en un beso pasional.

 

   -No me importa si estamos en peligro juntos, Zacky -dijo con una sonrisa nerviosa-. No me importaría morir contigo... pero no me quiero separar de ti, no ahora que te encontré.

 

   Greex volvió a besar esos labios que tanto la volvían loca... aparentando que lo que le había dicho Zacky anteriormente no le había incomodado en nada...

 

   ...Pero sabía que en el fondo estaba asustada....

sobre ti, sobre mí... o de estrellas que se funden.

·Wait for tomorrow...·

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