·Enamorado con todos estos Vampiros· [Cap. 19. Part. 2]
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Su casa era un tanto grande, pero sabía que no habitaban muchos ahí, ya que no había muchos muebles o cosas que le dijeran que había más de su familia viviendo ahí.
Angie miró a Bob quién estaba cerrando ene se momento la puerta de su casa y sonrió al momento que sus ojos se encontraron. Estaba nerviosa y posiblemente alguna consecuencia saldría de esto, pero en se momento no le importaba si esa consecuencia era buena o mala.
-Tu casa es muy bonita -dijo al momento que observaba todo el lugar.
-Sí bueno, lo indispensable para mí y mi padre -dijo con una pequeña mueca.
Al parecer hablar de su padre no era de su agrado.
-Aún no puedo creer que tu padre sea el director de la escuela.
-Uhm, dímelo a mí -sonrió en ese momento y tomó la mano de Angie-. Vamos a mi habitación y ahí tengo los libros que quiero mostrarte.
Angie asintió y subió las escaleras de madera guiada por Bob, subiendo por fin a la planta alta donde había únicamente habitaciones cerradas por puertas de madera fina. Caminaron al final del pasillo y entraron a una de las puertas, en la cual se encontraba un letrero que decía: «No molestar», por lo cual Angie rió y Bob la miró con una sonrisita de lado.
-¿De que te ríes? -preguntó él fingiendo estar molesto.
-No, por nada... me río de todo yo.
-Ajá, como tú digas -contestó en tonó irónico, pero sin abandonar su tono de diversión.
Al entrar los ojos de Angie se abrieron ligeramente por como estaba adornado. Estaba pintado de un tono azul muy oscuro, las cortinas se encontraban cerradas, dándole un aspecto más acogedor pero al mismo tiempo más tenebroso. Al lado de la cama se encontraba su computador, en el cual tenía varios libros amontonados un por de murciélagos de peluche. El piso estaba forrado de un tapete de un tono azul raro y su colcha combina perfectamente con todo el ambiente. Aterrador, pero lejos de estar asustada... le encantaba.
-Siéntate si quieres -la voz de Bob llamó su atención y lo miró-. Mientras yo voy a buscar ese libro, ¿bien?
Ella asintió al momento que se sentaba en la cama de Bob mientras éste iba a buscar el libro como había dicho. Él se metió en otro pequeño cuarto que se encontraba ahí, parecía baño, pero al darse cuenta vio que se trataba de un lugar donde había más libros aún. Momentos después emergió Bob con un par de libros en sus manos y se acercó a Angie que lo miraba con un poco de duda aún en sus ojos.
-Toma -extendió su mano con uno de los libros en ella y de lo dio a Angie.
Ella lo tomó enseguida. Era un extraño libro con una tapa gruesa en un color carmesí, tenía grabado en dorado un título que no entendía ya que estaba en Griego, por lo que pudo notar. Entonces miró a Bob y éste le sonrió.
-Vamos, ábrelo -insistió.
Angie tomó el libro con sus dos manos y lo abrió en la primera hoja, donde había un dibujo en boceto de lo que parecía ser un vampiro, lo supo cuando vio esos grandes colmillos dibujados. Siguió hojeando más y más hasta descubrir que era una especie de "diario" escrito por un vampiro... si no se equivocaba.
-¿Qué es esto? -preguntó sorprendida.
Bob tomó asiento a su lado y tomó el libro de las manos de Angie.
-Como ya pudiste ver es un diario... sí, escrito por un vampiro, mi abuelo me lo dio cuando yo era aún muy pequeño para entender que era todo esto.
Angie aún no sabía que decirle a Bob, sólo quedó mirando fijamente el libro que ahora descansaba en las manos pálidas del chico y observaba fijamente cada página que Bob pasaba.
-¿Ahora me crees que yo te creo?
Ella lo miró neutralmente, pero la sonrisa de Bob la hizo sonreír también. Tomó de nueva cuenta el libro entre sus manos mientras Bob abría el otro, el cual tenía una tapa de terciopelo azul.
-¿Entonces te lo dio tu abuelo? -preguntó asombrada.
-Sí, y aunque yo estaba demasiado pequeño, recuerdo que él estaba muy metido en la onda de los vampiros y todo eso.
-¿Y qué pasó con tu abuelo?
-Murió. Nunca supieron porqué... fue muy extraño -la voz de Bob se escuchó un poco débil al finalizar esa frase. Llevó sus manos a su cabeza y la sostuvo por un breve momento.
Angie sólo lo miraba con un poco de consternación y no apartaba su vista de él. Comenzaba a preocuparle un poco.
-¿Te sientes bien, Bob? -preguntó asustada.
-Sí, sólo... sólo dame un minuto y ahorita regreso contigo -dijo al momento que se paraba de su cama y salía de su habitación.
Angie se quedó muda, no sabía que pensar pues así era como se ponía Gerard cuando se drogaba. Y al pensarlo mejor, tal vez de algún lugar de esos donde Gerard conseguía su droga era de donde se conocían. Pero no quiso pensar en eso ni quiso pensar mal de Bob... sólo esperaba que no fuera así.
-Te traje un refresco -se escuchó la voz de Bob, ya cambiada y se veía mejorado. Dejó la lata de refresco en el mueble, justo al lado de donde estaba sentada Angie y se volvió a sentar a su lado.
-¿Te encuentras bien? -preguntó.
-Sí, sólo fue un repentino dolor de cabeza, descuida -sonrió para aparentar lo que no-. Y bien, ¿ya viste los libros?
-Eh, ah, sí, de hecho los estaba viendo ahorita... son muy interesantes.
-No eres la única que cree en esa clase de criaturas...
-¿Qué vampiros?
-Claro, esos... -sonrió-. Por que también están los licántropos, las brujas, los duendes... y las hadas no son tan lindas como todo mundo cree, son unas pequeñas perras.
Angie rió por ese comentario y más por la cara que había puesto Bob al mencionar aquello. Lo miró de nuevo a esos profundos ojos azules y entrecerró los suyos.
-¿Y tú como sabes todo eso? -quiso saber.
-Oh, bueno, leyendo... -dijo señalando el mueble de su computador y el pequeño cuarto que estaba repleto de libros-. Me encanta.
-Ya veo -musitó con una pequeña sonrisa-. Oye Bob -lo llamó.
-¿Qué pasa?
-Te quiero preguntar algo, ¿pero me prometes que responderás con la verdad?
-Ehm, depende.
-¿Depende de qué?
-Si me vas a preguntar si soy virgen -contestó y después se echo a reír bajo la mirada retadora de Angie, la cual había descubierto que le encantaba. Se acercó a ella lentamente hasta quedar enfrente de ella y sentir su respiración chocar con la suya-. Está bien, te responderé lo que quieres, pero antes respóndeme algo tú.
-¿Qué? -susurró Angie tragando duro, al sentir la respiración fría de Bob cerca de sus labios.
-¿Te gusto?
En el rostro de Angie apareció una sonrisa y miró fijamente esos ojos azules que tanto la ponían mal. Ahora ella se acercó lentamente y rozó los labios de Bob soltando un "Sí".
En ese instante Bob la tomó de su cara y la atrajo más para que por fin pudiera probar esos labios que tanto anhelaba. Atrapó con los suyos los labios rojos de Angie, mientras que los suyos, que estaban rosados, se ponían de un ligero color carmín mientras el beso aumentaba de intensidad. Bob la tomó de las caderas e hizo que se sentara sobre él a horcajadas, mientras el beso seguía más intensamente.
Angie llegó a pensar que tal vez esto iba demasiado rápido, pero ahora ya no podía separarse de Bob, y hablaba literalmente, era como su un imán la atrajera hacia él y no la dejase alejarse.
Las manos de Bob comenzaron a rebuscar el cierre del hoodie de Angie el cual quitó al instante sin dejar de besarla apasionadamente. Sus manos iban a colarse por debajo de su playera acariciando su cintura, pero...
-Así los quería encontrar -se escuchó una voz en tono juguetón, haciendo que en ese instante se separaran.
Angie y Bob voltearon inmediatamente hacia donde había provenido la voz, la ventana estaba abierta y sobre ella se encontraba sentado alguien mirándolos fijamente. Angie abrió al máximo sus ojos al darse cuenta de quien eran esos otros intensos ojos azules que la miraban de esa manera tan penetrante.
-Hola, hermosa, ¿me recuerdas? -exclamó Jimmy con una sonrisa macabra y su vista bien fija en Angie.
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El aire que pasaba por la ventana le daba justo en su rostro y en ella volvía ese sentimiento de angustia y el de no saber que iba a pasar después de eso.
Su cuerpo estaba débil y aún sentía ese dolor en su parte íntima, era extraño, pero al mismo tiempo le gustaba sentirlo, se sentía una enferma.
Miró a su derecha y pudo ver el perfil de Billie, quién se encontraba con la viste enfrente y mantenía toda su atención al camino. Blanca volvió a mirar por la ventana, como no lo hacía hace más de media hora, y entonces se dio cuenta de que ese ya no era algún camino que conociera de Monroeville, al parecer ya estaba en las afueras de éste y lo comprobó cuando sus ojos se encontraron con un letrero que se leía: «Bat Country». Blanca se extrañó por ese nombre y hasta le dio un poco de miedo, pero estaba demasiado cansada como para ponerse a preguntar o a hacer algo para llamar la atención de Billie y que la dejara ir, de hecho, muy adentro de ella, y aunque no lo aceptara, quería ir a donde fuera Billie y hacer cualquier cosa que él le dijera.
El auto por fin se detuvo, la noche a penas se iba a poner, a lo lejos el sol resplandecía un poco, pero en aquél lugar, parecía que no alumbraba lo suficiente, el cielo tenía un excéntrico tono púrpura y los árboles se veían naranjas por la luz del sol.
Billie se bajó del auto y se salió recargándose en la puerta, sacando un cigarrillo y fumándolo.
-¿No piensas bajar? -preguntó asomándose por la ventanilla y mirando fijamente a Blanca.
Ella sin decir nada bajó del coche y lo rodeó sólo para ponerse al lado de Billie.
-¿Dónde estamos? -preguntó aún extrañada.
-Es un lugar que sólo yo y unos pocos conocemos -dijo serio y sin hacer ninguna otra expresión.
-¿Pero para que estamos aquí?
-Después de lo que pasó, tengo que ver que hago contigo...
Los ojos de Blanca se abrieron con miedo.
-¿Qué vas a hacer conmigo?
-No lo sé, aún lo estoy pensando.
Billie tiró el cigarro al suelo y lo piso para apagarlo, se alejó de ahí y camino unos cuantos metros, llegando a donde había una gran roca y se sentó en ella.
Esta vez el atardecer se hizo presente y las estrellas comenzaban a aparecer. Blanca se subió al capo del coche y ahí se recostó sobre el parabrisas, poniendo sus brazos atrás de su cabeza y mirando al cielo. Billie la miró con enojo pero no le dijo nada, prendió esta vez un pitillo de marihuana y trató de ignorarle frustrándose al darse cuenta de que no podía.
Miró a Blanca que estaba ahí, recostada y mirando las estrellas, en ese semblante de estar pensando y angustiada a la vez. Su perfil lo decía todo. Sólo recordó esa vez, cuando estaba haciendo el amor con Julieta y se dio cuenta de que no era ella, si no en realidad era Blanca la que estaba con él. Se enojaba al admitirlo pero, sí, le había encantado estar con ella bien sabiendo que ni siquiera se trataba ya de Julieta. Blanca comenzaba a volverlo loco de una manera extraña y provocativa... y al parecer aquella niña estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por él.
-Vamos Billie Joe, Julieta no te ama, te abandonó pese a todo lo que hiciste para tratar de regresarla a tu lado... -se dijo a sí mismo.
Suspiró cansada. Por que lo estaba, aparte de esa situación en la que se encontraba, era tan estúpidamente que no pudiera dejar ahí a Billie Joe y salir corriendo o tomar el coche e irse de nuevo a Monroeville, las llaves estaban pegadas y era tan cobarde de no meterse en el asiento del conductor e irse. Al contrario... se quedaba ahí, con un futuro incierto y con algo de miedo. Frotó sus brazos al sentir el frío recorrer su piel y en ese instante el sintió la presencia de Billie a su lado, nunca se dio cuenta cuando se había subido junto a ella.
-Hace mucho tiempo que no veía un cielo tan despejado -comentó Billie como si nada.
Blanca lo miró sorprendida, era la primera vez que él decía algo más que una simple afirmación o una pobre oración. No dijo nada al respecto.
-Lo sé -respondió con una sonrisita.
-También hace mucho tiempo que no venía aquí.
-¿Hace cuanto? -preguntó tratando de seguirle la conversación a Billie. No quería que se callara, amaba cuando le hablaba en ese tono.
-Uhm -fumó de nuevo a su marihuana y retuvo un poco el aire-, no lo sé, tal vez un par de años.
Blanca lo miró con una sonrisa mucho más expresiva que la que tenía hace un par de minutos y Billie la miró.
-¿Quieres? -le preguntó enseñándole el pitillo de marihuana.
Blanca lo tomó sin miedo, no era la primera vez que lo hacía, pero tampoco fumaba a diario. Dio una calada y retuvo un poco el humo para después dejarlo salir.
-¿Por qué ahora me estás hablando bien? -tal vez fue la marihuana la que le dio la fuerza para preguntar eso.
Billie bufó divertidamente y tomando de nuevo el pitillo.
-No me preguntes eso... no lo arruines.
-Está bien.
El aullido de un coyote se escuchó a lo lejos y Billie sólo rió al ver la cara de pánico de Blanca.
-Ellos no vienen hasta acá -explicó-. Pero si se tratara de un licán...
-¿De un qué? -preguntó Blanca al ver que Billie no continuaba.
-No, no, nada -Billie la miró de nuevo y torció su boca-. No sé como puedes estar todavía aquí. No e fuiste a pesar de que te dejé las llaves ahí pegadas... ¿Por qué sigues aquí?
-Porque te amo -el aire se le fue al darse cuenta de lo que había dicho. Su corazón latió a mil por hora y sólo suplicaba porque Billie no la hubiera escuchado.
-Bueno, esa no es una excusa razonable, pero... aya tú.
Conforme pasaba el tiempo, la marihuana hacia más efecto en ambos. Al final del pitillo, Blanca se encontraba recostada sobre el hombro de Billie y este sobre el parabrisas aún mirando las estrellas y sentir ese delicioso frío recorrer sus cuerpos, frío que no se parecía en nada al de Monroeville.
-¿Recuerdas algo de lo que pasó? -preguntó Billie en voz baja.
-¿En el hotel? -quiso estar segura.
-Sabes que sí.
-No, o bueno -quedó callada por un instante, pero la mirada de Billie la hizo continuar y ella rió-, sólo te recuerdo a ti... sobre mí... haciéndome el amor.
Billie sonrió de lado llegando las imágenes de los recuerdos a su mente.
-Lejos de que si se tratara de mí o no -aclaró Blanca-. Sentía todo lo que tú le hacías a mi cuerpo -rió de nuevo-. Cada caricia, cada beso, cada roce... cada embestida furiosa que dabas...
Billie la miró de nuevo y la tomó de su barbilla haciendo que la mirara.
-¿Y te gustaría volver a repetirlo? -susurró cerca de sus labios-. Siendo tú esta vez, obviamente.
-No lo sé... qué tal si pasa lo mismo, y al final termino no siendo yo.
-Eso ya no va a suceder, te lo prometo.
-En ese momento Billie tomó entre sus frías manos el rostro de Blanca y la indujo en un beso apasionado, en donde sus lenguas se encontraron y comenzaron a jugar, mordiendo y saboreando sus labios como si estos tuvieran sabor propio. Billie se incorporó haciendo que Blanca lo siguiera y metió sus manos por debajo de su blusa, comenzando a recorrer cada parte de su piel suave.
Quito su placer desesperadamente dejándola solamente en sostén y sus manos ahora bajaban al cierre de su pantalón para desabrocharlo.
Blanca lo tomó de la mano e hizo que se bajaran del capo para ir dentro del asiento trasero, donde ella se recostó a lo largo del asiento y Billie quedaba sobre ella, besando y lamiendo su cuello mientras sus manos viajaban por todo su cuerpo causándole pequeños escalofríos por lo frías que estaban. Por fin terminó de quitar su pantalón y lo arrojó a la parte delantera. Billie se incorporó y quito su camisa y Blanca lo ayudó a quitar sus pantalones que también fueron a dar al asiento delantero junto con toda la ropa.
Sus cuerpos quedaron totalmente desnudos y Blanca dejó escapar un suspiro al sentir el miembro de Billie rozar con su vientre. Se levantó un poco, recargándose en sus codos mientras Billie tomaba sus piernas y las colocaba alrededor de su cadera entrando en ella sin avisar y esperando un poco hasta que Blanca dejara de quejarse un poco, lamió uno de sus senos y con la otra mano acarició el otro. Blanca comenzó a moverse dándole a entender que estaba lista y así fue como él comenzó a moverse lentamente sin dejar de mirar sus ojos. No lo había notado del todo, pero eran hermosos.
Las embestidas de Billie Joe comenzaron a hacerse más profundas y rápidas conforme Blanca le pedía más a gemidos. Billie llevó sus manos a sus pechos acariciándolos al ritmo que se movía y sus ojos parecían no despegarse de los de ella.
Blanca no podía dejar de mirarlo, simplemente porque era perfecto, y sus ojos la volvían loca. Con el efecto de la marihuana y el estar con él se sentía en las nubes, era como tocar el cielo y el infierno al mismo tiempo. El éxtasis recorría su cuerpo al mismo tiempo que esa sensación de bienestar y placer al momento que Billie gemía en alto su nombre y pedía más. En un movimiento rápido que Blanca no supo como fue, quedó ella encima de él, ahora tomando el control de eso. Se movía como si se le fuera la vida en ello y sus gemidos y jadeos comenzaban a resonar en todo el coche, el cual comenzaba también a moverse violentamente y a producir un chirrido. Los movimientos se volvieron erráticos y si ritmo ya, señal de que estaban por venirse, ella lo sabía, Billie también iba a venirse en ese momento.
-¿En... en verdad me amas... como dices? -jadeó Billie tratando de no detenerse nunca.
-Sí... te amo -respondió Blanca sin aire.
Billie sonrió y en otro movimiento rápido quedó de nueva cuenta sobre ella, esta vez cubriendo su cuerpo totalmente con el suyo y sintiendo sus fuertes gemidos en su oído.
-¿Estarías dispuesta... a hacer cualquier cosa por... mí? -jadeó de nueva cuenta Billie mirando fijamente a los ojos de Blanca.
-Ya te lo... demostré -respondió jadeante y sin detenerse-. Te di mi virginidad y casi te doy mi vida... Te... te daría todo.
El momento estaba por llegar. Billie sonrió de nuevo y en ese momento sus colmillos comenzaron a nacer, la luz de la luna daba sobre sus cuerpos desnudos y perlados de sudor y no lo pensó dos veces... Soltó un gemido fuerte, la adrenalina y el placer se apoderaron de su cuerpo y el éxtasis de sus venas... Blanca soltó también un grito fuerte al sentir su orgasmo, Billie se acercó a su blanco cuello y enterró sus colmillos haciendo que el grito de Blanca se volviera más fuerte.
Blanca lo miró a los ojos, tenía una mueca de dolor y placer al mismo tiempo... pero Billie sabía que pronto pasaría. La atrajo más hacía él y abrazo su cuerpo con mucha fuerza.
-Ahora estaremos juntos, amor...
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Ahí el otro capi. (6). Y no me diganque sí se traumaron porque no creo u_u, jajaja, mis capis todos chafas... pero enfin.
Jajaja, no sólo Blanca tendrá sexo salvaje como ya lo vieron y como dice Shan XD, esto es solo el principio, a penas retome mi carrera de sexoneasta(?) (eso existe? xD).
Sólo esperenme tantito y en el próximo capítulo y a ver si sólo Blanca tiene sexo salvaje ññ, jajaja, ya le tocará a todas y nadie se salva ¬¬, hablo enserio. (666)
Ehm, disfruten el capítulo y ehm... esperen su turno (66) :B
LAS AMOO!(L)
*Angie Dagger ~ Bryar Sullivan
The Rev-Girl ~.