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RIP James Owen "The Rev" Sullivan. "Just a spoon full of Jimmy helps the whole world go down" // CARAJO, A PESAR DE QUE HE DICHO QUE ODIO TWILIGHT, TOKIO HOTEL Y JONAS BROTHER ME SIGUEN AGREGANDO FANS DE ESO! ¬¬

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·Enamorado con todos estos vampiros· [Cap. 4]

Título: Enamorado con todos estos Vampiros  
Autor: Angie
Parejas: Gerard/Gaby, Bob/Angie, Frank/Lucy, Mikey/Lorena, Pete/Ana, Matt/Sara, Ray/Sharp, Joe/Marisa, Billie Joe/Blanca, Jared/Marlene, y las que vallan saliendo. (jugaré (6))
Clasificación: R (en el fic entero) PG (este capí)

POV: Tercera Persona.
Resumen: ...Si realmente el amor... nuestro amor... es más fuerte que todo esto... quiero una demostración... seremos uno, me pertenecerás y yo te perteneceré... - ¿Vida eterna o muerte?

Disclaimer: Todo pasó... en mi cabeza, claro. Y nada me pertenece... sólo la historia y algunos personajes.

Advertencias: le he dicho... sexo, drogas y rock n' rol, babe!... más adelante XD... pero habrá... y... blood, blood, gallons of the stuff...(8).

Dedicaciones: to MY DEAR wife, Lucy, porque por fin hace su aparición estelar... *o*. Maridaaa la amo así "very densoo". Ya sabe cuanto!^^.  Y a Sharpest, que también hace el honor de aparecer. xD. (Se quiere violar al pobre de Frankie ¬¬ . TÚ tienes a RAY! ¬¬). xD.  Eso... LUV YA GIRLS!. Las demás ya aparecerán... no coman ansias... dejaré un adelanto de quien va a salir en el próximo... mmm... bueno, mejor no, tendrán que esperar! Ja! xD. Love for ALL!

 

 

Capítulo 4. "¿Podemos reclamar aún nuestra inocencia?"

 

   - ¡Reacciona, hombre! -su vista perdió contacto de aquella hermosa figura cuando una mano pasó enfrente de su cara. Miró al chico al lado suyo y frunció el ceño, el otro reía divertido-. ¡Estás perdido!

 

   - ¡Viejo, estaba disfrutando la vista! -dijo en tono 'ofendido'.

 

   - Sí, claro, siempre dices eso... -estiró los cinco dedos de su mano derecha y con la otra los empezó a contar-. Eso dijiste ayer cuando vimos a la chica del autobús, anteayer con la cajera del súper, y la del...

 

   - Sí, sí, ya entendí, Matt -sujetó la mano de su amigo y la bajó brucamente-. No es para tanto...

 

   - Necesitas pensar en otra cosa, Frank, lo único que pasa por tu cabeza son; chicas, sexo y... vampiros, por eso te va tan mal en la escuela... luego vas a mí a pedirme ayuda a gritos para que te ayude a estudiar para los exámenes y que tus padres no te manden a la escuela militarizada y...

 

   - En verdad, tus sermones no me vienen en este momento... -reprochó Frank, Matt rodó los ojos y se sentó en una de las bancas, hasta que Frank preguntó-: ¿Recuerdas al chico raro de la otra vez?

 

   - ¿El que tiene un hijo? -Frank asintió-. ¿Sabías que con él también estás obsesionado?

 

   - ¡Ja, ja, que gracioso! -dijo en tono sarcástico y le dirigió una mirada fulminante

 

   - No, ya, ¿Qué tiene? -sonrió, en forma de cocodrilo, mostrando todos sus dientes..

 

   - No sabía que vivía en mi calle, hoy lo vi, y...

 

   - ¿Ya te dije que estás obsesionado con él? -Frank ladeó su cabeza para un lado y lo miró mal-. Bueno, no, ya. ¿Y...? -hizo una seña para que continuara.

 

   - Lo vi muy extraño.

 

   - Como siempre, Frankie -el oji-avellana iba a hablar, pero Matt no lo dejó­-. ¿Sigues insistiendo en que ese chico sabe algo sobre... eso... que dices?

 

   - Yo sé que sí. Es que... es una intuición... no lo sé... además... ¿no lo has visto?, tiene pinta de que es uno de ellos... y la chica rara que está con él casi todo el tiempo...

 

   - ¡Frank! -Matt se paró de la banca y lo sujetó de los hombros- ¡Escúchame bien, pero muy bien porque sólo lo diré una sola vez! ¡Ellos... no... son... vampiros! ¡¡Los vampiros no existen, Iero!! -dijo por último zarandeándolo.

 

   - Eso es lo que tú dices... pero... ¡dios! -se llevó las manos a la cabeza- ¡¿Por qué nadie me cree?! ¡Ni siquiera mi mejor amigo!

 

   - ¡Que dramático! -movió la cabeza negativamente y rió-. Frank, nenecitas sexo urgentemente.

 

   - A eso es a lo que voy -dijo sonriente, se safó de Matt y se puso en marcha.

 

   - ¡Ay, no! -exclamó Matt poniendo una mano en su cara al ver que Frank se dirigía hasta donde se encontraba una chica, muy linda por cierto, a decir verdad tenía belleza extraña, sentada cerca de la fuente.

 

   - ¡Hola, linda! -dijo Frank mientras se sentaba al lado de ella y le quitaba el libro que leía, de las manos, y entonces la mirada se perdió más de lo que ya lo había hecho, la chica era sumamente linda... y de cerca lo pudo constatar mejor. Grandes ojos verdes espesos y brillantes, pelo castaño que caía lacio sobre sus hombros atado en dos trensas no tan bien hechas, pero le quedaba fabuloso, piel blanca... extremadamente blanca que hacia juego con su figura. Frank sonrió más ampliamente-. ¿Cómo te llamas?

 

   La chica miró raro a Frank, pero al final sonrió. Bueno, ¡por lo menos era lindo!, pensó ella.

 

   - Dime tú primero como te llamas -respondió la chica.

 

   - Pues yo soy Frank, mucho gusto, preciosa.

 

   - Me llamo Sharpest... Sharp para ti. Mucho gusto también -ambos sonrieron cómplices.

 

   - ¿En que año estás? -preguntó Frank en un tono natural.

 

   - Voy entrando apenas.

 

   Las bien delineadas cejas de Frank se alzaron y en su boca bailó una sonrisa furtiva.

 

   - ¡Genial! Yo también

 

   - Pero no te he visto en mi grupo ¿de cual eres?

 

   - Pues... B -bajó su mirada y la perdió en los labios de la chica-, y tú eres A, supongo...

 

   - Sí -respondió ella, dándole un tono sensual a su voz; y en ese momento fueron acercándose un poco más.

 

   - Bueno, pero eso no es impedimento para que te invite a salir a bailar o ir al cine... bueno a donde tú quieras. Yo invito.

 

   - Mmm... de acuerdo -se acercó aún más, al punto que ambos sentían su respiraciones, pero en ese momento sonó la campana, Sharp sonrió descaradamente mientras dejaba a Frank al borde del delirio, y se alejó de él-. Búscame en la salida en mi grupo, ¿está bien?... y entonces hablaremos sobre esa salida -besó su mejilla y se levantó de su asiento con un ligero pero rápido movimiento, que hasta Frank no se dio cuenta cuando ella ya estaba lejos de ahí unos tres pasos-. Adiós, Frank.... ¡Adiós! -se despidió de Matt con una seña de mano.

 

   Matt se acercó a él y le dio una palmadita en la espalda.

 

   - A veces me pregunto, como haces eso -dijo, y después suspiró.

 

   - ¿Qué cosa? -preguntó Frank, sin entender.

 

   - O sea, no te esfuerzas nada, y en un rato ya las tienes a tus pies... al rato están en tu cama... nenecitas darme clases de cómo ligar.

 

   - ¿Matt?

 

   - ¿Si?

 

   - Eso nunca pasará -y dio un ligero golpe en su hombro para comenzar a caminar y que Matt lo siguiera.

 

   - ¿Sabes? -empezó Matt-, me voy.

 

   - ¿Te vas? -preguntó Frank, con ambas cejas levantadas-. Yo pensé que ibas a ir con migo.

 

   - ¿Para qué quiero ir a uno de esos lugares, clubes de mierda con tigo? Tengo vida social propia, ¿sabes?

 

   - ¡Uuu, que genio! Bien... como digas. Y, ¿a dónde vas?

 

   - Con Robert. Me voy... y entra a todas tus clases ¿eh?

 

   - Sí, como digas -respndió Frank con suficiencia.

 

   Matt sonrió malicioso y le dio un golpe en la nuca al menor, para después echarse acorrer.

 

   - ¡Y ya no fumes de eso, Frank! -gritó antes de alejarse más.

 

.*.

 

   Su vista se había perdido de nuevo en el reloj que tenía en su muñeca derecha. Habían pasado exactamente una hora desde que había hablado con su prima y aún no aparecía... dio un suspiro cansado y se recargó en la pared blanca del patio trasero. Estaba tan cansada que seguramente se quedaría dormida ahí parada... Últimamente había tenido más de esos sueños extraños donde ella se encontraba a sí misma en un cuarto oscuro y frío llorando junto a un cuerpo, el cuerpo de un chico; pero nunca le podía ver la cara. En verdad, ella no era de las que se asusta de cualquier cosa, pero simplemente ese sueño le era algo... espeluznante. Retuvo aire en su boca al momento que sus ojos volteaban hacía donde provenía aquella voz que la llamaba.

 

   - Te tardaste mucho -dijo, sin ninguna expresión, al ver a su prima junto a ella.

 

   - Lo siento.

 

   - Siempre tratas de arreglar las cosas con un ‘lo siento'...

 

   - En verdad ahora sí, lo siento -sonrió, divertida.

 

   - Como digas -bostezó sin apartar la vista del suelo.

 

   - Di que te conseguí la cena, primita -dijo la otra chica con una inmensa sonrisa que parecía salida de ultratumba.

 

   - ¿Qué? -preguntó extrañada y su cejo se había arrugado.

 

   - Si en verdad quieres ser uno... debes actuar como uno.

 

   - Yo no quiero ser uno... bueno lo soy, pero no como Ellos.

 

   - ¡Nah! Puras peroratas con tigo. Mira, de seguro tu manjar te encanta, es... chaparrito, buen cuerpo, ojos avellana, labios carnositos... y un cuello blanco tatuado exquisito -dijo con sonrisa maliciosa.

 

   - Lo único que quiero ahora es no pensar en chicos, Sharp, pero gracias por tu preocupación -replicó en tono irónico.

 

   - ¡Ay, Lucy, Lucy, Lucy! -dijo Sharp mientras movía su cabeza como si estuviera en desacuerdo con algo que hubiera dicho su prima-, debes olvidar a ese pendejo... de seguro ni valía la pena -calló por un momento y después miró a Lucy con deje de superioridad-. Mientras tu andas de depresiva pensando en... bueno, realmente no importa su nombre... ese que creía en los vampiros, -soltó una risita como si estuviese burlándose de algo que sabía que era verdad y respiro hondamente-, yo seguramente estaré en alguna fiesta, alucinando y explayándome con el wey éste que acabo de conocer, ya que tú no lo quieres... no sé, tal vez luego le quite toda su alma extrayendo todo su semen o algo parecido... -soltó una carcajada hueca.

 

   - Tú estás bien pinche loca -exclamó Lucy, con cierto temor que no se lo hizo saber a su prima-. Debes seguir con el pacto de...

 

   Sharp rodó sus ojos cansadamente y torció su boca al interrumpir a Lucy.

 

   - Ese jodido pacto me lo paso por el arco del triunfo -suspiró-, ya me arruinaste los ánimos que tenía... mejor me voy, al rato regreso.

 

   - ¿No entrarás a clases?

 

   - No... -respondió secamente mientras se alejaba.

 

   - Hoy tenemos reunión -le recordó Lucy.

 

   - No iré -dijo sencillamente mientras se alejaba del lugar con mirada inexpresiva pero sonrisa furtiva. Sentía sobre ella la aberrante mirada de su prima, pero no le importaba, y seguramente a Lucy tampoco ya que no se digno a reprocharle algo. Poco después desapareció de la vista de Lucy con su rápido y glácil andar.

 

.*.

 

   - ¡Es una inútil!

 

   - ¡No le digas así, no te lo permitiré!

 

   - ¡Ella sabía perfectamente que no podía salir! ¡¿Y qué es lo primero que hace...?!

 

   - ¡Tienes que entenderla, no es fácil estar aquí... no cuando tú estás jodiendo todo el puto tiempo! ¡Tenemos que salir de vez en cuando, necesitamos...!

 

   - ¡Cállate! ¡Que osado te has vuelto últimamente! -la voz se fue haciendo un susurro al momento que una figura alta y delgada, muy pálida,  salió de entre las sombras, donde se encontraba, y se acercó lentamente y con paso ágil hasta al chico que tenía enfrente suyo. Lo miró con sus grandes y nada expresivos ojos negros, y alzó una ceja en señal de su rotunda arrogancia-. ¡¡Creo que nunca hubiera traído esa chica acá, la debí haber matado cuando pude!!... Tal vez deba hacerlo ahora..., sí, eso, la iré a buscar y la mataré de una vez por todas.

 

   - ¡No te atrevas! -exclamó el chico con cierta prepotencia en su voz, se levantó de su lugar del gran sillón rojo de terciopelo y caminó hasta el otro hombre, ampliamente más alto que él-. ¡No te lo permitiré! -acusó con voz retadora.

 

   - ¡Oh, ya veo! -el hombre sonrió cínicamente dejando al descubierto unos grandes incisivos que sobresalían un poco de sus labios notablemente resecos-. ¡Estás enamorado de ella, ¿no?! -dijo, con sorna; pero el chico no contestó, y se quedó inmóvil en su lugar con la mirada perdida en el suelo; y el otro se le acercó aún más-. ¡Contesta, carajo!

 

   - Yo...

 

   - ¡¡Contesta!! -casi gritó en su cara, y el chico pudo sentir el pánico, pero ¡vaya! Ya era costumbre con ese hombre; agachó su cabeza mientras el hombre lo rodeaba con mirada inquisitiva y lasciva a la vez y se ponía detrás de él-. ¡Ja! Como lo suponía, te enamoraste de esa bastarda... Creo que en estos once años que has estado aquí, no has aprendido nada ¿verdad? -dijo, calmo, pero notablemente se oía cierta impaciencia en su voz, estaba muy cerca de la oreja del chico, sonrió con lascividad y con su lengua desgastada, larga, húmeda y gris, lamió el lóbulo de la oreja del chico; lo que hizo que se estremeciera... y por supuesto que lo había sentido; otra sonrisa adornó sus labios... amaba torturarlo de esa manera-. ¿Te gusta?... ¡Carajo! ¡Contéstame cuando te pregunto algo!

 

   - ¡Es tu culpa que esté aquí! -dijo después de un rato el chico, una lágrima muda salió de improvisto de su ojo-. ¡¿Cómo crees que me siento?!

 

   - Eso... mi querido amigo... no fue mi culpa -dijo, en tono arrogante, volviendo a rodearlo hasta que quedó de nuevo enfrente de él, y aún esa horrible sonrisa no se le borraba del todo, el chico pudo ver los hoyuelos que se le hacían en sus huecas y pálidas mejillas. El hombre lo miró de forma acusativa-, sabes perfectamente... que la culpa de todo esto la tuvo... ¡oh bueno, para que te digo, si seguramente ya sabes de quien hablo!

 

   El delgado y pálido chico castaño tragó duro saliva y levantó su mirada hacia la repugnante y asquerosa figura que tenía enfrente de él, y abrió por un momento la boca, pensando muy bien lo que iba a decir, después miró de nuevo los temibles ojos del mayor, como pidiendo permiso, pero en ese momento lo mandó todo al carajo y se aventuró... aún diciendo lo que no sentía... pero el sentimiento era mayor y eso lo podía sentir, como si alguien, inconcientemente, le ordenase decirlo:

 

   - ¡¡A ella la odio, igual que a ti!! -gritó lo más alto que pudo, casi desgarrando su garganta; que dejó halado al hombre enfrente suyo.

 

   El otro lo miró retadoramente.

 

   - Ni siquiera la recuerdas y dices que la odias... Oh, bueno sí, deberías odiarla... sabes tan bien como yo que ella fue quien te metió en este lío... sé que eres un chico inteligente, además de apuesto y manejable... y no necesito repetírtelo a cada rato -el cinismo pareció abandonar su voz y volvió caminando lento, elegante con cierta avidez, hasta el lugar que ocupaba inicialmente y luego miró de nuevo al chico-. Y, Michael, prepárate, hoy sales a cazar, avísales a Peter, Joseph y Jared... Y no sé, tal vez puedas ir a buscar a la bastarda de tu novia... y traerla de regreso, para que te la puedas coger a gusto.

 

   - ¡No... le... digas... así! -dijo con los dientes apretados y mirada fría y clavada en él.

 

   - ¡Oh, vamos Michael, si yo sé que sólo la quieres para un rato! Eventualmente, también sé, que no te ama como tú a ella -dijo, seguro de sí mismo, con ese aberrante tono de cínismo en su voz, arrastrando las palabras-. ¡¡Anda ve antes de que yo mismo salga,  la busque, la mate y después te mate a ti!!

 

   - Si -dijo, en tono apagado. En esos casos era mejor obedecerlo, no quería sentir su furia de nuevo. Y en cierto momento salió corriendo dejando atrás a un hombre que reía tan macabramente, con su voz ronca y hueca.

 

Hope U like it! ^^

Coments... and U'll save a life! (?) xD.

Love,Coffee&Cookies.

[x]__Angie.x^^

·Enamorado con todos estos Vampiros· [Cap. 3]

Título: Enamorado con todos estos Vampiros  
Autor: Angie
Parejas: Gerard/Gaby, Bob/Angie, Frank/Lucy, Mikey/Lorena, Pete/Ana, Matt/Sara, Ray/Sharp, Joe/Marisa, Billie Joe/Blanca, Jared/Marlene, y las que vallan saliendo. (como he dicho, después de todo el "drama") xD
Clasificación: R (en todo el fic) PG (este cap.)

POV: Tercera Persona.
Resumen: ...Si realmente el amor... nuestro amor... es más fuerte que todo esto... quiero una demostración... seremos uno, me pertenecerás y yo te perteneceré...  -¿Muerte o vida eterna?

Disclaimer: Todo pasó... en mi cabeza, claro. Y nada me pertenece... sólo la historia y algunos personajes.

Advertencias: sexo, drogas y R&R, babe! xD. Mmm, ¿sangre a chorros?... violencia... pero nada de esto en el capí.

Dedicaciones: A Gaby y Ana que hacen su aparición estelar en este capítulo. Mis (hijas) niñas adoradas... *o* las amo así "very denso", y las extraño con todo mi negro corazón xD. LUV YA GIRLS!

Las demás ya saldrán... (6). Y gracias por haber dejado post! ¡Las amo!

Esposa la REamo!*o*)

 

---> capítulo caquita xD (prometo que irá mejorando)^^

 

 

Capítulo 3. "Inocencia"

 

 

Caminaba por el patio de la escuela, era muy temprano, y tenía esa extraña costumbre de siempre llegar a la escuela antes de que la mayoría de los demás estudiantes llegaran. Eran muy pocos chicos a esa hora, y aún estaba un poco oscuro. Se dirigió con andar despreocupado hacia el segundo patio, el que conducía a los laboratorios. No le apetecía empezar el día con química, pero pensó que ya era demasiado tarde para arrepentirse, desde el momento en que había salido de la cama.

 

    De repente, escuchó ligeros pero ágiles y rápidos pasos que provenían detrás de él.  

 

   - Hola -se escuchó una clara y bien definida voz de mujer, casi cerca de su oído.

 

   Dio un ligero brinco por el susto.

 

   - Hola -volteó para ver quien lo había llamado. Y... Era sumamente linda. Una belleza inigualable. Era un poco pálida, ese color que te queda, producto por no salir demasiado; pero combinaba perfectamente con su cabello marrón un tanto ondulado que caía libre por su espalda y sus hombros, ojos grandes y muy densos de color más fuerte que el de su cabello, figura bien definida con curvas que seguro algunas desearían. Bien, pensó que la palabra ‘hermosa' se quedaba corta.

 

   - Oye, soy nueva y estaba buscando el laboratorio de química -se acercó a él con elegante y rápido caminar, que casi parecía que flotaba, y lo miró con coquetería.

 

   - ¿Oh, enserio? Que coincidencia, allí justo me dirijo yo -contestó él con una sonrisa boba en su rojo rostro.

 

   - Podrías guiarme -dijo, pero no fue pregunta, su tono de voz se disminuyó un poco, una sonrisa furtiva y coqueta bailaba en sus carnosos y rojos labios.

 

   - Desde luego, vamos. -esperó hasta que llegara junto a él y comenzaron a caminar uno al lado del otro-. Y dime, ¿Cómo te llamas?

 

   - Ana ¿Y tú? -respondió ella, con sofisticación.

 

   - Raymond, pero dime Ray ¿bien?

 

   - Bien. ¿Sabes? Eres muy lindo -rápidamente fue al grano, ni lo tuvo que pensar para decirlo. Tomó el brazo de Ray con sus dos manos y comenzó a andar junto a él. Ella, a comparación del chico, llevaba un andar gracial, sutil, parecía flotar con porte y elegancia que ni una bailarina de ballet profesional lo haría así. Aunque Ray pensó, que, tal vez y seguro ella era una.

 

   - No digas mentiras -dijo él, la volteó a ver y la miro a los ojos-. Pero tú, tú si eres muy linda.

 

   - Gracias. Pero no estoy diciendo mentiras -besó su mejilla y una sonrisa sensual apareció en sus labios.

 

   En ese momento escucharon algunos ruidos extraños... muy extraños ¿Eran gritos? Ray se removió un poco incómodo, intimidado y extrañado a la vez, mirando para todos lados.

 

   - Deben ser las cañerías o algo así. Ésta escuela es muy vieja ¿sabes? -comentó él, como si su mente quisiera auto engañarse de que, rotundamente,  no estaba asustado, y si temblaba, sólo era por el frío ¿no?

 

   - Seguro. No es nadie -ella lo miró de nuevo, después de pasar su vista por el lugar y ver que no había nadie cerca, rápidamente una sonrisa de satisfacción aparecía en sus labios-. ¿Te parece que nos sentemos aquí un momento? -dijo acercándose a una de las bancas de metal que estaban por ahí, se sentó y esperó a que llegara Ray. Lo miró por un momento, sin dejar de sonreír y después sin más preámbulos dijo-: No lo sé, pero tienes algo que me encanta.

 

   - ¿A si? -preguntó con ambas cejas levantada y ella asintió- ¿Y qué es?

 

   En ese momento se fueron acercando, poco a poco, Ray en ese momento cerró los ojos dispuesto a disfrutar de aquél beso. Pero su sorpresa fue al notar que no pasó nada. En lugar de eso, empezó a sentir un profundo dolor, y todo comenzó a dar vueltas, se sentía mareado, y después de eso ya no pudo abrir los ojos.

 

.*.

 

   Llegaron hasta el segundo patio donde estaba la masa de alumnos, era un semicírculo y murmuraban cosas. Ansiosos se miraron y llegaron hasta el frente pasando por todos los empujones y pisotones. Gerard cargaba a Mike. Al salir de aquella rueda humana, sus reacciones no fueron nada agradables... y estaban lejos de ser de sorpresa, por lo menos. El cuerpo de Ray, un poco pálido, y sus ojos adornados de un morado o gris que a distancia lejana casi no se distinguía y sus labios parecían cubiertos por cal. Por fortuna respiraba, aunque estaba como dormido. Ambos llegaron junto a él. Sentían las miradas curiosas clavadas en sus espaldas e hicieron caso omiso a todo comentario idiota que escuchaban.

 

   Gerard sacudió el cuerpo inmóvil que se encontraba en el pavimento.

 

   - ¿Ray? -llamó, despacio.

 

   - Mira -susurró Angie, señalando el cuello de Ray-. ¿Qué es eso?

 

   Gerard miró justo cuando dos marcas cerca de la oreja del chico se desvanecían. Arrugó el entrecejo y miró a Angie.

 

   - ¿Crees qué...?

 

   - No lo sé... -ambos estaban en shock, no podían pensar con todo eso, el niño sólo miraba confundido. Gerard se acercó aún más al lado de Ray y lo examinó un poco más. Fue cuando el chico afro se movió con un poco de dificultad y Gerard lo llamó-: ¿Ray?

 

   - ¿Qué pasa, Gee? -se oyó la infantil voz de Mike-. ¿Por qué está así Ray?

 

   - No te preocupes, peque, se hace el dormido para no entrar a clases -Angie acarició el cabello negro del pequeño y le sonrió -Oye, ¿quieres una paleta?

 

   - ¡Sí! -el pequeño saltó de alegría y se le dibujó una gran sonrisa soñadora en su infantil rostro.

 

   Angie tomó la mano del pequeño y empezó a andar, no sin antes darle una seña a Gerard de que luego lo veía, a la que éste respondió con asentamiento de cabeza.  Tenía que sacar al niño, no quería que viera eso. Gerard en ese momento tenía que quedarse con Ray. La ambulancia no tardó mucho en llegar.

 

.*.

 

   Llegaron a la cafetería de la escuela, la cual, Angie no conocía mucho, salvo de lejos, en las veces que había ido a visitar a Gerard. Las mesas eran de metal, con los asientos del mismo material y eran alargadas; estaban distribuidas por todo el lugar... y rápidamente pudo distinguir que, seguramente, allí no encajaría; cada mesa ya tenía reservación para los diferente "grupos sociales"; porristas y deportistas, jugadores de ajedrez, unos tipos raros que estaban vestidos de gris, algunos punks en la mesa de al fondo, y era probable que los que estaban al otro extremo eran los emo; y, en la mesa que más cerca quedaba de la entrada, estaban sólo dos chicos, los cuales llegaron a llamar su atención, pero ellos parecían estar en su propio mundo; paliduchos, de rasgos finos y vestidos de negro... su mirada perdida en la mesa y, de vez en cuando, intercambian miradas y algunas palabras... algo atrayentes, muy apuestos a decir verdad. Angie pudo llegar a escuchar que la muchacha, notablemente la más chica de ellos dos, lo llamaba a él Billie. Pero, realmente ellos venían dándole lo mismo y no eran de su incumbencia o, ¿si?

 

   Después de acercarse a la caja y pedir una paleta helada para él y un café bien cargado para ella; se sentaron en una mesa cerca de la puerta. Mike hablaba de algo, pero simplemente ella no podía prestar atención a lo que decía el niño, sus pensamientos estaban sumergidos en otro lado, torcía sus dedos, jugaba con sus manos temblorosas y de vez en cuando volteaba hacía la puerta o revisaba su celular. Estaba comenzando a desesperarse de que no hubiera llamado Gerard para avisarle algo sobre Ray.

 

   - ... y las de fresa también me gustan ¿Haz probado las de café?

 

   - Ah, sí. Esas son mis favoritas -contestaba sin muchos ánimos, a decir verdad, mientras miraba hacía la puerta.

 

   - Gerard dice que me enfermaré si sigo comiendo paletas de hielo todos los días

 

   - Y es verdad -lo miró-, deberías hacerle caso.

 

   - Sí, creo que sí -mordió su paleta y después añadió-: ¿Por qué no me quieres decir que le pasó a Ray?

 

   - Porque...

 

   - ¿Todavía te gusta? -interrumpió el niño.

 

   Angie miró al niño como si éste hubiera dicho una grosería, pero supo que no tenía porqué enojarse con él, al fin y al cabo no tenía la culpa de los disparates de ella. 

 

   - ¡Mira la hora que es y no hay señales de Gerard! -sacó su horario de la mochila, evadiendo la pregunta que le había hecho el niño. No era un buen momento para debatir eso. ¿Cómo saber si aún le gustaba?-. Tengo que entrar a alguna clase, supongo -sonrió mirando al niño-. Tengo que entrar a dibujo ¿Qué hago con tigo? -el niño sólo sonrió insinuante encogiéndose de hombros-. Bien vamos. Tenemos que distraernos.

 

   - ¡Bien! -exclamó, victorioso.

 

   - ¿Es tu hijo? -en ese momento Mike y Angie, que ya se iban, se giraron para mirar a la persona que había hecho esa pregunta-. Es lindo. -acarició el cabello negro del niño.

 

   - Eh, bueno de hecho no...

 

   - Ella es como mi mamá, junto con mi hermano Gerard -dijo de inmediato el niño, interrumpiendo cualquier cosa que Angie pudiera explicar.

 

   - ¿Oh, en verdad? -preguntó divertida la otra chica.

 

   - Bueno, no, sólo ayudo un poco a mi amigo, es todo. -explicó Angie.

 

   La chica mostró una gran sonrisa, se acercó un poco más a ellos y extendió su mano hacia Angie, quien también tenía una grata sonrisa en los labios:

 

   - Gabriela -se presentó-, pero dime Gaby ¿si?

 

   - Claro, Gaby -tomó su mano y la estrchó-. Angélica, pero dime Angie.

 

   - De acuerdo -soltó una risita- ¿Entonces, este pequeño no es tu hijo?

 

   - Eh... no.

 

   - ¡Oh, que alivio!, porque estás muy joven, y no es por nada.

 

   - Lo sé -rió-. No, sólo... digamos que soy como su mamá adoptiva.

 

   Gaby rió con tono amistoso inclinándose un poco, haciendo que su cabello negro con mechas rojas se apoderara de su cara, pero lo manejo bastante bien con una mano y lo pasó por detrás de su oreja, sus ojos marrón miraron a los chicos enfrente de ella y después sonrió. 

 

   - ¿Sabes? Me caíste muy bien, me gustó charlar con tigo aunque sea un ratito y en verdad que estaba disfrutando la vista observando a aquel chico, pero... debo ir  a clase de dibujo.

 

   Angie volteó la vista hacia donde estaba señalando Gaby con su dedo índice y sonrió.

 

   - Oh, Billie... sí, es lindo.

 

   - ¡¿Lo conoces?! -preguntó Gaby, con cierta emoción en su voz.

 

   - No, pero escuché a la chica llamarlo así.

 

   - Me pregunto si será su novia o algo parecido.

 

- Nah, no creo... y a decir verdad, se parecen mucho, yo diría que son hermanos o algo parecido... aunque, no sé, se ven algo raros ¿no crees?

 

   - Ya que lo mencionas... -ambas rieron-. Pues bien, me voy.

 

   - ¿Sección B? -preguntó Angie.

 

   - ¡Sí!

 

   - ¡Genial! ¿Vamos? -Angie tomó la mano de Mike mientras que Gaby asentía con la cabeza.

 

   - Claro -dijo. Salieron de la cafetería no sin antes de que Gaby le diera un último vistazo al chico y comentar algo obre que con el si pasaría una noche de sexo. Caminaron hasta la gran escalera que llevaba hasta el primer piso-. ¿Hoy vas a ver a ese tal Gerard? -preguntó de repente, sonriente; como si de repente se le hubiera borrado al tal "Billie" de la mente.

 

   - Sí, estudia aquí -Angie sonrió maliciosa-. Tal vez hoy en la sal... -iba a decir, pero repentinamente recordó algo y se detuvo.

 

   - ¿En la sal? -Gaby preguntó, extrañada.

 

   - No, lo siento, es que... pues no sé si lo veré hoy en la salida, no me ha llamado, y estoy...

 

   - Pero -Gaby señaló al niño que caminaba en medio de las dos-, ¿te vas a quedar con el peque entonces?

 

   - No, es que, verás... No sé si supiste lo que ocurrió hoy en...

 

   - ¿Lo del chico? -Angie asintió-. Sí, pobre. Primer día de clases y alguien ya resultó herido, aunque bueno, no me entero de nada y no sé que le pasó. Supongo que no le gustó la escuela y decidió...

 

   - Es mi amigo y...

 

   - Oh, lo siento, no lo sabía -exclamó Gay poniendo su mano suavemente sobre su boca.

 

   - Está bien -respondió con una sonrisa-. ¿Tú que vas a hacer después de clases?

 

   - Quedarme aquí -dijo Gaby, como si estuviera recordando su sufrimiento-. Verás, acabo de llegar de New Orleáns, así que me quedaré por un tiempo en la pensión de la escuela... aunque parezca una asquerosa y jodida pocilga de quinta -acto seguido ambas rieron-. ¿Tú tienes que ir a dejar al peque, no?

 

   - Sí, supongo... -respondió, como si no le quedara de otra. Pronto se dieron cuenta de que habían llegado a su destino. Entraron al salón.

 

.*.

 

   A mitad de la clase Angie recibió un mensaje de texto. Sonrió al leerlo, Gerard podía ser tan... ejemplar: «Raymond está bien, chica, tal vez le tengan que cortar un brazo y una oreja, despreocúpense...te llamo luego, G.». Sonrió despreocupadamente.

 

   - ¿Quién es Raymond?

 

   Su entrecejo se arrugó y, lentamente, giró su vista hacia donde había provenido la pregunta intrometida.

 

   - ¿Disculpa? -preguntó en tono enojado.

 

   La chica que estaba detrás de ella, con los brazos recargados en la banca, y su barbilla casi en el hombro de Angie, sonrió socarronamente, con una ceja alzada, tenía cierta cosa rara en su expresión; y dijo:

 

   - Oh, lo siento, pero soy un tanto... chismosa -rió, pero aún así no se ganó del todo la confianza de Angie-. Soy Ana.

 

   - Angie -tomó la mano, pero aún no muy convencida. Había algo en esa chica... se veía tan extrañamente rara... Ocultaba algo, seguro...

 

   - Tienes que presentarme a ese tal Ray -y sonrió. Angie pudo jurar que fue una sonrisa cínica. Además... ¿Ray? Nunca mencionaron "Ray".

 

 

Comenten *o*

Love,Coffee&Cookies

[x]__Angie.x

New Trailer of The Black Parade Is Dead!

¡Ahh!

Hey, bueno, no sé si ya lo hayan visto... el nuevo trailer de My Chemical Romance, TBPID!

 

 

¡Ah! Yo casi lloro cuando lo vi, ¡neta! Más cuando Gerard dice: "THIS IS THE LAST PERFORMANCE OF THE BLACK PARADE FOR EVER" Mis lindos ojitos se aguaron... xD.

 

No pude estar allí, no disfrute del mejor concierto (bueno, uno), no escuché en vico la voz de Gerardo, ni el chillante bajo de Miguel, ni las estruendosas guitarras de Franco ni de Raymundo, ni la bataca de mi queridísimo Roberto... no grité, ni lloré (?), ni me llené de sudor ajeno, ni pisotones y empujones... xD...  pero supongo que por algo pasan las cosas... algún día se me hará verlos en vivo, en persona... ¬¬ espero.

 

Jaja, cuando vi el video, lo que dije fue: "¡Pobre Bob me lo van a tostar!" xD

 

En verdad, el DVD se ve genial...así todo bonitoso y apretujable... que te quedas con el ojo cuadrado *o*... y con cara de orgasmo xD.

Y el show en NJ, fue en mi cumpleaños ¡carajo! >_< [24/Octubre].

¿Por qué no estuve allí? T.T ......... O.O ¡Oh, es verdad! No soy de New Jersey ¬¬.

 

xD.

 

¡Ah! ¡Neta que ya lo quiero! ¡¡Ya lo quiero tener en mis manos!! ¡Verlo unas 96234978624677000 veces o hasta que se raye!... Ok, eso no, mejor no, no quiero que se raye. xD.

 

En fien eso... dejando algo de mi segunda banda favorita; y una de las más importantes de mi vida. Junto con Panic At The Disco, claro.^^

 

Y no dejen de visitar ·Enamorado con todos estos vampiros· xD

 

¡Nos vemos en otra nueva entrada!

 

MucLove,coffee&cookies!

[x]____Angie.x

 

 

 

.Enamorado con todos estos Vampiros· [Cap. 2]

Título: Enamorado con todos estos Vampiros  
Autor: Angie
Parejas: Gerard/Gaby, Bob/Angie, Frank/Lucy, Mikey/Lorena, Pete/Ana, Matt/Sara, Ray/Sharp, Joe/Marisa, Billie Joe/Blanca, Jared/Marlene, y las que vallan saliendo. (después de todo el "drama" xD).
Clasificación: R en todo el fic,   PG (este capíitulo)

POV: Tercera Persona.
Resumen: ...Si realmente el amor... nuestro amor... es más fuerte que todo esto... quiero una demostración... seremos uno, me pertenecerás y yo te perteneceré...

Disclaimer: Todo pasó... en mi cabeza, claro. Y nada me pertenece... sólo la historia y algunos personajes.

Advertencias: sexo, drogas y rock n' roll, xD, sangre muerte de un personaje y violencia. (Nada de esto en este capítulo.)

Notas del Autor: Bien, el segundo capí. Creo que en los cinco o seis primeros capis no hay "mucha acción", pero es porque apensas es la aparición de los persoajes... mmm... tal vez para el sexto o septimo capi haya de mucho. xD. Sólo lean, disfruten y me dicen que tal ¿va? *o* ¡Y gracias a las niñas que dejaron comentario!

 

·*·

Capítulo 2. "Hola ángel, dime, ¿dónde estás?"

Despertó sobresaltado y con su respiración al máximo, estaba cubierto de ligeras perlas de sudor en toda su frente y partes de su cuello. Una de esas pesadillas de nuevo. Miró al lado suyo y vio el lugar vacío que la noche anterior había estado ocupado por un cuerpo caliente. Ahora su cama estaba desolada y él estaba solo... de nuevo. Al fin y al cabo así iba a ser desde el principio. Se incorporó de la cama y se sentó en la orilla colocando sus codos en las rodillas y llevándo sus manos a su cabeza. Sus cortinas rojas estaban obstruyendo el paso de la luz solar..., en cierto modo, era reconfortante, odiaba la luz matutina. Despegó las manos de su cabeza y miró al suelo observando con detenimiento su desorden de objetos y... ropa. Sonrió descaradamente, sólo como él sabía hacerlo. Posó su vista junto a sus pies y descubrió la nada delicada ropa interior femenina en color rojo y negro que, él recuerda, estaba usando la chica de esa noche; sólo se dignó a ocultarla debajo de su cama con una patada. Sonrió de nuevo, esta vez, cínicamente.

 

   Una voz se escuchó acercarse a su habitación, murmuraba algo así como algunas leperadas y una canción... una canción... pero no, no era la canción que quería escuchar.

 

   - Supuse que te gustaría tomar el desayuno aquí, así que te lo traje.

 

   - Pero no debiste hacerlo -Gerard miró el plato con huevos revueltos, dos panes tostados y el vaso de jugo de naranja que se estaba derramando por el movimiento de su andar, venían en una bandeja de plástico desgastada en color amarillo. Gerard sonrió, esta vez más amablemente-. ¿Tú lo hiciste solo?

 

   - Sí, ¿quien más? -preguntó en respuesta el niño con una sonrisa juguetona en sus labios.

 

   - No lo vuelvas a hacer ¿bien? ¿Qué tal si te pasa algo?

 

   - No exageres...

 

   -No lo hago, pero me preocupo por ti, Mike.

 

   - Oh, bueno, sólo come ¿si? -dijo el niño sonriendo graciosamente y tendiéndole el tenedor. Después se dirigió hasta la ventana y con fuerza recorrió las grandes cortinas rojas. Aunque, en cierto modo, la luz no penetraba completamente; últimamente los días estaban más nublados que los pasados.

 

   - ¡Arg! ¡No hagas eso! -exclamó el mayor cubriendo sus ojos verdes con una mano. Mike sonrió burlonamente, pero Gerard sólo movió negativamente su cabeza con una ligera expresión de diversión-. ¿Tú no vas a desayunar? -preguntó después de algunos bocados mirando fijo al menor.

 

   - Yo ya desayune, hace dos horas.

 

   Gerard tragó rápidamente al escuchar eso, y un repentino ataque de tos llegó a él.

 

   - ¡¿Hace dos horas?! -llevó el vaso a su boca y le dio un sorbo-. ¿Pues, a qué horas son?

 

   - Umm, pues como eso de las, -Mike miró su reloj de fantasía de su mano-, cuarto para las once.

 

   - ¡¿Qué?! Chaparro, ¿Y por qué no me despertaste?

 

   - Supuse que querías descansar, por lo de ayer -se acercó a él con una sonrisita burlona en sus labios y le susurró-: ya sabes...

 

   El mayor no logró entender en un principio, pero después el tren del recuerdo lo arrolló y sonrió:

 

   - Oh, sí, sí, claro, lo de ayer -dijo en el mismo tono y le guiñó el ojo.

 

   - Por cierto, me gustó esa chica ¿va a volver?

 

   - No lo creo -contestó dejando la bandeja a un lado para incorporarse.

 

   - ¿Por qué no? Es linda.

 

   - Sí pero... ¡Oye! -lo miró y frunció el entrecejo con deje de molestia, era eso o, quería ocultar el hecho de que era un mujeriego y que le había pagado a una "servidora". Y tenía miedo que su pequeño hermano lo supiera-. Basta de preguntas ¿bien? Debo ir a la escuela, y supongo que llegaré tarde. Vete a cambiar para llevarte con Marie. Pero antes préndeme la tele, por favor.

 

   - Bien -fue lo último que dijo el niño antes de prender la televisión y salir del cuarto.

 

   «-...lo que parece ser otra desaparición. Esto fue la noche de ayer, aquí en el condado de Monroeville, aún se descarta si la chica pudiera seguir con vida. Las autoridades ya lo están investigando. Tendremos más noticias en cuanto nos llegue el informe...»

 

   - ¡Idiotas! -bufó frustrado pero con una sonrisa casi cínica en su rostro-. Nunca sabrán... nunca saben nada.

 

   Pensó en una ducha, pero lo descartó al recordar que su gran dotación de agua caliente se había acabado hace unos días. Abrió el ropero y tomó lo primero "decente" que encontró. La mayoría de su ropa era negra, gran acontecimiento para él. Su primer día de clases en la universidad y llegaría tarde. ¡Genial!

 

   - ¡Ya estoy listo! -Mike entró a la habitación con unos pantalones de mezclilla y una playera gris oscuro, y los calcetines mal disimulados por encima del pantalón, Gerard quiso reír, pero le pareció incoveniente-. ¿Sabías que Marie se va a casar?

 

   - Oh, ¿en verdad? -lo miró mientras terminaba de abrochar sus zapatos-. ¿Y aquella elegante y bien refinada dama nos invitará a la ceremonia?

 

- Dice que a ti no porque eres muy raro y le das miedo -le contestó el chico en tono serio.

 

   El mayor arrugó la nariz y sus cejas se levantaron al mismo tiempo.

 

   - Oh, ¿eso te dijo?

 

   - Se lo dijo a la vecina.

 

   - ¿A la metiche de allá arriba? -rió, con la esquina de su boca hacia un lado.

 

   - Sí. Cada vez que voy con ella siempre están chismoseando y vivoreando de la gente de todo el edificio -anunció Mike con su cabecita moviéndose de un lado a otro. A Gerard no le sorprendió y se limitó a reír de nuevo-. ¡Apúrate! -comenzó a dar pequeños saltos en la cama-. ¡Rápido! ¡Rápido! ¡Rápido!

 

   - ¡Lo estoy haciendo lo más rápido que puedo, maldita sea! -exclamó en tono prepotente, sin saber porqué, todo fue inconcientemente.

 

   En ese momento el niño dejo de saltar en la cama y Gerard se incorporó, sólo para ver la expresión de incertidumbre del pequeño. Sus ojos reflejaban algo de miedo y desconcierto. Primera vez que le hablaba así.

 

   - Lo siento, no lo volveré a hacer -dijo el pequeño agachando su mirada y perdiéndola en algún punto del suelo.

 

- No, no, Mikey... Mike, perdóname tú, no sé qué me pasó, en verdad. Lo siento -acarició un poco su cabeza en forma paternal y reconfortante.

 

   El niño sonrió.

 

   - Sí, está bien. Todo mundo tiene sus días malos. Tú los tienes diario, pero ya estoy acostumbrado.

 

   Gerard sonrió pesadamente pero a la vez reconociendo que el niño tenía razón y su cabeza se movía de un lado a otro.

 

   - Mejor ya ve por tu chamarra y vamonos ¿si?

 

   - ¡Síp! -el niño se bajó de un salto de la cama y salió corriendo rumbo a la sala.

 

   Todo tenía que ponerse en su contra y recordarle aquél espantoso día hace once años. Ni con el tiempo había podido olvidarlo. Y no lo haría. Aún no encontraba la manera de vengar, pero ya lo haría. Así tuviera que dar su propia vida por las personas que amaba y murieron. Especialmente esas dos personitas que sabía muy bien quienes eran.

 

   Alcanzó a Mike en la puerta del departamento, dispuesto a salir.

 

   - Espera -lo detuvo de un hombro-, no olvides que no tienes que quitarte esto, para nada, ¿me oíste? -dijo enseñándole su propia manita y dejando ver una esclava de plata en ella.

 

   - Sí, te oí, fuerte y claro -respondió el niño llevando su mano a su cabeza, como un saludo militar.

 

   - ¡Bien, buen chico! -exclamó, revolvió su cabello negro-. Ahora vamonos.

 

   Se dirigieron escaleras arriba, hacia el departamento de la vecina que cuidaba de Mike mientras Gerard iba a trabajar, o, en este caso, a la universidad. Todo en aquél piso del edificio era más depresivo; color rosa chillante en todos lados, mezclado con un poco de ese amarillo que pasaba a joder su pupila, en cada esquina del pasillo había grandes masetones con helechos vivarachos y bien verdes, afuera de cada puerta, que por cierto eran de un azul cielo, habían jaulas de esas en dónde mantenían encerrados a los pájaros, sólo con la única diferencía; estas no tenían animales en cautiverio. Bien, era un reto, tenía que ver eso todos los jodidos días. Al menos su piso era más ‘decente y sobrio', un inigualable verde bandera, pensó.

 

   Se acercó al departamento, que, misteriosamente, estaba cerrado, cuando la verdad era que la puerta de éste permanecía abierta durante toda la mañana; ni siquiera el pequeño niño de la edad de Mike andaba afuera jugando como siempre. Le sorprendió mucho, simplemente no era normal. Pero, ¡vamos! Últimamente todo ya no era normal.

 

- No está -se oyó una voz rasposa y femenina a sus espaldas.

 

     Se giró rápidamente, sólo para encontrase con una señora delgaducha en tubos cubiertos por un pañuelo azul atado en su nuca, zapatos cómodos, como los que usaban las abuelas de antes y unos pantalones deportivos verde lima desgastados, que, se escondían, no tan discretamente, bajo el mandil de limpieza en color rojo que llevaba. Su cara marcada perfectamente por el paso de los años y las cirugías. Gerard pensó que sólo le faltaba una escoba, un sombrero y una verruga en la nariz. Muy caricaturesco pero era verdad. Se reprimió una risita.

 

   - ¿No? -preguntó, fingiendo extrañeza-. Pero no me dijo nada de que iba a salir ó algo; iba a cuidar hoy a Mike.

 

   - ¿No viste las noticias? -esa era la vecina chismosa, por cierto.

 

   -Pues... -lo pensó muy seriamente antes de aventurarse a responder-, no mucho.

 

   - Ayer desapareció -la mujer suspiró dramáticamente-. No se sabe nada de ella. Salió a comprar el cereal para Drake y no regresó.

 

   El corazón de Gerard se aceleró. Abrió muy grande sus ojos, al punto de que sus cejas también lo hicieron. Su boca dolió por el repentino gesto.

Así que era ella quien había desaparecido esta vez. Bien, ahora tendría que poner más atención a las noticias... aunque ya nada fuera verídico esos días.

 

   - ¿Y quién tiene a Drake? -se atrevió a preguntar. Le incomodaba la idea de que el pequeño niño estuviera solo, o peor aún, que se hubiera quedado bajo el cargo de esa señora que tenía frente a él.

 

   - Está bajo mis cuidados por estos momentos, pero supongo que se lo tendrán que llevar las autoridades...

 

   - Pobre -dijo, pero, sabía perfectamente que no fue por el asunto de que al niño se lo tendría que llevar. Después de una larga pausa, prosiguió-: Es que no me lo explico. Era una buena mujer, algo loca, chismosa, entrometida...,  pero buena.

 

   La mujer lo miró mal, por el rabillo de su ojo. Pero seguramente en sus labios había una sonrisa socarrona que ni ella se la creía.

 

   - Lo sé. Estoy muy desconcertada -bajó un poco su mirada y frotó su brazo izquierdo con la mano derecha. Repentinamente hacia más frío de lo común-. Bueno me voy, debo ver a Drake. ¿Quieres que cuide a Mike?

 

   Lo pensó. Pero era más que obvia su respuesta:

 

   - No, no, está bien gracias. Hasta luego.

 

   - Adiós -dijo la mujer como despedida y descaminó el recorrido que había seguido de su apartamento hasta Gerard.

 

   Tomó al niño de la mano, que también estaba un poco shockeado por la noticia.

 

   - Creo que tendré que llevarte con migo, chaparro.

 

   - ¿Iré a la universidad? -dijo con una sonrisita dibujada en los labios, pero notablemente afectado.

 

   - Sí, no hay de otra.

 

   - ¡Genial!

 

   - Pero prométeme que te portaras bien ¿okay?

 

   - ¡Sip! -después de eso el niño ya no se atrevió a preguntar sobre Marie, ni aunque quería saber sobre su amigo, Drake.

 

   Afuera hacia menos frío que adentro, aparentemente. Aunque estaba nublado. Ese pequeño pueblo se volvió presa de las lluvias constantes, desde hace ya algunos años, y el sol no brillaba mucho, como Gerard recuerda que alguna vez lo hizo. Gerard pensó un poco, misteriosamente el frío siempre se sentía más en el piso de arriba, sí, en ese donde todo era color rosa, flores y mariposas... aparentemente el disfraz no servía porque seguía viéndose lúgubre y aterradoramente misterioso. Muy misterioso. Sí, era raro que sólo hubiera frío en esa parte del edificio, indagando bien.

 

   Gerard iba con una mano en el bolsillo de su chaqueta negra de cuero y con la otra sujetaba la mano de Mike, quien hablaba, pero sinceramente, Gerard estaba muy lejos de prestarle atención.... Otra desaparición ¿Cuántas iban? Exactamente trece, contando las que él sabía, y, de las cuales, los familiares no habían dado aviso a las autoridades.

 

   Repentinamente su cabeza empezó a zumbar... escuchaba voces... se estaba volviendo loco, era eso o..., volteó hacia atrás y una sonrisa burlona y amistosa a la vez apareció en sus delgados y rojos labios mientras veía a una chica rara, cabello negro, ondulado y ojos expresivos de un color café a medio aclarar, acercarse a él.

 

   - Llevo hablándote desde hace diez minutos.

 

   - Lo siento -Gerard reforzó el amarre con la mano de Mike, miró a la chica al lado suyo y sonrió de nuevo-. ¿Tarde?

 

   Ella también sonrió en respuesta.

 

   - Como tú, eso es seguro. Y sé perfectamente la razón de tu demora... Debes dejar de "jugar" cuando sabes que al día siguiente tienes clases. Y además yo voy tarde porque ya sabes que tenía que darle cafeína a mi organismo..., Marisa olvidó comprar el café ayer y yo tuve que ir a... ¡Trajiste a  Mike! -exclamó sonriente, revolviendo el cabello negro del niño. Él sonrió también.

 

   - Sí -hizo una breve pausa antes de continuar-. ¿Sabias que... Marie desapareció ayer? Salió en las noticias.

 

   Ella abrió muy grande sus ojos y su quijada seguro casi se zafaba.

 

   - ¡¿En verdad?! Gee, sabes que yo no veo las noticias... las det...

 

  

 

   - Sí, sí, ya sé, las detestas... las odias -Gerard sonrió sólo con la comisura de sus labios a un lado, se encogió de hombros-. Te habrías enterado por otro medio.

 

   - Tampoco -negó con la cabeza-. Pero, ¿Marie, la misma que conocemos tú y yo? -Gerard asintió-. ¿Cómo está Drake? ¿Y Andrew?

 

   - Drake está bien, está con la señora fodonga del piso de arriba, lo que me preocupa, no creo que le inculque algo bueno, salvo el buen habito de vivorear a los demás -en ese momento ambos rieron-. Pero, ¿Quién es Andrew?

 

   - Con el que se iba a casar.

 

   - Oh, entonces era cierto -afirmó, en tono serio.

 

   - ¿Ya sabias? -cuestionó, sorprendida la chica.

 

   - Me dijo Mike -la miró por un rato y prosiguió con voz alejada-: También me dijo algo sobre que no me iba a invitar por que era... ¿raro? -sonrió, su mirada se perdió en el suelo.

 

   - Gerard -ella detuvo su andar, lo detuvo de un brazo y lo miró a los ojos-, Sabes que yo sí te creo, y estoy con tigo en esto. Deja que los demás piensen lo que quieran.

 

   - Sabía que podía contar con tigo, Angie.

 

   Ella sonrió con suficiencia y comprensión a la vez.

 

   - Por algo existen los amigos -dijo, después en tono serio, y él la miró de soslayo.

 

   - ¿Sabes? Sólo... sólo quiero encontrarlo, sé que sigue con vida, algo me dice que así es... sé que estoy loco, pero...

 

   La chica, no muy segura de lo que iba a mencionar, pensó por un momento para después arriesgarse con su patético comentario, que, en un lugar muy dentro de ella, sabía que tal vez no iba a ser así:

 

   - Y... y lo vamos a encontrar, así tengamos que convertirnos en caza vampiros o algo así...- soltó mientras empezó a reír, pero Gerard no la siguió, por lo cual calló inmediatamente.

 

   - ¿Sabes?, no es una mala idea -dijo Gerard en un tono sumamente decidido.

 

   - ¡Era una broma! -aclaró Angie.

 

   - A veces tus bromas me gustan.

 

   - Oh, gracias -agradeió con cierto tono de grandeza.

 

   - De nada.

 

   - ¡Corran! -sus sonrisas se borraron al momento que se escuchó la voz de un chico que se aproximaba a ellos-. ¡¡Encontraron un cuerpo en el patio de la escuela!! ¡¡Creo que es Ray!!

 

   Se miraron por un momento, confundidos, pero después la adrenalina hizo que comenzaran a caminar un poco más a prisa. Gerard tomó de la mano a Mike y corrieron con todas las fuerzas, que, en ese momento sus piernas les podían proporcionar. Sólo esperaban que no fuera el mismo Ray que conocían.

·Enamorado con todos estos Vampiros· [Cap. 1]

[Modo: adolorida]

[Música: Green Day - Maria]

 

¡Hola!

Bueno, en primera está será el primer fic que suba aquí :D, y en verdad espero que les guste...

En segunda, si a alguien le interesa salir en mi fic, sólo háganmelo saber ¿va?. Estoy buscando más "personajes" para dejar escapar mi imaginación xD. Si te interesa, déjame tu nombre con el cual quieres salir, y una pareja [de la banda que quieras :D] Para que no haya problemas, diré que todos los MCR ya están "ocupados" xD... de todos modos, todo está abajo. :D.

Ya eso... ¡Espero que les guste!

 

.*.

 

Título: Enamorado con todos estos Vampiros  
Autor: Angie
Parejas: Gerard/Gaby, Bob/Angie, Frank/Lucy, Mikey/Lorena, Pete/Ana, Matt/Sara, Ray/Sharp, Joe/Marisa, Billie Joe/Blanca, Marlene/Jared, y las que vallan saliendo.
Clasificación: PG-13, tal vez en un futuro R
POV: Tercera Persona.
Resumen: ...Si realmente el amor... nuestro amor... es más fuerte que todo esto... quiero una demostración... seremos uno, me pertenecerás y yo te perteneceré...

Palabras:
Disclaimer: Todo pasó... en mi cabeza, claro. Y nada me pertenece... sólo la historia y algunos personajes. La canción toda cucha que sale ahí es producto de mi mente cafeinómana y fumada xD
Advertencias: mucha sangre, vampiros mordiendo xD, violencia, muerte de un personaje, sexo, drogas y rock n' roll... más vampiros... x'D 

Notas del Autor: Ah! Siempre quise hacer uno de vampiros... y que mejor que con My Chemical Romance *-*, y claro más chicos... xD.

Dedicaciones: Para las que salen en el fic y los que lo leerán! ;)

 

Capítulo 1. "¿Y sí ellos me atrapan?"

 

Todo estaba oscuro, a cualquier parte que sus ojos miraban solo veía un negro atormentador. Podía oír su propia respiración, agitada y agotada, y su corazón corría más fuerte como nunca lo había hecho... también escuchaba sus latidos. Estaba desesperado, como nunca lo había estado, quería encontrar el lugar de donde provenía esa voz que lo llamaba, pero simplemente le era imposible, no podía pensar si quiera con claridad, su cabeza estaba llena de confusión y desconcierto. Volvió a escuchar su nombre proveniente de esa voz femenina, su corazón latió con mucha más fuerza. Estaba terminando su tiempo. Sabía que después de eso ya no pondría hacer nada. Si se tardaba todo habría sido en vano. Estaba sentado, con los pies recogidos, sus rodillas chocaban con su pecho, y sus brazos las abrazaban con fuerza, su rostro hundido entre sus piernas, y seguro tenía más de un par de lágrimas en sus rojizos ojos... sollozaba, su cuerpo se sacudía un poco, no podía contenerse. Cerró fuertemente sus ojos y los volvió a abrir de nuevo, tratando de buscar algo que lo ayudara, pero todo seguía igual... Escuchó de nuevo su nombre y después un grito desgarrador... su pecho dolió aún más.

 

   - ¡Por dios! ¡¿Dónde estás?! -gritó con todas sus fuerzas volteando para todos lados, aunque era obvio que no vería más allá de su nariz. Comenzó a gatear, cuidadoso de no chocar con algún cuerpo.

 

   - ¡Gerard!

 

   - ¡¿Abuela?! -en ese momento se detuvo y miró un punto no específico, tratando de ubicar la voz.

 

   - Ger-Gerard, sólo vete ¿quieres?

 

   - ¡No -permaneció en la misma pose-, no te voy a dejar aquí!

 

   - ¡No seas tonto! ¡Sólo... sólo vete!

 

   - ¡Abuela! -Se levantó lentamente, mientras secaba con su puño las lágrimas-. ¡¿Dónde estás?!

 

   - ¡¡Vete, ahora!!

 

   - ¡¡Abuela!! -su corazón empezó a doler demasiado al escuchar otro terrible grito ensordecedor proveniente detrás de él, sabía que era de su abuela, todos los demás, probablemente, ya deberían de haber muerto. De sus ojos salieron unas enormes gotas de agua salada, todo eso era una pesadilla, una terrible pesadilla- ¡¡Abuela!! -volvió a insistir- ¡¡Contéstame!! ¡¡Abuela!!-se derrumbó sobre sus rodillas y las palmas de sus manos tocaron el frío suelo- Por favor...no me dejes... -dijo en un susurro mientras todo su cuerpo comenzaba a convulsionarse por el notable llanto-. Mierda...

 

   - ¡¿Gee?! -escuchó una voz infantil provenir de algún punto de aquella oscuridad, levantó la cara un poco y prestó atención, pero no volvió a escuchar nada, tal vez su mente le había jugado una broma... tal vez Ellos le habían jugado una broma. Volvió a su posición original. Su cuerpo seguía temblando-. ¡¿Gee, dónde estás?!

 

   - ¡Deténganse... por favor! -se puso las manos en los oídos, tal vez no era quien pensaba que era, tal vez ellos le estaban haciendo perder la razón, Ellos eran más fuertes que él y se metían en su mente, lo hacían creer cosas que no eran, eran perversos al jugar con la mente de un niño....-¡Sé que él está muerto! -volvió a romper en llanto sin apartar sus manos de ahí.

 

   - ¡Gerard... Ven, aquí estoy, no me dejes...!

 

   - ¿Eres tú -aparto un poco sus manos de su cabeza-, en verdad?

 

   - Sí, aquí estoy, no veo nada... ven por mí antes de que me atrapen.

 

   - Mikey... Mikey sigue hablando.

 

   - Yo no quiero hablar, sólo quiero que vengas por mí. Está oscuro y tengo mucho miedo -y después de un silencio se escuchó un sollozo infantil.

 

   - ¡¿Mikey?! -limpió con su puño una lágrima, iba a gatas, palpando el camino con sus manos-. Mikey ¡Carajo! No dejes de hablar...

 

   - No... pero ven por mí -los pequeños sollozos lo hacían estremecerse más, definitivamente eso no lo ayudaba, sólo quería salir de ahí-. Ya no quiero que vengan y me lastimen...

 

   - No te van a hacerte daño. Yo estoy aquí y te voy a cuidar, pero por favor Mikey, no dejes de hablar.

 

   - ¡Rápido!

 

   - ¡Lo estoy haciendo lo más rápido que puedo, maldita sea! -dijo sobresaltado, estaba perdiendo la razón, su cordura...dio un suspiro al oír incrementar el llanto de su hermanito, si no hubiera estado tan asustado, seguro se hubiera reprochado mentalmente-. Mikey... Mikey, lo siento mucho. Mejor, cántame una canción, como lo hacías antes ¿si?

 

   - Anja -respiró hondo para dejar de llorar e hizo caso a su hermano mayor-. Mientras yo esté aquí, nada te pasará, Mientras yo esté aquí nadie te atrapará, porque yo soy tu ángel guardián y tu salvador. No deberás temer, pues venceremos juntos  las penumbras...

 

   - Sí, Mikey, no te detengas...

 

   - Y si te lastiman, allí estaré yo, y si te caes yo te ayudaré... -seguía cantando. Recordaba perfectamente esa canción, la que su abuela le cantaba a él y a Gerard antes de dormir. Tenía la desagradable sensación de que ya nunca jamas la volvería a escuchar de la perfecta y melodiosa voz de su abuela, estaba completamente seguro que los tipos malos se la habían llevado. Pero lo único que quería era salir de allí. Su cuerpo aún temblaba, y a veces se sacudía con los pequeños sollozos-. El miedo es sólo pasajero, pero mi amor por ti perdurará, Sólo tú y yo podremos vencer, y llegar lejos sin fallar. Y si te caes, allí estaré yo, y si te lastiman yo te... ¡Ahh! -todo su cuerpo tembló al sentir unas pesadas y frías manos sobre sus brazos, comenzó a gritar desesperadamente, mientras cerraba sus ojos-. ¡Déjenme!

 

   - ¡Mike! ¡Mikey, tranquilo, soy yo!

 

   - ¡¿Gee?!

 

   - Sí, pequeño, no te preocupes, ya estoy contigo -Gerard sonrió, pero sabía que su hermano no podía verlo con aquella penumbra que no ayudaba en nada.

 

   - Pensé que me dejarías solo -dijo el pequeño Mikey y se abrazó al mayor con tanto fervor.

 

   - Nunca te dejaría... eres lo único que me queda. No volveré a perderte... -comenzó a llorar en silencio, junto con su hermanito. No quería que lo oyese derrumbado. Era fuerte ante él, era su héroe.  Aunque en el fondo tenía tanto miedo como Mikey. Sólo eran un par de niños. ¿Por qué tendrían que soportar eso?

 

   - Gee, ya no quiero que esos tipos malos vengan, ya no quiero que me vuelvan a lastimar, me dolió mucho mi cuellito.

 

   Gerard lo apartó bruscamente de él, y sus manos se tensaron alrededor de los pequeños brazos del pequeño, llegó a pensar que lo había lastimado.

 

   - ¿Lastimaron tu cuellito? -cuestionó con notable temor.

 

   - Sí, uno muy malo me mordió aquí -tomó la mano de su hermano y la colocó en su cuello -¿Ves? Me duele mucho.

 

   Gerard pudo sentir dos hendiduras en el pequeño y delgado cuello de su hermano y un líquido espeso y caliente... sangre. Su respiración volvió a acelerarse, demasiado, sudor frío comenzó a salir de su frente y nuca, sus manos estaban tensas y llenas de sudor, su cuerpo se estremeció y comenzó a temblar de nuevo.

 

   - ¡No, Mikey, tú no! ¡Por favor! -lo volvió a abrazar con todas sus fuerzas, hundió la pequeña cabeza en su pecho.

 

   - ¿Hermano, qué pasa?

 

   - ¡¡No puede ser, tú no, Mikey, no me abandones!!

 

   - No lo haré, nunca, pero dime, ¿Qué pasa, Gera...?

 

   Sus voces se apagaron al escuchar algunos pasos rápidos y fuertes provenir de la inmensa oscuridad. Gerard trató de colmar su propia respiración y colocó su mano en la boca del pequeño para que no gritara de nuevo. Sentía que estaban muy cerca, y sabía porque habían vuelto. Pero no dejaría que se llevaran a su hermanito, era lo último que le quedaba. Y no quería quedarse sólo, primero muerto. Trataba de controlarse, pero todo intento era fallido, su respiración seguía saliendo sin control por sus fosas nasales. Su hermanito no dejaba de sollozar. Y temía mucho, no pasaría demasiado tiempo para que los encontraran.

 

   - Recuerda -susurró Gerard en la oreja del menor-, que pase lo que pase, te voy a querer, muchísimo. Y prométeme que ocurra lo que ocurra, no me vas a olvidar ¿de acuerdo? -Michael sólo asintió con la cabeza, la mano de Gerard seguía en su boca-. Te amo -finalizó besando su cabello castaño.

 

   Fue lo último que hizo antes de sentir que una fuerza sobrehumana trataba de jalar al pequeño cuerpo que reposaba sobre sus brazos, en un rápido movimiento, logró sujetarlo por la cintura.

 

   - ¡Gerard, no dejes que me lleven!

 

   - ¡Mikey! -gritó con todas sus fuerzas, y trataba de sujetar el pequeño cuerpo, pero en intervalos él era arrastrado también- ¡¡Suéltenlo, malditos bastardos!!

 

   - ¡¡Gee, me portaré bien, pero no dejes que me lleven, seré buen niño!!

 

   - ¡¡Suéltenlo!! -estaba perdiendo las fuerzas, simplemente lo que fuera que estuviera jalando a Mikey era mil veces más fuerte, al punto que a él también lo arrastraban por todo el piso cubierto de sangre. Sus manos se volvieron resbaladizas y soltó la pequeña cintura del niño, pero logró sujetarlo de una mano-. ¡Hijos de puta, déjenlo! ¡Llévenme a mí!! -en verdad que ya no podía más, sólo podía escuchar las macabras risotadas que provenían de la oscuridad, lo que le producía una terrible sensación.

 

   - ¡¡Gee!!

 

   - ¡¡Mikey...!! -sintió cuando algo más fuerte que el lo golpeaba en las costillas, fue cuando soltó a su hermano, no pudo hacer nada, no veía nada, todo era un lío, todo era frustrante, se sentía perdido. -¡¡Mikey!! -volvió a gritar, hasta que sintió su garganta desgarrada, pero después de eso, ya no hubo nada, todo se acabó, ya no oía los gritos de su pequeño hermano, ya no oía esas risas diabólicas, ni pasos de ningún lado. Comenzó a llorar nuevamente, en la incómoda posición fetal en la que había quedado como escudo. Pero sus ojos estaban secos y ardían demasiado, ya no tenía lágrimas. Estaba desesperado y en pequeños susurros sólo repetía el nombre de su hermanito, su único y más preciado hermanito. Fue en un momento que, se llevó la mano a la cabeza, y sintió algo: era la esclava de plata de Michael, tal vez no la había notado por toda la fuerza con que la estrechaba en su mano. La tocó con la otra mano, y de nuevo la escudó en su puño, mientras se lo llevaba al pecho.

 

   De nuevo más pasos... más cerca de él... más aterrorizantes... cada vez más rápidos... más profundos. Sintió un gran peso en su cuerpo, y lo último que recuerda... es haber sido arrastrado por un gran camino con piedras. Sus gritos eran en vano... Su mente se bloqueó y poco a poco fue perdiendo el conocimiento hasta que quedó inconciente.

 

 

[Firmen :D]

[MuchLove, coffee&cookies

[x]___Angie.x]

sobre ti, sobre mí... o de estrellas que se funden.

·Wait for tomorrow...·

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