·Enamorado con todos estos vampiros· [Cap. 4]
Título: Enamorado con todos estos Vampiros POV: Tercera Persona. Advertencias: le he dicho... sexo, drogas y rock n' rol, babe!... más adelante XD... pero habrá... y... blood, blood, gallons of the stuff...(8). Dedicaciones: to MY DEAR wife, Lucy, porque por fin hace su aparición estelar... *o*. Maridaaa la amo así "very densoo". Ya sabe cuanto!^^. Y a Sharpest, que también hace el honor de aparecer. xD. (Se quiere violar al pobre de Frankie ¬¬ . TÚ tienes a RAY! ¬¬). xD. Eso... LUV YA GIRLS!. Las demás ya aparecerán... no coman ansias... dejaré un adelanto de quien va a salir en el próximo... mmm... bueno, mejor no, tendrán que esperar! Ja! xD. Love for ALL!
Autor: Angie
Parejas: Gerard/Gaby, Bob/Angie, Frank/Lucy, Mikey/Lorena, Pete/Ana, Matt/Sara, Ray/Sharp, Joe/Marisa, Billie Joe/Blanca, Jared/Marlene, y las que vallan saliendo. (jugaré (6))
Clasificación: R (en el fic entero) PG (este capí)
Resumen: ...Si realmente el amor... nuestro amor... es más fuerte que todo esto... quiero una demostración... seremos uno, me pertenecerás y yo te perteneceré... - ¿Vida eterna o muerte?
Disclaimer: Todo pasó... en mi cabeza, claro. Y nada me pertenece... sólo la historia y algunos personajes.
Capítulo 4. "¿Podemos reclamar aún nuestra inocencia?"
- ¡Reacciona, hombre! -su vista perdió contacto de aquella hermosa figura cuando una mano pasó enfrente de su cara. Miró al chico al lado suyo y frunció el ceño, el otro reía divertido-. ¡Estás perdido!
- ¡Viejo, estaba disfrutando la vista! -dijo en tono 'ofendido'.
- Sí, claro, siempre dices eso... -estiró los cinco dedos de su mano derecha y con la otra los empezó a contar-. Eso dijiste ayer cuando vimos a la chica del autobús, anteayer con la cajera del súper, y la del...
- Sí, sí, ya entendí, Matt -sujetó la mano de su amigo y la bajó brucamente-. No es para tanto...
- Necesitas pensar en otra cosa, Frank, lo único que pasa por tu cabeza son; chicas, sexo y... vampiros, por eso te va tan mal en la escuela... luego vas a mí a pedirme ayuda a gritos para que te ayude a estudiar para los exámenes y que tus padres no te manden a la escuela militarizada y...
- En verdad, tus sermones no me vienen en este momento... -reprochó Frank, Matt rodó los ojos y se sentó en una de las bancas, hasta que Frank preguntó-: ¿Recuerdas al chico raro de la otra vez?
- ¿El que tiene un hijo? -Frank asintió-. ¿Sabías que con él también estás obsesionado?
- ¡Ja, ja, que gracioso! -dijo en tono sarcástico y le dirigió una mirada fulminante
- No, ya, ¿Qué tiene? -sonrió, en forma de cocodrilo, mostrando todos sus dientes..
- No sabía que vivía en mi calle, hoy lo vi, y...
- ¿Ya te dije que estás obsesionado con él? -Frank ladeó su cabeza para un lado y lo miró mal-. Bueno, no, ya. ¿Y...? -hizo una seña para que continuara.
- Lo vi muy extraño.
- Como siempre, Frankie -el oji-avellana iba a hablar, pero Matt no lo dejó-. ¿Sigues insistiendo en que ese chico sabe algo sobre... eso... que dices?
- Yo sé que sí. Es que... es una intuición... no lo sé... además... ¿no lo has visto?, tiene pinta de que es uno de ellos... y la chica rara que está con él casi todo el tiempo...
- ¡Frank! -Matt se paró de la banca y lo sujetó de los hombros- ¡Escúchame bien, pero muy bien porque sólo lo diré una sola vez! ¡Ellos... no... son... vampiros! ¡¡Los vampiros no existen, Iero!! -dijo por último zarandeándolo.
- Eso es lo que tú dices... pero... ¡dios! -se llevó las manos a la cabeza- ¡¿Por qué nadie me cree?! ¡Ni siquiera mi mejor amigo!
- ¡Que dramático! -movió la cabeza negativamente y rió-. Frank, nenecitas sexo urgentemente.
- A eso es a lo que voy -dijo sonriente, se safó de Matt y se puso en marcha.
- ¡Ay, no! -exclamó Matt poniendo una mano en su cara al ver que Frank se dirigía hasta donde se encontraba una chica, muy linda por cierto, a decir verdad tenía belleza extraña, sentada cerca de la fuente.
- ¡Hola, linda! -dijo Frank mientras se sentaba al lado de ella y le quitaba el libro que leía, de las manos, y entonces la mirada se perdió más de lo que ya lo había hecho, la chica era sumamente linda... y de cerca lo pudo constatar mejor. Grandes ojos verdes espesos y brillantes, pelo castaño que caía lacio sobre sus hombros atado en dos trensas no tan bien hechas, pero le quedaba fabuloso, piel blanca... extremadamente blanca que hacia juego con su figura. Frank sonrió más ampliamente-. ¿Cómo te llamas?
La chica miró raro a Frank, pero al final sonrió. Bueno, ¡por lo menos era lindo!, pensó ella.
- Dime tú primero como te llamas -respondió la chica.
- Pues yo soy Frank, mucho gusto, preciosa.
- Me llamo Sharpest... Sharp para ti. Mucho gusto también -ambos sonrieron cómplices.
- ¿En que año estás? -preguntó Frank en un tono natural.
- Voy entrando apenas.
Las bien delineadas cejas de Frank se alzaron y en su boca bailó una sonrisa furtiva.
- ¡Genial! Yo también
- Pero no te he visto en mi grupo ¿de cual eres?
- Pues... B -bajó su mirada y la perdió en los labios de la chica-, y tú eres A, supongo...
- Sí -respondió ella, dándole un tono sensual a su voz; y en ese momento fueron acercándose un poco más.
- Bueno, pero eso no es impedimento para que te invite a salir a bailar o ir al cine... bueno a donde tú quieras. Yo invito.
- Mmm... de acuerdo -se acercó aún más, al punto que ambos sentían su respiraciones, pero en ese momento sonó la campana, Sharp sonrió descaradamente mientras dejaba a Frank al borde del delirio, y se alejó de él-. Búscame en la salida en mi grupo, ¿está bien?... y entonces hablaremos sobre esa salida -besó su mejilla y se levantó de su asiento con un ligero pero rápido movimiento, que hasta Frank no se dio cuenta cuando ella ya estaba lejos de ahí unos tres pasos-. Adiós, Frank.... ¡Adiós! -se despidió de Matt con una seña de mano.
Matt se acercó a él y le dio una palmadita en la espalda.
- A veces me pregunto, como haces eso -dijo, y después suspiró.
- ¿Qué cosa? -preguntó Frank, sin entender.
- O sea, no te esfuerzas nada, y en un rato ya las tienes a tus pies... al rato están en tu cama... nenecitas darme clases de cómo ligar.
- ¿Matt?
- ¿Si?
- Eso nunca pasará -y dio un ligero golpe en su hombro para comenzar a caminar y que Matt lo siguiera.
- ¿Sabes? -empezó Matt-, me voy.
- ¿Te vas? -preguntó Frank, con ambas cejas levantadas-. Yo pensé que ibas a ir con migo.
- ¿Para qué quiero ir a uno de esos lugares, clubes de mierda con tigo? Tengo vida social propia, ¿sabes?
- ¡Uuu, que genio! Bien... como digas. Y, ¿a dónde vas?
- Con Robert. Me voy... y entra a todas tus clases ¿eh?
- Sí, como digas -respndió Frank con suficiencia.
Matt sonrió malicioso y le dio un golpe en la nuca al menor, para después echarse acorrer.
- ¡Y ya no fumes de eso, Frank! -gritó antes de alejarse más.
.*.
Su vista se había perdido de nuevo en el reloj que tenía en su muñeca derecha. Habían pasado exactamente una hora desde que había hablado con su prima y aún no aparecía... dio un suspiro cansado y se recargó en la pared blanca del patio trasero. Estaba tan cansada que seguramente se quedaría dormida ahí parada... Últimamente había tenido más de esos sueños extraños donde ella se encontraba a sí misma en un cuarto oscuro y frío llorando junto a un cuerpo, el cuerpo de un chico; pero nunca le podía ver la cara. En verdad, ella no era de las que se asusta de cualquier cosa, pero simplemente ese sueño le era algo... espeluznante. Retuvo aire en su boca al momento que sus ojos volteaban hacía donde provenía aquella voz que la llamaba.
- Te tardaste mucho -dijo, sin ninguna expresión, al ver a su prima junto a ella.
- Lo siento.
- Siempre tratas de arreglar las cosas con un ‘lo siento'...
- En verdad ahora sí, lo siento -sonrió, divertida.
- Como digas -bostezó sin apartar la vista del suelo.
- Di que te conseguí la cena, primita -dijo la otra chica con una inmensa sonrisa que parecía salida de ultratumba.
- ¿Qué? -preguntó extrañada y su cejo se había arrugado.
- Si en verdad quieres ser uno... debes actuar como uno.
- Yo no quiero ser uno... bueno lo soy, pero no como Ellos.
- ¡Nah! Puras peroratas con tigo. Mira, de seguro tu manjar te encanta, es... chaparrito, buen cuerpo, ojos avellana, labios carnositos... y un cuello blanco tatuado exquisito -dijo con sonrisa maliciosa.
- Lo único que quiero ahora es no pensar en chicos, Sharp, pero gracias por tu preocupación -replicó en tono irónico.
- ¡Ay, Lucy, Lucy, Lucy! -dijo Sharp mientras movía su cabeza como si estuviera en desacuerdo con algo que hubiera dicho su prima-, debes olvidar a ese pendejo... de seguro ni valía la pena -calló por un momento y después miró a Lucy con deje de superioridad-. Mientras tu andas de depresiva pensando en... bueno, realmente no importa su nombre... ese que creía en los vampiros, -soltó una risita como si estuviese burlándose de algo que sabía que era verdad y respiro hondamente-, yo seguramente estaré en alguna fiesta, alucinando y explayándome con el wey éste que acabo de conocer, ya que tú no lo quieres... no sé, tal vez luego le quite toda su alma extrayendo todo su semen o algo parecido... -soltó una carcajada hueca.
- Tú estás bien pinche loca -exclamó Lucy, con cierto temor que no se lo hizo saber a su prima-. Debes seguir con el pacto de...
Sharp rodó sus ojos cansadamente y torció su boca al interrumpir a Lucy.
- Ese jodido pacto me lo paso por el arco del triunfo -suspiró-, ya me arruinaste los ánimos que tenía... mejor me voy, al rato regreso.
- ¿No entrarás a clases?
- No... -respondió secamente mientras se alejaba.
- Hoy tenemos reunión -le recordó Lucy.
- No iré -dijo sencillamente mientras se alejaba del lugar con mirada inexpresiva pero sonrisa furtiva. Sentía sobre ella la aberrante mirada de su prima, pero no le importaba, y seguramente a Lucy tampoco ya que no se digno a reprocharle algo. Poco después desapareció de la vista de Lucy con su rápido y glácil andar.
.*.
- ¡Es una inútil!
- ¡No le digas así, no te lo permitiré!
- ¡Ella sabía perfectamente que no podía salir! ¡¿Y qué es lo primero que hace...?!
- ¡Tienes que entenderla, no es fácil estar aquí... no cuando tú estás jodiendo todo el puto tiempo! ¡Tenemos que salir de vez en cuando, necesitamos...!
- ¡Cállate! ¡Que osado te has vuelto últimamente! -la voz se fue haciendo un susurro al momento que una figura alta y delgada, muy pálida, salió de entre las sombras, donde se encontraba, y se acercó lentamente y con paso ágil hasta al chico que tenía enfrente suyo. Lo miró con sus grandes y nada expresivos ojos negros, y alzó una ceja en señal de su rotunda arrogancia-. ¡¡Creo que nunca hubiera traído esa chica acá, la debí haber matado cuando pude!!... Tal vez deba hacerlo ahora..., sí, eso, la iré a buscar y la mataré de una vez por todas.
- ¡No te atrevas! -exclamó el chico con cierta prepotencia en su voz, se levantó de su lugar del gran sillón rojo de terciopelo y caminó hasta el otro hombre, ampliamente más alto que él-. ¡No te lo permitiré! -acusó con voz retadora.
- ¡Oh, ya veo! -el hombre sonrió cínicamente dejando al descubierto unos grandes incisivos que sobresalían un poco de sus labios notablemente resecos-. ¡Estás enamorado de ella, ¿no?! -dijo, con sorna; pero el chico no contestó, y se quedó inmóvil en su lugar con la mirada perdida en el suelo; y el otro se le acercó aún más-. ¡Contesta, carajo!
- Yo...
- ¡¡Contesta!! -casi gritó en su cara, y el chico pudo sentir el pánico, pero ¡vaya! Ya era costumbre con ese hombre; agachó su cabeza mientras el hombre lo rodeaba con mirada inquisitiva y lasciva a la vez y se ponía detrás de él-. ¡Ja! Como lo suponía, te enamoraste de esa bastarda... Creo que en estos once años que has estado aquí, no has aprendido nada ¿verdad? -dijo, calmo, pero notablemente se oía cierta impaciencia en su voz, estaba muy cerca de la oreja del chico, sonrió con lascividad y con su lengua desgastada, larga, húmeda y gris, lamió el lóbulo de la oreja del chico; lo que hizo que se estremeciera... y por supuesto que lo había sentido; otra sonrisa adornó sus labios... amaba torturarlo de esa manera-. ¿Te gusta?... ¡Carajo! ¡Contéstame cuando te pregunto algo!
- ¡Es tu culpa que esté aquí! -dijo después de un rato el chico, una lágrima muda salió de improvisto de su ojo-. ¡¿Cómo crees que me siento?!
- Eso... mi querido amigo... no fue mi culpa -dijo, en tono arrogante, volviendo a rodearlo hasta que quedó de nuevo enfrente de él, y aún esa horrible sonrisa no se le borraba del todo, el chico pudo ver los hoyuelos que se le hacían en sus huecas y pálidas mejillas. El hombre lo miró de forma acusativa-, sabes perfectamente... que la culpa de todo esto la tuvo... ¡oh bueno, para que te digo, si seguramente ya sabes de quien hablo!
El delgado y pálido chico castaño tragó duro saliva y levantó su mirada hacia la repugnante y asquerosa figura que tenía enfrente de él, y abrió por un momento la boca, pensando muy bien lo que iba a decir, después miró de nuevo los temibles ojos del mayor, como pidiendo permiso, pero en ese momento lo mandó todo al carajo y se aventuró... aún diciendo lo que no sentía... pero el sentimiento era mayor y eso lo podía sentir, como si alguien, inconcientemente, le ordenase decirlo:
- ¡¡A ella la odio, igual que a ti!! -gritó lo más alto que pudo, casi desgarrando su garganta; que dejó halado al hombre enfrente suyo.
El otro lo miró retadoramente.
- Ni siquiera la recuerdas y dices que la odias... Oh, bueno sí, deberías odiarla... sabes tan bien como yo que ella fue quien te metió en este lío... sé que eres un chico inteligente, además de apuesto y manejable... y no necesito repetírtelo a cada rato -el cinismo pareció abandonar su voz y volvió caminando lento, elegante con cierta avidez, hasta el lugar que ocupaba inicialmente y luego miró de nuevo al chico-. Y, Michael, prepárate, hoy sales a cazar, avísales a Peter, Joseph y Jared... Y no sé, tal vez puedas ir a buscar a la bastarda de tu novia... y traerla de regreso, para que te la puedas coger a gusto.
- ¡No... le... digas... así! -dijo con los dientes apretados y mirada fría y clavada en él.
- ¡Oh, vamos Michael, si yo sé que sólo la quieres para un rato! Eventualmente, también sé, que no te ama como tú a ella -dijo, seguro de sí mismo, con ese aberrante tono de cínismo en su voz, arrastrando las palabras-. ¡¡Anda ve antes de que yo mismo salga, la busque, la mate y después te mate a ti!!
- Si -dijo, en tono apagado. En esos casos era mejor obedecerlo, no quería sentir su furia de nuevo. Y en cierto momento salió corriendo dejando atrás a un hombre que reía tan macabramente, con su voz ronca y hueca.
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[x]__Angie.x^^