·· λиgiє×Ðαggєя's ··

RIP James Owen "The Rev" Sullivan. "Just a spoon full of Jimmy helps the whole world go down" // CARAJO, A PESAR DE QUE HE DICHO QUE ODIO TWILIGHT, TOKIO HOTEL Y JONAS BROTHER ME SIGUEN AGREGANDO FANS DE ESO! ¬¬

Meeting my hero. Rest In Peace, Jimmy<3.

Han pasado ya varios días y a veces creo no poder superarlo, todo es como irreal, cuando pensaba que no iba a pasar algo como esto, al menos no ahora.

 

 

Recuerdo cuando me hice fan de Avenged Sevenfold, no diré que fue desde hace mucho tiempo y que los seguía desde sus inicios porque mentiría, recuerdo ya son dos años con algo de meses; la primera vez que los escuché fue con Seize The Day en el Guitar Hero de mi hermano... me enamoré de esa canción y siempre la tocaba. Quise saber más sobre esa banda entonces divagué por internet y el nunca bien ponderado Google. Busqué información y luego fotos, lo curioso fue que el primero que salió en la lista fue James Owen Sullivan, esa foto en donde tiene un gran peinado y está sentado detrás de su batería... no me gustó desde el principio, pero algo de él me llamaba mucho la atención. Pasó el tiempó y yo me hacía más fan. Luego un año/meses después supe que venían a México. No no fui al concierto ya que mi hermana estaba en el hospital. Gran decepción. Para ese entonces mi "amor" hacía Jimmy era más grande. Pasó el tiempo y ya me sabía al derecho y al revés la información de cada uno de los A7X; y obviamente el principal para mí era The Rev, porque con él me identificaba, me hacía reír siempre, me hacía sentir bien al enseñarme que no era la única loca que hacía esas idioteces; lo veía como un ejemplo a seguir, un ídolo, un héroe, yo quería tocar la batería desde que tengo memoría, pero nunca había tenido la oportunidad, hasta que me armé de valor y lohice sólo para "seguir los pasos" de mi baterista favorito. Desde ese entonces y en adelante ya todo era: "The Rev" para mí...

Luego de la gran decepción de no haber podido ir al concierto el año pasado y tras rumores que señalaban que Avenged Sevenfold venía con Iron Maiden, me había puesto la meta a mí misma de que los tenía que ver, no importaba el precio. Luego se confirmó que no venían con IM, pero meses después se confirmaba su visita con Metallica... Creo que hasta lloré de emoción. No, enserio, lloré.

El tiempo pasó y esa gran fecha llegó. Mi sista Emily llegó de Acapulco, sabía su obsesión por Synyster Gates, jaja, y ambas habíamos dicho que los veríamos así fuera lo último que hiciéramos: la gran ventaja es que ella si tenía boleto para el concierto y yo no. Pero no me importó. Yo quería ver a Jimmy y decirle lo que quería decirle... Recuerdo ese día tres de Junio en la noche, estábamos en mi casa Emily, Al, y yo, y supimos entonces que los A7X ya habían llegado a méxico, entonces decidimos que al día siguiente iríamos al hotel, antes de que ella se fuera al concierto. Y así fue, llegamos temprano, aún no había nadie, nos metimos al hotel y ahí estuvimos esperando un rato. Pero nada. Fue entonces que Emily se tuvo que ir al concierto y yo me quedé con los de street team. Estuvimos esperando, haciendo paseos escurridizos por el hotel ­-ya que no nos dejaban entrar- y llamando a las habitaciones y preguntando por ellos; y tras darnos por vencidos al decirnos que ya se habían ido, una "luz de esperanza" llegó de nuevo, cuando una señora que trabajaba en el hotel nos dijo que los huevones de Avenged se iban levantando, sí, a las tres de la tarde; así que esperamos de nuevo. En ese tiempo conocimos también por "casualidad" a la banda Mago de Oz, que también se ospedaban en el hotel. A eso de las cinco, Aurora, Alicia -las presidentas del street- y otra chica se fueron a la puerta de adelante y dijeron que nos avisarían si es que los veían, y nosotros que estábamos en la parte de atrás hicimos lo mismo. Como a los veinte minutos después nos llamaron y dijeron que iban saliendo, salimos despavoridos hacía la puerta de atrás, pero como era un camino muy largo, llegamos tarde y ya no los vimos. Gran decepción, se me bajó el ánimo terriblemente, más al ver sus fotos de ellas con Syn. Con caras largas nos fuimos a nuestras casas, y juro, envidié a Emily y a Val porque estaban en el concierto, jajaja.

Al día siguiente fuimos de nuevo, no nos quedaríamos con los brazos cruzados, lo bueno es que no había concierto en ese día, sería más "fácil". Llegamos desde la mañana Lorena -chica que ama a Johnny- y yo, cuando llegamos sólo estaba Mario, así que esperamos hasta que llegaron los demás. Así pasó el tiempo, Charly y Mario se metieron a "comer" al hotel y tiempo después salieron con cara de susto y diciéndo "¡Vimos a Zacky!" y nos enseñaron su foto con él, Zacky sin zapatos, jajaja; ya nos tenían boletinados en el hotel y no dejaban pasar ya, esperamos de nuevo, pero nada pasaba, hasta hacíamos planes de que ibamos a rentar una habitación del hotel y estábamos viendo quien se iba a quedar a dormir. Todo fue un relajo. Hasta que Aurora, Eli, Charly y Jorge se metieron al hotel a investigar, nos mandávamos mensajes para ponernos al tanto, hasta que casi me da un infarto cuando leo el que dice: "Acabamos de ver a Rev", morí con eso; y lo que pasó después me dejó más en shock, bueno a todos: salió Eli corriendo y diciendo: "Tranquilos, pero ahí viene Matt", y sí, detrás de ella aparecía Matt junto con Aurora. Todos con nuestra cara de sufrimiento. Debo decirlo, Shadows me intimidó al principio, era enorme, pero luiego fue tan genial y se portó súper chido con nosotros que ya hasta le preguntábamos cuales eran sus tacos favoritos. Yo me imaginaba a Matt pensando: "¿Por qué me preguntan sobre tacos?", jajaja. Él estuvo un rato ahí con nosotros, hasta que dijo que se tenía que ir, así que lo seguimos hacía el hotel así sintiéndonos bien importantes porque íbamos detrás de M. Shadows de Avenged Sevenfold, éramos la envidía de todos, jaja... pero el gusto no nos duró mucho ya que un guardía del hotel nos sacó de enuevo ¬¬. Total, decidimos esperar afuera, además de que los otros chicos habían dicho que Rev había dicho saldría en un rato, pero nunca salió ):

Ya era muy tarde, Lorena se tenía que ir, pue svivía lejos de ahí, pero yo la convencí de que esperar valdría la pena, y sí, al poco rato, Emily dice. "no me van a creer, pero ahí vienen unos", Lorena se asoma y: "¡Es Johnny!". Jaja. Ya cuando salió con Jason y Dany, Johnny con cara de susto, jaja, le pedimos autografos y fotos, Dany nos dijo "Tenemos que salir entonces solo una foto y una firma" y nadie le hizo caso XD. Johnny firmaba y firmaba, y se tomaba foto con todos. Se portó súper chido aunque no hablara mucho. Después se tuvieron que ir -iban a los tacos, yo sé- Ya todos tenníamos una cara diferente a la que habíamos tenido el día anterior. Esperamos un rato más hasta eso de las 9:30pm, hasta que empezaron a llegar más fans, Adrián, Rodrigo, Alex, y otras chicas... pero ya después de eso no pasó nada.

Al día siguiente fuimos de nuevo. Yo tenía que ver a Rev, lo quería ver. Así que de nuevo desde temprano estuvimos rondando el hotel. Cuando llegamos Emily encntró a su "comaie" y ella de "¡Comaie, vi a Syn, se acaba de ir!" jaja, pensé le daría un paro a Emily. Nos fuimos a la entrada a esperar, hasta que Lup dice: "Eso es Syn" y sí, era él, bajaba de un taxi con Michelle y se acercaba a nosotros. Miré a Emily y ella ya íba más que dispuesta a saludarlo, nunca creí que lo lograría, pero se contuvo, ahí estuvo Syn firmándonos y tomándose fotos con todos, súper genial, hasta de vez en cuando hablaba en español. Si yo me privé con eso, entonces no me imagino como estaba Emily. Syn se tuvo que ir, así que nos despedimos, Emily lloró y yo la consolé. Felices nos fuimos a esperar y ver si salían los demás... pero no ocurrió, el tiempo pasó y fue cuando nos dijeron que ya se habían ido al concierto, se habían escabullido por el estacionamiento. Tristes, pero a la vez felices de haber visto a Syn, nos fuimos a nuestras casas.

Al día siguiente fuimos de nuevo, cuando llegué no había nadie, iba a ir del otro lado, cuando en eso pasó un taxi y en el iba Syn, me dijo adiós con la mano, jaja. Yo corriendo iba a ir al OXXO a buscar a los demás y les avicé que Syn ya se había ido. Pero como el día anterior, seguramente regresaría. Llegó Emily. Nos fuimos a la parte de atrás y ella y yo decidimos irnos a adelante a esperar, nadie se quiso ir. Ahí estábamos ella y yo esperando hasta que llega de nuevo un taxi y de él baja Syn de nuevo. Se bajó del taxi corriendo a nosotras y diciendo "Hola". Yo marcando a los demás y diciendo "Syn por enfrente", jaja, me imagino la cara de Syn cuando escuchó eso, era de pavor, yo digo, y de "¿O tra vez ustedes?". Nos acercamos a él y nos dijo en español: "Sí, pero rapido por favor que tengo un meeting", jaja, rápido nos firmó cosas y se tomó de nuevo fotos con nosotras. Salió corriendo junto con Michelle y a los pocos segundos llegaron los demás corriendo, pero Syn ya se había metido al hotel. Esedía tampoco tuvimos suerte, ya que de nuevo los A7X se habían ido, y yo seguía sin ver a Rev ni a Zacky. Cuando nos íbamos, Emily dijo: "Dios, si nos haces el favor de que los veaos, mandanos una señal, que sea un coche amarillo" y justo cuando salimos de OXXO, pasó un coche amarillo. Pero aún así, o estaba triste, y sabíamos que ese día era el último concierto y tal vez esa misma noche se irían... En la noche, una chica que se llama Ninna, le dijo a Emily que tal vez ella se iban a las 10am. Eso nos dio esperanzas.

Al día siguiente fuimos de nuevo, más temprano, y nuestras señales de que los veríamos eran los coches amarillos, eramos las únicas así que nos metimos al hotel a esperar, y esperamos mucho. Ya nos íban a sacar pero Emily les dijo que estábamos esperando a una amiga y que si no llegaba en unos 8 minutos nos ibamos. Yo estaba angustiada, pensé ya no estaban. Hasta que... yo estaba volteando a las escaleras y veo a un tipo subirlas, me quedé con los ojos abiertos al ver esos lentes y esas esposas tatuadas inconfundibles, entonces comencé a hiperventilar y diciendo: "¡Rev, Rev, Rev, Rev!", en voz baja, obvio, juro sentí me iba a hacer pis, jajaja. Emily me dijo: "No manches, tranquila, ¿Dónde?" Y ya voltea a las escaleras y creo se quedó igual que yo. Jimmy se quedó ahí por un momento parado y preguntó por un bar. Así que se fue a los elevadores y nosotras lo seguimos, ehm, "le cuidamos la espalda" por las escaleras. Ya en el bar de arriba corroboramos y sí, ahí estaba él con Jason.  Decidimos no molestarlos y esperarlos, compramos un café y nos sentamos enfrente del bar, en unos sillones. Emily siempre me decía : "Ahorita vengo, voy al baño" y yo de "no, no mames, no me dejes sola", ¡quería que me diera un infarto! Además yo no sabía como iba a reaccionar si veía a Rev, necesitaba apoyo moral. Como una hora después bajaron, ambos, Jason y Rev iban pedos, jaja, y Emily y yo nos reíamos de ellos, más de Rev, y no sé porque, pero recuerdo escuché clarito dijo algo de "donkey", jajaja... Ya nos paramos sigilosamente y nos acercamos a ellos. Emily dijo todo, porque yo no podía decir nada, estaba tamblando. Lo saludamos y le dijimos que nos firmara la playera del street, yo le dije que si la podía poner con mi nombre y puso un "Hi, Angie" *-*, le pedimos fotos, él dijo que sí y Jason nos dijo que nos pusieramos las dos con él, pero Emily le dijo que una por una y asintió. Entonces fui yo primero, creo me estaba orgasmeando, ehm, me estaba dando un paro... se tomó la foto conmigo como si me quisiera besar, jaja, luego fue con Emily, pero hizo arcadas y entonces fue a escupir lo que tenía en la boca. Ya se tomó la foto con ella, y salió como si lo estuviera cargando. ¡Esa foto fue épica! Ya se iban, pero nos faltaban de firmas otras cosas. Le di mis discos, Emily le dio algo para firmas, y le dijo "Thank you" y él en español dijo: "De nada", aww, estaba firmando mis discos y de repente, de la nada ¡me besó en la mejilla, cerca de los labios! ¡¡MORÍ!!, y fue cuando al fin pude decirle: "You're so cool at drums!" ¿Qué? Fue lo único que pude decir, además de los nervios mi inglés estaba tan límitado, me sonrió, luego le dije: "I play the drums too, I wanna be like you!" y él de "Ah, you will" Yo no sabía ya como actuar, estaba nerviosa. Después de eso se tuvieron que ir y nos fuimos de nuevo a la entrada del hotel a esperar, pero antes de bajarnos, lo vimos de nuevo y Emily lo abrazó, él nada más decía cosas chistosas. Ya nos bajamos, y de nuevo lo vimos pasar, esta vez de lejos, por las escaleras, y hasta ahí se escuchaban sus gritos, jajaja. Mandamos mensajes a todos diciendo que habíamos visto a Rev y que se vinieran, ¡pero nadie respondía! Hasta que me marcó Alex y me dijo que llegaría en una hora, le dije que se apurara porque tal vez ya se iban. Luego llegó Adrían, el doble de Zacky, jaja. Y ahí esperamos hasta que decidimos irnos a la parte de atrás ya que él había dicho que había camionetas afuera. Nos dirigimos para allá, fue cuando vimos a Johnny y Matt en la recepción, yo de reojo vi que alguien se acercaba del pasillo de las habitaciones, pensé que era Syn, pero al voltear me di cuenta que era Zacky. El guardía nos quería correr, pero Adrían le dijo a Zacky que si se tomaba una foto con nosotros, y él dijo que sí, y le dijo al guardía que no había ningún problema. Así que nos tomamos fotos con él. Ya después de eso, salimos y esperamos afuera, al poco tiempo salieron todos, menos Syn. Pero bueno, a él ya lo habíamos visto dos veces antes, también a Johnny y Matt, ¿pero y qué? Esa oportunidad no era de todos los días. El primero que salió fue Zacky, pero el se fue derechito a la camioneta, yo creo que lo asustamos... o se asustó con su doble, jajaja. Después salieron los demás y nos tomamos fotos de nuevo con todos, yo luego, luego con Jimmy, quería estar cerca de él, jaja, tenía como un imán que me hacía querer estar a su lado, no enserio. Me tomé otras fotos con él y de nuevo de repente me besó otra vez, pero en esta ocación en la cabeza, jaja, me da risa eso y no sé porqué; creo me besó al ver mi cara de desesperación (¿). Ya después se subieron a la camioneta y se fueron. Los tres estábamos en shock de nuevo... Ya de ahí nos fuimos a pasear por Reforma e Insurgentes...

Esos fueron los mejor días de mi corta y patética vida, no los cambiaría ni aunque me dieran tres billones de dólares, neta, NUNCA lo haría, cosas como esas no tienen precio, ver a tu ídolo, decirle lo que le quieres decir, verlo, saber que también es una persona "normal". Desde ahí, adoré más a Avenged Sevenfold, gracias por eso chicos, en verdad, cambiaron un poco de mi vida...

Siempre me han dicho, "Todo tiene un fin", y nunca me cupo eso en la mente. Hasta ese día: El viaje a Michoacán había estado bien, nada de que preocuparse, hasta que comencé a sentirme ansiosa y me puse irritable, hasta con mi madre me pelié, me pasó eso más al ver una foto de Rev en una revista que compré, me hubiera emocionado al verla, como siempre, pero ese día fue de "Aw, Rev u_u", ese día era 28. Al día siguiente, el 29, regresé a mi casa, aún estaba medio angustiada y no sabía porqué, y llegué a eso de las 10:30. Estaba viendo la tele cuando mi celular suena y no había número, contesté y era Emily. Me alegré demasiado, después de ese viaje "raro" que había tenido, pero poco a poco se fue desvaneciendo esa "emoción". "Te voy a decir algo, pero no te me pongas mal", me dijo. Yo toda ilusionada pensé "A de ser sobre A7X, a lo mejor regresan a méxico", y sí era sobre A7x, pero más específicamente sobre alguien en especial: "Es sobre Rev" y entonces comencé a temblar, la voz de Emily me decía que era algo malo: "¿Qué pasó?", dije temblando aún. "Se murió", yo me quedé sin habla, y con los ojos y la boca abiertos, temblaba aún más, pero de repente se me vino a la mente el día anterior, había sido ‘día de los inocentes': "¿Qué?", repetí en un hilo de voz. "Se murió, Rev, wey", me dijo en sollozos, y eso me dijo que a lo mejor no era una broma. "¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué o qué?", dije en shock y con lágrimas saliendo de mis ojos. "Se murió ayer, ya lo confirmaron" y fue cuando comencé a llorar y ella también: "Es una broma, ¿verdad? Dime que es una broma porque si es una broma ¡juro te pego!" dije llorando. "No, que más quisiera que fuera una broma, wey, pero no lo es, ya lo confirmaron en la página oficial, en los twitters de muchas bandas..." Ah, dios, juro no había sentido ese vacío enorme desde que falleció mi abuelito, pero vamos, de él lo esperaba, ya estaba muy enfermo, pero de ¿Jimmy?. "No, no, ¡¿por qué él?!", le repetía una y tra vez a Emily, ambas llorábamos por el teléfono. Fue que me metí a internet y todo era "RIP The Rev" "James Sullivan dead", juro se me salió el alma, y aún lloraba junto con Emily. En mi casa se asuataron al verme así de mal, casi gritando, pero me entendieron. Agradezco eso, y agradezco aún más a Emily por estar conmigo en eso, a ella y a todos los demás, Lorena, y los que decían que se acordaron de mí cuando supieron la noticia. Todos me decían que me tranquilizara, que las cosas pasaban por algo, que Rev ya estaba en un lugar mejor, pero yo no quería creerlo, todo era tan irreal y fantasioso, lo vivía como en cámara lenta. Yo lloraba y no podía parar, me repetía "¿Por qué él?, ¡él era bueno, él no!" Esa noche no pude dormir, tuve pesadillas, sólo daba vueltas en la cama y sólo podía llorar...

Han pasado dos semanas y aún es inevitable soltar una lágrima. Sí, es injusto, él era  tan joven y con muchas cosas por hacer aún; pero la vida siempre pone pruebas, esta vez nos tocoó a todos nosotros (familia, amigos, fans). Como he dicho, creo que lo hace para ver si puedes ser feliz con lo que tienes. Personas pueden llgar a tu vida y otras se van de estas,  unos nacen, otros desafortunadamente mueren, pero los sueños y deseos nunca.  Sé que a todos nos dejó algo, y por eso debemos seguir...

Una batería ya no sonará igual, una gran persona se fue, un gran amigo, compañero, sus risas e incoherencias ya no sonarán como antes, su "drumming" ya no será potente como él sabía hacerlo, pero al menos para mí, y sé que para el resto de las personas que vamos a extrañarlo, siempre seguirá vivo, en nuestros pensamientos y corazón.

Siempre. ¡James Owen Sullivan el mejor, pese a quién le pese, cabrones!

 

Rest In Peace, Jimmy.  ** The Rev lives 4ever!

 

The Rev and I

·Enamorado con todos estos Vampiros· [Cap. 19. Part. 2]

.*.

 

    Su casa era un tanto grande, pero sabía que no habitaban muchos ahí, ya que no había muchos muebles o cosas que le dijeran que había más de su familia viviendo ahí.

 

   Angie miró a Bob quién estaba cerrando ene se momento la puerta de su casa y sonrió al momento que sus ojos se encontraron. Estaba nerviosa y posiblemente alguna consecuencia saldría de esto, pero en se momento no le importaba si esa consecuencia era buena o mala.

 

   -Tu casa es muy bonita -dijo al momento que observaba todo el lugar.

 

   -Sí bueno, lo indispensable para mí y mi padre -dijo con una pequeña mueca.

 

   Al parecer hablar de su padre no era de su agrado.

 

   -Aún no puedo creer que tu padre sea el director de la escuela.

 

   -Uhm, dímelo a mí -sonrió en ese momento y tomó la mano de Angie-. Vamos a mi habitación y ahí tengo los libros que quiero mostrarte.

 

   Angie asintió y subió las escaleras de madera guiada por Bob, subiendo por fin a la planta alta donde había únicamente habitaciones cerradas por puertas de madera fina. Caminaron al final del pasillo y entraron a una de las puertas, en la cual se encontraba un letrero que decía: «No molestar», por lo cual Angie rió y Bob la miró con una sonrisita de lado.

 

   -¿De que te ríes? -preguntó él fingiendo estar molesto.

 

   -No, por nada... me río de todo yo.

 

   -Ajá, como tú digas -contestó en tonó irónico, pero sin abandonar su tono de diversión.

 

   Al entrar los ojos de Angie se abrieron ligeramente por como estaba adornado. Estaba pintado de un tono azul muy oscuro, las cortinas se encontraban cerradas, dándole un aspecto más acogedor pero al mismo tiempo más tenebroso. Al lado de la cama se encontraba su computador, en el cual tenía varios libros amontonados un por de murciélagos de peluche. El piso estaba forrado de un tapete de un tono azul raro y su colcha combina perfectamente con todo el ambiente. Aterrador, pero lejos de estar asustada... le encantaba.

 

   -Siéntate si quieres -la voz de Bob llamó su atención y lo miró-. Mientras yo voy a buscar ese libro, ¿bien?

 

   Ella asintió al momento que se sentaba en la cama de Bob mientras éste iba a buscar el libro como había dicho. Él se metió en otro pequeño cuarto que se encontraba ahí, parecía baño, pero al darse cuenta vio que se trataba de un lugar donde había más libros aún. Momentos después emergió Bob con un par de libros en sus manos y se acercó a Angie que lo miraba con un poco de duda aún en sus ojos.

 

   -Toma -extendió su mano con uno de los libros en ella y de lo dio a Angie.

 

   Ella lo tomó enseguida. Era un extraño libro con una tapa gruesa en un color carmesí, tenía grabado en dorado un título que no entendía ya que estaba en Griego, por lo que pudo notar. Entonces miró a Bob y éste le sonrió.

 

   -Vamos, ábrelo -insistió.

 

   Angie tomó el libro con sus dos manos y lo abrió en la primera hoja, donde había un dibujo en boceto de lo que parecía ser un vampiro, lo supo cuando vio esos grandes colmillos dibujados. Siguió hojeando más y más hasta descubrir que era una especie de "diario" escrito por un vampiro... si no se equivocaba.

 

   -¿Qué es esto? -preguntó sorprendida.

 

   Bob tomó asiento a su lado y tomó el libro de las manos de Angie.

 

   -Como ya pudiste ver es un diario... sí, escrito por un vampiro, mi abuelo me lo dio cuando yo era aún muy pequeño para entender que era todo esto.

 

   Angie aún no sabía que decirle a Bob, sólo quedó mirando fijamente el libro que ahora descansaba en las manos pálidas del chico y observaba fijamente cada página que Bob pasaba.

 

   -¿Ahora me crees que yo te creo?

 

   Ella lo miró neutralmente, pero la sonrisa de Bob la hizo sonreír también. Tomó de nueva cuenta el libro entre sus manos mientras Bob abría el otro, el cual tenía una tapa de terciopelo azul.

 

   -¿Entonces te lo dio tu abuelo? -preguntó asombrada.

 

   -Sí, y aunque yo estaba demasiado pequeño, recuerdo que él estaba muy metido en la onda de los vampiros y todo eso.

 

   -¿Y qué pasó con tu abuelo?

 

   -Murió. Nunca supieron porqué... fue muy extraño -la voz de Bob se escuchó un poco débil al finalizar esa frase. Llevó sus manos a su cabeza y la sostuvo por un breve momento.

 

   Angie sólo lo miraba con un poco de consternación y no apartaba su vista de él. Comenzaba a preocuparle un poco.  

   

   -¿Te sientes bien, Bob? -preguntó asustada.

 

   -Sí, sólo... sólo dame un minuto y ahorita regreso contigo -dijo al momento que se paraba de su cama y salía de su habitación.

 

   Angie se quedó muda, no sabía que pensar pues así era como se ponía Gerard cuando se drogaba. Y al pensarlo mejor, tal vez de algún lugar de esos donde Gerard conseguía su droga era de donde se conocían. Pero no quiso pensar en eso ni quiso pensar mal de Bob... sólo esperaba que no fuera así.

 

   -Te traje un refresco -se escuchó la voz de Bob, ya cambiada y se veía mejorado. Dejó la lata de refresco en el mueble, justo al lado de donde estaba sentada Angie y se volvió a sentar a su lado.

 

   -¿Te encuentras bien? -preguntó.

 

   -Sí, sólo fue un repentino dolor de cabeza, descuida -sonrió para aparentar lo que no-. Y bien, ¿ya viste los libros?

 

   -Eh, ah, sí, de hecho los estaba viendo ahorita... son muy interesantes.

 

   -No eres la única que cree en esa clase de criaturas...

 

   -¿Qué vampiros?

 

   -Claro, esos... -sonrió-. Por que también están los licántropos, las brujas, los duendes... y las hadas no son tan lindas como todo mundo cree, son unas pequeñas perras.

 

   Angie rió por ese comentario y más por la cara que había puesto Bob al mencionar aquello. Lo miró de nuevo a esos profundos ojos azules y entrecerró los suyos.

 

   -¿Y tú como sabes todo eso? -quiso saber.

 

   -Oh, bueno, leyendo... -dijo señalando el mueble de su computador y el pequeño cuarto que estaba repleto de libros-. Me encanta.

 

   -Ya veo -musitó con una pequeña sonrisa-. Oye Bob -lo llamó.

 

   -¿Qué pasa?

 

   -Te quiero preguntar algo, ¿pero me prometes que responderás con la verdad?

 

   -Ehm, depende.

 

   -¿Depende de qué?

 

   -Si me vas a preguntar si soy virgen -contestó y después se echo a reír bajo la mirada retadora de Angie, la cual había descubierto que le encantaba. Se acercó a ella lentamente hasta quedar enfrente de ella y sentir su respiración chocar con la suya-. Está bien, te responderé lo que quieres, pero antes respóndeme algo tú.

 

   -¿Qué? -susurró Angie tragando duro, al sentir la respiración fría de Bob cerca de sus labios.

 

   -¿Te gusto?

 

   En el rostro de Angie apareció una sonrisa y miró fijamente esos ojos azules que tanto la ponían mal. Ahora ella se acercó lentamente y rozó los labios de Bob soltando un "Sí".

 

   En ese instante Bob la tomó de su cara y la atrajo más para que por fin pudiera probar esos labios que tanto anhelaba. Atrapó con los suyos los labios rojos de Angie, mientras que los suyos, que estaban rosados, se ponían de un ligero color carmín mientras el beso aumentaba de intensidad. Bob la tomó de las caderas e hizo que se sentara sobre él a horcajadas, mientras el beso seguía más intensamente.

 

   Angie llegó a pensar que tal vez esto iba demasiado rápido, pero ahora ya no podía separarse de Bob, y hablaba literalmente, era como su un imán la atrajera hacia él y no la dejase alejarse.

 

   Las manos de Bob comenzaron a rebuscar el cierre del hoodie de Angie el cual quitó al instante sin dejar de besarla apasionadamente. Sus manos iban a colarse por debajo de su playera acariciando su cintura, pero...

 

   -Así los quería encontrar -se escuchó una voz en tono juguetón, haciendo que en ese instante se separaran.

 

   Angie y Bob voltearon inmediatamente hacia donde había provenido la voz, la ventana estaba abierta y sobre ella se encontraba sentado alguien mirándolos fijamente. Angie abrió al máximo sus ojos al darse cuenta de quien eran esos otros intensos ojos azules que la miraban de esa manera tan penetrante.

 

   -Hola, hermosa, ¿me recuerdas? -exclamó Jimmy con una sonrisa macabra y su vista bien fija en Angie.

 

.*.

 

   El aire que pasaba por la ventana le daba justo en su rostro y en ella volvía ese sentimiento de angustia y el de no saber que iba a pasar después de eso.

 

   Su cuerpo estaba débil y aún sentía ese dolor en su parte íntima, era extraño, pero al mismo tiempo le gustaba sentirlo, se sentía una enferma.

 

   Miró a su derecha y pudo ver el perfil de Billie, quién se encontraba con la viste enfrente y mantenía toda su atención al camino. Blanca volvió a mirar por la ventana, como no lo hacía hace más de media hora, y entonces se dio cuenta de que ese ya no era algún camino que conociera de Monroeville, al parecer ya estaba en las afueras de éste y lo comprobó cuando sus ojos se encontraron con un letrero que se leía: «Bat Country». Blanca se extrañó por ese nombre y hasta le dio un poco de miedo, pero estaba demasiado cansada como para ponerse a preguntar o a hacer algo para llamar la atención de Billie y que la dejara ir, de hecho, muy adentro de ella, y aunque no lo aceptara, quería ir a donde fuera Billie y hacer cualquier cosa que él le dijera.

 

   El auto por fin se detuvo, la noche a penas se iba a poner, a lo lejos el sol resplandecía un poco, pero en aquél lugar, parecía que no alumbraba lo suficiente, el cielo tenía un excéntrico tono púrpura y los árboles se veían naranjas por la luz del sol.

 

   Billie se bajó del auto y se salió recargándose en la puerta, sacando un cigarrillo y fumándolo.

 

   -¿No piensas bajar? -preguntó asomándose por la ventanilla y mirando fijamente a Blanca.

 

   Ella sin decir nada bajó del coche y lo rodeó sólo para ponerse al lado de Billie.

 

   -¿Dónde estamos? -preguntó aún extrañada.

 

   -Es un lugar que sólo yo y unos pocos conocemos -dijo serio y sin hacer ninguna otra expresión.

 

   -¿Pero para que estamos aquí?

 

   -Después de lo que pasó, tengo que ver que hago contigo...

 

   Los ojos de Blanca se abrieron con miedo.

 

   -¿Qué vas a hacer conmigo?

 

   -No lo sé, aún lo estoy pensando.

 

   Billie tiró el cigarro al suelo y lo piso para apagarlo, se alejó de ahí y camino unos cuantos metros, llegando a donde había una gran roca y se sentó en ella.

 

   Esta vez el atardecer se hizo presente y las estrellas comenzaban a aparecer. Blanca se subió al capo del coche y ahí se recostó sobre el parabrisas, poniendo sus brazos atrás de su cabeza y mirando al cielo. Billie la miró con enojo pero no le dijo nada, prendió esta vez un pitillo de marihuana y trató de ignorarle frustrándose al darse cuenta de que no podía.

 

   Miró a Blanca que estaba ahí, recostada y mirando las estrellas, en ese semblante de estar pensando y angustiada a la vez. Su perfil lo decía todo. Sólo recordó esa vez, cuando estaba haciendo el amor con Julieta y se dio cuenta de que no era ella, si no en realidad era Blanca la que estaba con él. Se enojaba al admitirlo pero, sí, le había encantado estar con ella bien sabiendo que ni siquiera se trataba ya de Julieta. Blanca comenzaba a volverlo loco de una manera extraña y provocativa... y al parecer aquella niña estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por él.

 

   -Vamos Billie Joe, Julieta no te ama, te abandonó pese a todo lo que hiciste para tratar de regresarla a tu lado... -se dijo a sí mismo.

 

   Suspiró cansada. Por que lo estaba, aparte de esa situación en la que se encontraba, era tan estúpidamente que no pudiera dejar ahí a Billie Joe y salir corriendo o tomar el coche e irse de nuevo a Monroeville, las llaves estaban pegadas y era tan cobarde de no meterse en el asiento del conductor e irse. Al contrario... se quedaba ahí, con un futuro incierto y con algo de miedo. Frotó sus brazos al sentir el frío recorrer su piel y en ese instante el sintió la presencia de Billie a su lado, nunca se dio cuenta cuando se había subido junto a ella.

 

   -Hace mucho tiempo que no veía un cielo tan despejado -comentó Billie como si nada. 

 

   Blanca lo miró sorprendida, era la primera vez que él decía algo más que una simple afirmación o una pobre oración. No dijo nada al respecto.

 

   -Lo sé -respondió con una sonrisita.

 

   -También hace mucho tiempo que no venía aquí.

 

   -¿Hace cuanto? -preguntó tratando de seguirle la conversación a Billie. No quería que se callara, amaba cuando le hablaba en ese tono.

 

   -Uhm -fumó de nuevo a su marihuana y retuvo un poco el aire-, no lo sé, tal vez un par de años.

 

   Blanca lo miró con una sonrisa mucho más expresiva que la que tenía hace un par de minutos y Billie la miró.

 

   -¿Quieres? -le preguntó enseñándole el pitillo de marihuana.

 

   Blanca lo tomó sin miedo, no era la primera vez que lo hacía, pero tampoco fumaba a diario. Dio una calada y retuvo un poco el humo para después dejarlo salir.

 

   -¿Por qué ahora me estás hablando bien? -tal vez fue la marihuana la que le dio la fuerza para preguntar eso.

 

   Billie bufó divertidamente y tomando de nuevo el pitillo.

 

   -No me preguntes eso... no lo arruines.

 

   -Está bien.

 

   El aullido de un coyote se escuchó a lo lejos y Billie sólo rió al ver la cara de pánico de Blanca.

 

   -Ellos no vienen hasta acá -explicó-. Pero si se tratara de un licán...

 

   -¿De un qué? -preguntó Blanca al ver que Billie no continuaba.

 

   -No, no, nada -Billie la miró de nuevo y torció su boca-. No sé como puedes estar todavía aquí. No e fuiste a pesar de que te dejé las llaves ahí pegadas... ¿Por qué sigues aquí?

 

   -Porque te amo -el aire se le fue al darse cuenta de lo que había dicho. Su corazón latió a mil por hora y sólo suplicaba porque Billie no la hubiera escuchado.

 

   -Bueno, esa no es una excusa razonable, pero... aya tú.

 

   Conforme pasaba el tiempo, la marihuana hacia más efecto en ambos. Al final del pitillo, Blanca se encontraba recostada sobre el hombro de Billie y este sobre el parabrisas aún mirando las estrellas y sentir ese delicioso frío recorrer sus cuerpos, frío que no se parecía en nada al de Monroeville.

 

   -¿Recuerdas algo de lo que pasó? -preguntó Billie en voz baja.

 

   -¿En el hotel? -quiso estar segura.

 

   -Sabes que sí.

 

   -No, o bueno -quedó callada por un instante, pero la mirada de Billie la hizo continuar y ella rió-, sólo te recuerdo a ti... sobre mí... haciéndome el amor.

 

   Billie sonrió de lado llegando las imágenes de los recuerdos a su mente.

 

   -Lejos de que si se tratara de mí o no -aclaró Blanca-. Sentía todo lo que tú le hacías a mi cuerpo -rió de nuevo-. Cada caricia, cada beso, cada roce... cada embestida furiosa que dabas...

 

   Billie la miró de nuevo y la tomó de su barbilla haciendo que la mirara.

 

   -¿Y te gustaría volver a repetirlo? -susurró cerca de sus labios-. Siendo tú esta vez, obviamente.

 

   -No lo sé... qué tal si pasa lo mismo, y al final termino no siendo yo.

 

   -Eso ya no va a suceder, te lo prometo.

 

   -En ese momento Billie tomó entre sus frías manos el rostro de Blanca y la indujo en un beso apasionado, en donde sus lenguas se encontraron y comenzaron a jugar, mordiendo y saboreando sus labios como si estos tuvieran sabor propio. Billie se incorporó haciendo que Blanca lo siguiera y metió sus manos por debajo de su blusa, comenzando a recorrer cada parte de su piel suave.

 

   Quito su placer desesperadamente dejándola solamente en sostén y sus manos ahora bajaban al cierre de su pantalón para desabrocharlo.

 

   Blanca lo tomó de la mano e hizo que se bajaran del capo para ir dentro del asiento trasero, donde ella se recostó a lo largo del asiento y Billie quedaba sobre ella, besando y lamiendo su cuello mientras sus manos viajaban por todo su cuerpo causándole pequeños escalofríos por lo frías que estaban. Por fin terminó de quitar su pantalón y lo arrojó a la parte delantera. Billie se incorporó y quito su camisa y Blanca lo ayudó a quitar sus pantalones que también fueron a dar al asiento delantero junto con toda la ropa.

 

   Sus cuerpos quedaron totalmente desnudos y Blanca dejó escapar un suspiro al sentir el miembro de Billie rozar con su vientre. Se levantó un poco, recargándose en sus codos mientras Billie tomaba sus piernas y las colocaba alrededor de su cadera entrando en ella sin avisar y esperando un poco hasta que Blanca dejara de quejarse un poco, lamió uno de sus senos y con la otra mano acarició el otro. Blanca comenzó a moverse dándole a entender que estaba lista y así fue como él comenzó a moverse lentamente sin dejar de mirar sus ojos. No lo había notado del todo, pero eran hermosos.

 

   Las embestidas de Billie Joe comenzaron a hacerse más profundas y rápidas conforme Blanca le pedía más a gemidos. Billie llevó sus manos a sus pechos acariciándolos al ritmo que se movía y sus ojos parecían no despegarse de los de ella.

 

   Blanca no podía dejar de mirarlo, simplemente porque era perfecto, y sus ojos la volvían loca. Con el efecto de la marihuana y el estar con él se sentía en las nubes, era como tocar el cielo y el infierno al mismo tiempo. El éxtasis recorría su cuerpo al mismo tiempo que esa sensación de bienestar y placer al momento que Billie gemía en alto su nombre y pedía más. En un movimiento rápido que Blanca no supo como fue, quedó ella encima de él, ahora tomando el control de eso. Se movía como si se le fuera la vida en ello y sus gemidos y jadeos comenzaban a resonar en todo el coche, el cual comenzaba también a  moverse violentamente y a producir un chirrido. Los movimientos se volvieron erráticos y si ritmo ya, señal de que estaban por venirse, ella lo sabía, Billie también iba a venirse en ese momento.

 

   -¿En... en verdad me amas... como dices? -jadeó Billie tratando de no detenerse nunca.

 

   -Sí... te amo -respondió Blanca sin aire.

 

   Billie sonrió y en otro movimiento rápido quedó de nueva cuenta sobre ella, esta vez cubriendo su cuerpo totalmente con el suyo y sintiendo sus fuertes gemidos en su oído.

 

   -¿Estarías dispuesta... a hacer cualquier cosa por... mí? -jadeó de nueva cuenta Billie mirando fijamente a los ojos de Blanca.

 

   -Ya te lo... demostré -respondió jadeante y sin detenerse-. Te di mi virginidad y casi te doy mi vida... Te... te daría todo.

 

   El momento estaba por llegar. Billie sonrió de nuevo y en ese momento sus colmillos comenzaron a nacer, la luz de la luna daba sobre sus cuerpos desnudos y perlados de sudor y no lo pensó dos veces... Soltó un gemido fuerte, la adrenalina y el placer se apoderaron de su cuerpo y el éxtasis de sus venas... Blanca soltó también un grito fuerte al sentir su orgasmo, Billie se acercó a su blanco cuello y enterró sus colmillos haciendo que el grito de Blanca se volviera  más fuerte.

 

   Blanca lo miró a los ojos, tenía una mueca de dolor y placer al mismo tiempo... pero Billie sabía que pronto pasaría. La atrajo más hacía él y abrazo su cuerpo con mucha fuerza.

 

   -Ahora estaremos juntos, amor...

 

 

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Ahí el otro capi. (6). Y no me diganque sí se traumaron porque no creo u_u, jajaja, mis capis todos chafas... pero enfin.

Jajaja, no sólo Blanca tendrá sexo salvaje como ya lo vieron y como dice Shan XD, esto es solo el principio, a penas retome mi carrera de sexoneasta(?) (eso existe? xD).

Sólo esperenme tantito y en el próximo capítulo y a ver si sólo Blanca tiene sexo salvaje ññ, jajaja, ya le tocará a todas y nadie se salva ¬¬, hablo enserio. (666)

Ehm, disfruten el capítulo y ehm... esperen su turno (66) :B

                     

LAS AMOO!(L)

 

*Angie Dagger ~ Bryar Sullivan

The Rev-Girl ~.

·Enamorado con todos estos Vampiros· [Cap. 19 Part. 1.]

Capítulo 19. "Cariño, estamos cayendo"

  

     A los lejos sólo miró como Michael iba desapareciendo, sin poder ayudarla. Sentía su cuerpo muy pesado y un extraño presentimiento. Una oscuridad total se apoderó de sus ojos y su cuerpo al fin había caído e algo blando, sus manos supusieron que era pasto.

 

   -Vamos, ya quítaselo -dijo una voz ronca pero al mismo tiempo varonil y muy llamativa.

 

   Lorena pudo al fin ver todo lo que había a su alrededor. Se encontraba en una pequeña cabaña de madera, estaba cubierta de hojas de árboles y el suelo era de pasto. Miró asustada hacia arriba cuando se encontró con dos sujetos que la miraban fijamente con una sonrisita en sus labios.

 

   -Te lo dije -fue lo que dijo uno sin dejar de observarla.

 

   -Bueno, al parecer te debo veinte dólares -dijo el otro.

 

   -¿Qué? -inquirió Lorena, aún estaba asustada, pero sabía que era mejor no mostrarles su miedo, más cuando supo por fin que aquellos dos eran licántropos.

 

   -Tú dinos -dijo el que había hablado primero. Era notoriamente más bajo que el que tenía a su lado, pero igual de apuesto... -. Supongo que eres una de esas vampiritas que puede leer la mente.

 

   -Pues te equivocas -resopló Lorena tratando de pararse del suelo-. Yo no leo la mente.

 

   -Uh, pues que mal, hubiera sido divertido jugar a: "adivina que estoy pensando".

 

   -Oh, pues cuanto lo siento por arruinarles su jueguito -atajó Lorena molesta-. Ahora explíquenme porque mierda me tienen aquí, ¿qué hice?

 

   -No hiciste nada, pero sólo acatamos ordenes de los su superiores... ya sabes.

 

   Lorena no quiso preguntar más, se había enterado de todo leyendo la mente de aquél mediocre licántropo. Permaneció sentada en su lugar, aún siendo observada, pero esta vez sólo por uno de ellos.

 

   -Soy Jonathan, pero dime Johnny porque es lo que me diferencia de mi tonto primo -señaló al otro que se encontraba observando a través de la puerta de madera-, que por cierto también se llama Jonathan, pero a él le dicen Jon... y sí, ya sé, nos diferencia la estatura, pero en fin.

 

   -Ahí te encargas -dijo Jon sonriente.  

 

   -Me debes veinte, Jon, no lo olvides -dicho esto, Jon salió de la cabaña y cerró la puerta-. Ese idiota, seguramente no me va a pagar... ¿Sabes? Habíamos apostado, yo le dije que íbamos a capturar una vampira hermosa y él no me creyó...

 

   Lorena lo miró con los ojos entrecerrados y volteó hacia otro lado.

 

   -Aún no me dices porque me tienes aquí -dijo furiosa.

 

   -Oh, bueno, sabemos que... ya sabes, andas poniéndoles con el tal Michael -dijo burlonamente-. ¡Vaya, si se enteraran los de su clan! Seguro lo matarían...

 

   Lorena lo volvió a mirar, esta vez con los ojos bien abiertos y Johnny no abandonaba esa sonrisita rara de su rostro.

 

   -Pero tranquila, no hemos dicho nada... de hecho, te estamos salvando al noviecito -sonrió-. Aunque no sé que le viste al flacucho ese... habiendo mejores -finalizó con una mirada muy penetrante y sonriendo de lado. Sabía que ahora Lorena estaba doblegada ante él.

 

   -¿Y-y por qué dices que lo están salvando? -logró preguntar ella.

 

   -¡Vaya, no sé! Sólo sé que nuestro jefe no quiere muerto a ese vampirito -explicó mientras sacaba unas cuerdas de una bolsa y se acercaba nuevamente a Lorena-. Lo siento, no te va a gustar, pero te voy a tener que amarrar, a menos que te guste el bodage y comiences a disfrutarlo... -rió fuertemente mientras Lorena sólo lo miraba inquisitadoramente.

 

   Johnny comenzó a amarrar a Lorena, ella sin poner resistencia, pensó que tal vez en algún momento él se iría y la dejaría ahí y así podría escapar, pero conforme pasaba el tiempo se estaba dando que tal vez eso nunca iba a pasar. Comenzaba hartarse ahí y todavía no sabía porque se encontraba en aquél lugar o si Michael iba a ir en su búsqueda.

 

   Suspiró y miró a Johnny que se encontraba fumando un puro y miraba por la pequeña ventana que se encontraba ahí, y de vez en cuando la miraba a ella fugazmente. Miró su perfil, y aunque tenía miedo hasta de pensarlo, en su subconsciente sabía que ese tal Johnny comenzaba a gustarle...

 

   -¡Lorena, pero qué dices! -susurró tratando de que Johnny no la escuchara.

 

   -¿Qué? -cuestionó Johnny, que al parecer había escuchado.

 

   Pero en ese momento la puerta se abrió de nuevo, esta vez dejando pasar por ella a otro tipo diferente. Éste era más alto, tenía un paliacate en su cabeza y una gorra sobre él, se estaba quitando sus lentes...

 

   -Matt, ¿qué haces aquí? -preguntó Johnny.

 

   Matt sonrió y miró a Lorena con sus inigualables ojos.

 

   -Sólo vengo dar un aviso oportuno -rió-. Tal parece que ese tal Michael no vendrá por lo que le pertenece -dijo señalando a Lorena-. Le dijimos que tenemos aquí a su noviecita y él dijo que no le importaba... así que, Johnny -lo tomó del hombro y sonrió macabramente-. Puedes hacer lo que quieres con ella...

 

.*.

 

 Corría el año de 1900. El frío del lugar, por la densa nieve que había caído, se sentía tan penetrante que hasta sus huesos fueron víctima de esa molestia de dolor. Su respiración era entrecortada y su pecho subía y bajaba conforme trataba de regular su respiración. Se detuvo por un momento sólo para ver los ojos de su amante y lo jaló de la mano para obligarlo a mirarla.

 

   -¿Por qué no me quieres decir que es lo que pasa? -preguntó aún alarmada.

 

   Los ojos de él se posaron en los de ella y entonces se bajaron, no podía mantenerla la mirada, era muy difícil ya tener que huir y más tener que explicarle de que era de lo que corría. Suspiró.

 

   -¡Dime! ¡¿Por qué corremos?! -insistió ella.

 

   -Okay, okay, te diré... pero...

 

   -¿Pero, qué, Zachary?, ¡dime!

 

   -Amor, sólo recuerda que, pase lo que pase, te amo, nunca nadie lo va cambiar, ¿está bien?

 

   -¿Qué pasa? ¿Por qué me dices eso? Me asustas -dijo a punto del llanto.

 

   Zachary en ese momento rodeó a su amante por la cintura y la mantuvo en un protector abrazo. Ya no era necesario decirla nada, de todos modos ya no la volvería a ver. La noche caía y sabía que conforme pasaba más e tiempo, su fin se acercaba. Temía por su vida, pero en sí le valía mierda a comparación de lo que sentía por Ámbar, temía que después algo le ocurriese a ella...

 

   -Escucha -la detuvo de nueva cuenta, sosteniendo su mano, y apretándola fuerte-. Si algo pasa, promete que me esperarás... no cuestiones nada, sólo prométemelo.

 

   -Sí, te lo prometo, amor -Ámbar se acercó a sus labios y los besó fugazmente.

 

   Los pasos detrás de ellos volvieron a resonar por todo el lugar, se hacía un eco atormentador y a lo lejos los sonidos de los rayos amenazaban con llover a cántaros. Doblaron en una esquina y fue cuando una figura alta y negra los acorralo justo ahí. El corazón de Ámbar comenzó a latir más fuerte, aún no sabía que pasaba, pero fuese lo que fuese terminaría mal, y lo descubrió justo cuando esa sombra se paró frente a ellos. Zachary sólo trataba de protegerla, poniéndose enfrente, pero simplemente era imposible, cualquier cosa que fuese esa sombra negra, jalaba con mucha fuerza a Zachary al grado de que lo aventó lejos de ella.

 

   -¡Zachary! -gritó aterrorizada.

 

   Pero la sombra impedía verlo, ésta se abalanzó sobre él, haciendo que se retorciera del dolor.

 

   -Ámbar... -musitó Zachary con dificultad, justo cuando aquella creatura por fin se había quitado de encima suyo. Sonrió de lado débilmente y entonces dijo-: Regresaré... por ti...

 

   Y no supo que pensar en ese momento, Zachary estaba ahí en el suelo, medio moribundo y sus ojos se veían extraños... Tiempo después ya no tuvo tiempo ni de pensar, la criatura que había atacado a Zachary se encontraba ahora sobre ella y tuvo que salir corriendo con todo lo que sus piernas le daban...

 

   -Afortunadamente pudiste escapar -dijo Zacky con una mueca de diversión y duelo al mismo tiempo.

 

   Greex aún seguía con sus ojos abiertos al ver aquél lugar, no se lo esperaba, ni se esperaba aquello que había recordado. ¡Claro! ¿Cómo lo había olvidado? ¿Cómo había olvidado lo que había pasado entre ella, antes de reencarnar, y Zachary?

 

   -Pensé que no te volvería a encontrar jamás, sigues igual -susurró él en su oído, al momento que los fuertes brazos de él la rodeaban por la cintura-. Te busqué como loco...

 

   Sus piernas fallaban y su respiración se agotaba con cada segundo que pasaba... todo se volvió negro y entonces ya no supo que ocurrió después.

 

.*.

 

   -¿Entonces dices que...? -cuestionó confundido.

 

   -No, olvídalo, creo que no debí haberte dicho esto, pensarás que soy una loca.

 

   -Claro que no pienso eso, de hecho... te creo...

 

   -¡¿Enserio?! -abrió muy grandes sus ojos.

 

   -Sí, ¡vamos! No es nada fuera de este mundo... posiblemente si haya vampiros caminando como gente normal... ya sabes... todo puede pasar.

 

   -¿Te estás burlando?

 

   -¡Claro que no! -contestó inmediatamente-. Te dije que te creía.

 

   -Para mí estás siendo demasiado sarcástico -dijo con molestia, camino más a prisa pero la pálida mano de Bob la detuvo justo cuando iba a cruzar la calle.

 

   -¿Por qué no me crees? -dijo el medio dolido.

 

   -Es obvio que tú no me crees a mí -respondió resaltando el "tú" y "mí".

 

   -¡Vamos, Angie! -fue entonces que la atrajo más hacia ella y la abrazó.

 

   En ese mismo momento iba pasando él... Sabía que estaba siendo demasiado desapercibido, pero estaba completamente seguro de que aquél chico extraño era un vampiro, era obvio. Se miraron fría y retadoramente por un par de segundos y después el otro se alejó de ahí con un andar algo ágil... Ahora sabía quién andaba detrás de ella.

 

   Angie no lo había visto ya que estaba de espaldas, aún abrazada al cuerpo de Bob.

 

   -¿Por qué no nos vamos de aquí? Te invito a mi casa -dijo Bob, mirando hacía donde se había ido el otro, sólo para asegurarse que en verdad se había alejado. Presentía que Angie estaba en peligro.

 

   -Pero, Bob, tenemos que ir a la escuela -dijo ella contrariada.

 

   -Vamos, con que faltemos un día no pasará nada... además, no creo que hayan muchas clases, han cancelado algunas tras la desaparición de algunos de los maestros y alumnos, ya sabes...

 

   -Bueno, en eso tienes razón.

 

   -Vamos a mi casa, ahí hay algunos libros que tal vez te interese leer -comentó él con una sonrisita-. Y tú me creerás a mí cuando yo te digo que te creo.

 

   Angie no había entendido eso, pero no dijo nada, alzó sus hombros y asintió con una leve sonrisa en sus labios. Bob la tomó de la mano y comenzaron a caminar hacía la dirección opuesta.

 

.*.

 

   -¿Por qué no me quieres decir lo que te dijo Jimmy?

 

   -No es nada, descuida.

 

   -Syn -lo miró a los ojos-, sé que intentas protegerme, pero, si no me dices que es lo que está pasando, entonces no podré ayudarte... sabes que te amo demasiado y no quiero que nos vuelvan a separar,  si eso pasara... juro que muero, y hablo literalmente.

 

   -Sabes que no puedes mor.... -se detuvo en ese instante, la miró a los ojos y entonces captó que fue lo que había querido decir, negó inmediatamente con la cabeza mientras tomaba las manos de Emily entre las suyas-. No, te prohíbo que atentes contra ti misma Emily...

 

   -Pero si tú no estás, no sé que sentido tendría mi eternidad -dijo, al borde del llanto.

 

   -Soportaste mucho tiempo sin mí, y ahora sales con esto.

 

   -Pero eso fue antes, cuando no sabía la verdad... -explicó con lágrimas en sus ojos-. Cuando yo creía que tú me habías abandonado y te habías olvidado de mí.

 

   -Pero ahora sabes que no.

 

   -Y por eso mismo... moriría si no estás junto a mí.

 

   -Bueno, amor, descuida, que jamás nos volverán a separar.

 

   -¿Lo prometes, Synyster?

 

   -Te lo prometo, Emily -atrajo sus manos de ella hasta sus labios rojos y depositó un beso en ellas. Después tomó a su amante entre sus brazos y la arropó con un abrazo protector.

 

   El frío comenzaba a incrementar, mientras que Synyster captaba un alguien más que sabía podría ser una amenaza. Sonrió para aparentar que nada pasaba y entonces se desvaneció aún con Emily en sus brazos.

 

.*.

 

   Sus ojos se abrieron lentamente, mientras el frío comenzaba a recorrer lentamente su piel y un olor extraño comenzaba a inundar su nariz. Había una inmensa oscuridad que no supo si ya estaba totalmente despierta o aún seguía con los ojos cerrados. Al fin de cuentas era lo mismo, ya que se sentía muy mal, su cuerpo lo sentía muy adolorido y su parte íntima también dolía un poco.

 

   ¿Pero qué es lo que estaba pasando?

 

   Llevo su mano a su cabeza, al momento de que el dolor apareció y suspiró con cansancio; tal vez se trataba de un sueño, si debía ser; sabía que iba a despertar y que iba a estar en su cómoda cama en su casa, en donde estaría su madre esperándola para desayunar.

 

   Unos sollozos llegaron a sus oídos y recordó de quien era esa voz. Las imágenes llegaron a su mente como el choque de un tren. Se levantó instantáneamente, ni el mareo le impidió eso, comenzó a buscar su ropa en la completa oscuridad, cuando notó que estaba totalmente desnuda. Con unos tropiezos, pero pudo encontrarla y ponérsela de nuevo. Los sollozos aún se escuchaban.

 

   Iba a salirse inmediatamente de ahí, pero no pudo, algo le decía que se quedara, que tenía que estar ahí...

 

   ¡Maldita conciencia!

 

   Así que se acercó lentamente, hasta donde provenían esos sollozos y suspiró con un poco de miedo. Tenía que enfrentarlo tarde o temprano.

 

   -¿Bi-Billie? -preguntó con precaución.

 

   -¡¿Qué es lo que quieres?!

 

   -Lloras... -dijo, era una afirmación.

 

   Ante eso, Billie ya no dijo nada, ni un suspiro se escuchó, ni un sollozo, ni un soplo más.

 

   Blanca se sentó cuidadosamente al lado de él.

 

   -Ya no deberías estar aquí, niña -suspiró Billie con voz prepotente.

 

   -No, no debería -dijo con un poco de enojo-. Pero sigo aquí, como idiota... esto me saco por ser...

 

   -¡Espera! -la detuvo antes de que se levantara de su lugar.

 

   -¿Qué? -rodó sus ojos-. No quieres que esté aquí... y para ser sinceros tampoco quiero estar aquí...

 

   -Ahora no te puedes ir, ya no te puedes alejar de mí -lo dijo muy seguro de sí mismo.

 

   -¿Cómo dices eso? -dijo tratando de levantarse de nuevo, pero la pálida mano de Billie la volvió a detener-. ¡Me tengo que ir!

 

   -Déjame llevarte...

 

   Blanca lo miró aún con duda, sí, seguía aturdida por todo lo que había pasado, pero aún seguía con esa inmensa espinita en su pecho que le decía que tenía que estar todo ese tiempo con Billie; quería salir corriendo, gritar... pero en vez de eso, decidió seguir a ese misterioso chico de ojos verdes que la volvía loca a pesar de todo...

 

   -Por favor -volvió a insistir Billie con una sonrisita extraña.

 

   Blanca aceptó sin titubear... tomó la mano de él que estaba extendida para entrelazarla con la de ella... sabía que estaba mal eso, pero después de lo que pasó ¿Qué es lo peor que podía ocurrir después?

 

.*.

 

   -Despierta, vamos...

 

   Sus ojos se fueron abriendo poco a poco conforme la suave voz la llamaba, sólo escuchaba un eco, pero sabía que ya no estaba soñando... Por fin quedó despierta y lo primero que pudo ver fueron esos hermosos ojos café-verdosos que la miraban con un poco de pánico.

 

   -Greex -susurró Zacky cuando esos hermosos ojos por fin se abrieron fijándose en los suyos.

 

   -¿Qué fue lo que pasó? -preguntó ella aún un poco desorientada-. ¿Zacky?

 

   -¿No lo recuerdas?

 

   -Por eso te estoy preguntando...

 

   Zacky soltó una sonrisita con diversión y atrajo en un abrazo a Greex que aún tenía una mirada con duda, pero aún así sonrió.

 

   -Entonces... -comezó ella al momento que se alejaba de Zacky-. Explícamelo, por favor...

 

   -No lo recuerdas... por que ya no eres tú en tu otra vida... reencarnaste...

 

   -Oh.

 

   -Oye, dime algo, después de lo que me pasó... ¿te hiciste daño?

 

   Greex bajó su cabeza... no recordaba nada de lo que había pasado en su vida anterior, ¿pero como olvidar como se convirtió en vampiro?

 

   -Y dime la verdad -la voz de Zacky sonaba algo extraña.

 

   Greex lo miró y fue entonces que descubrió que sus ojos estaban empañados e inyectados en sangre, se tronó los dedos dudosa...

 

   -Yo... no recuerdo nada sobre mi pasado, ¿sabes?, pero, sí sé como me convertí en vampiro...

 

   -Eres un vampiro por suicidio, ¿no?

 

   -Sí -suspiró-. Supongo que... por lo que vi en las visiones, fue difícil después de que te fuiste... Ver que aquella criatura te atacaba y luego ver como morías lentamente... No podía vivir sin ti.

 

   -Pero ahora ves que no morí -dijo en un estado casi fúrico-, y yo te prometí que regresaría por ti, Ámbar.

 

   -Prefiero que me digas Greex -corrigió con una pequeña mueca, que para Zacky fue algo tierno ante sus ojos. Y por primera vez alo le parecía tierno realmente.

 

   Sí bien era uno de esos vampiros sádicos y despiadados, pero cuando se trataba de algo que realmente le importaba, como el amor que le tenía a Greex, cambiaba completamente. Sonrió y negó con la cabeza aún con esa hermosa sonrisa bailando en sus labios.

 

   -Llames como te llames... yo aún recuerdo como te amé... y como te sigo amando ahora.

 

   -Entonces tú ya lo sabías, ¿no? -pregunté Greex confusa.

 

   -¿Cómo?

 

   -Sí. Me insistías mucho para que viniera contigo... ya sabías que era yo.

 

   -Yo puedo leer el pasado de los demás...

 

   -¿Y entonces por qué no dijiste nada antes?

 

   -No lo ibas a comprender, tenía que traerte aquí... sabía que aquí recordarías algo...

 

   Zacky se acercó a ella lentamente, mientras que el sol comenzaba a cambiar de rumbo derritiendo un poco la nieve y el aire soplaba con toda su furia, las hojas se elevaron, tal como si fuera un remolino y comenzaron a dar vueltas alrededor de ellos.

 

   Tomó su rostro fino entre sus gruesas pero aún así largas y pálidas manos y rozó sus labios con los suyos, comenzando a mover su cabeza de un lado a otro para que el roce fuera más cálido para ambos.

 

   -Te amo -susurró él aún con sus labios muy juntos a los de ella.

 

   Sus respiraciones comenzaron a incrementar conforme el beso subía de tono y sus manos recorrían cada centímetro de piel que pudieran disponer. Zacky dejó de besar los labios rojos y suaves de su amante para pasar a su cuello y succionar de él como si fuera uno de sus dulces favoritos... mientras sus manos traviesas subían peligrosamente por sus piernas largas y pálidas y un suspiro más prfundo salió de los labios de Greex. Zacky la tomó de la cintura haiendo que lo rodeara con sus piernas y la cargara.

 

   -Ahora te llevaré a otro lugar -susurró Zacky separándose de los labios de Greex y mirándola con una sonrisita insinuante.

 

   No pasó mucho tiempo después de la inmensa nube de humo que se había generado para que los dos pudieran ver perfectamente en que lugar se encontraban. Greex abrió muy grande sus ojos al darse cuenta del lugar en donde habían llegado.

 

   -¿Por qué me trajiste a un cementerio? -preguntó algo confusa.

 

   -Ya verás -sonrió Zacky después.

 

   Tomó la mano de Greex y la condujo hasta una capilla pintada ligeramente azul, abriendo al instante la puerta blanca que impedía el acceso e ingresando en ella. Greex se impresionó por lo buen estado en que se encontraba, miró hacía la pequeña inscripción que estaba tallada sobre una placa de metal y leyó:

 

«En memoria de Zackary Jonathan Baker, siempre te recordaremos.»

 

   En ese momento los ojos de Greex buscaron a los de Zacky que la miraba atento, éste sonrió sin cinismo y asintió con la cabeza como si hubiera respondido alguna pregunta que Greex le hubiera hecho mentalmente.

 

   -Mi familia me encontró supuestamente muerto aquél día -explicó tranquilo-. Quiero decir, ellos creyeron que en verdad había muerto... tuve que finger, Greex, no quería que ellos se enteraran de que yo me había convertido en un vampiro y entonces me entregaran a los cazadores... ellos eran mis padres, pero los conocía muy bien, sabía que aunque yo fuera su hijo me delatarían...

 

   -Entonces...

 

   -Así es, ellos nunca se enteraron de que yo no estaba muerto y que había sido convertido en un vampiro... -tomó una foto suya que reposaba sobre la lápida que se encontraba en medio del lugar, sonrió de lado al ver a la persona que estaba al lado suyo en aquella imagen-. Toda la familia Baker se extinguió ya -dijo como si no le doliera aquello.

 

   -Recuerdo que... recuerdo que tú no apreciabas a tu familia...

 

   -¿Por qué crees que se extinguieron?

 

   -¡¿Los mataste?!

 

   -A todos -dijo Zacky con una extraña sonrisa en sus rojos labios y miró en ese entonces a Greex que aún tenía un deje de incredulidad-. Bueno, sólo uno sobrevivió...

 

   -¿Quién? -cuestionó curiosa.

 

   -Mi primo, se convirtió en vampiro... se llama Jimmy.

 

   Greex sólo lo miraba sin saber que decir... o hacer, sonrió y tomó la foto que Zacky tenía en sus manos, la miró con una sonrisita en su rostro y la volvió a poner sobre la lápida, miró de nueva cuenta a Zacky, y preguntó:

 

   -Poro aún no entiendo porque me trajiste aquí.

 

   -Aquí suelo traer a mis víctimas -explico sonriendo-. Después de matarlas me es más fácil deshacerme de sus cuerpos enterrándolos aquí... -su rostró no abandonaba esa pequeña sonrisita, mientras sentía que el miedo se apoderaba de Greex-. Pero... pero contigo pretendo hacer otra cosa...

 

   Se abalanzó sobre ella, tomándola fuertemente entre sus brazos y probando de sus exquisitos labios que sabían a metal por la sangre que había escurrido de ellos cuando clavó sus incisivos. Sus manos se posaron desesperadamente en su cintura y lentamente comenzaron a bajar hasta donde el cierre de su vestido empezaba, bajo lentamente el zipper y una mueca extraña renacía en su rostro... una mueca de placer, al sentir la húmeda lengua de Greex jugar con su cuello mordiéndolo un poco y causando algunos estragos en él.

 

   Zacky dio algunos pasos hacia atrás, hasta que Greex cayó sobre la lápida de mármol donde momentos antes había estado la fotografía y una vela, cayendo en el acto. Greex se apoyaba en sus manos mientras Zacky no dejaba de besarla apasionadamente y metía sus manos por debajo del vestido acariciando sus piernas y buscando el resorte de su panty, finalmente la encontró y la despojó, llevando ahora sus manos hasta sus hombros acariciándolos con suavidad pero desenfreno a la vez haciendo que los tirantes de su vestido cayeran dejando al descubierto sus redondos pechos los cuales Zachary contempló con lujuria y un extraño brillo en sus ojos.

 

   Zacky se incorporó sólo para quitar su camisa blanca y desabrochar desesperadamente su pantalón negro, despojándose de ellos y amontonándolos a un lado, justo donde había caído el panty de ella y los zapatos italianos de él. Acto seguido se volvió a poner sobre ella besándola como nunca antes, atrapando sus labios ferozmente sin brindarle la posibilidad de probar un poco de aire, mientras sus manos viajaban por todo su cuerpo y despojaban su vestido rojo terminando en el mismo lugar que toda la ropa. Greex lo ayudó a quitarse su bóxer y sonrió al ver su miembro erecto, el cual tomó con su mano derecha mientras volvía a versarlo, pero le era imposible, ya que los suspiros y gemidos comenzaban a salir de los labios rojos de Zacky. Lentamente Greex comenzó a masajear su pene, su único objetivo era que Zacky comenzara a suspiras su nombre a rogar por más hasta que ya no pudiera más. Su fina mano bajaba y subía lentamente, pero conforme pasaba el tiempo y gracias a los suplicas de Zacky la velocidad comenzó a incrementar y en ese tiempo lo único que se escuchaba era el roce de su mano con el pene de Zacky y los gemido de éste pidiendo por más.

 

   Cuando creyó que iba a culminar, tomó la mano de Greex con la suya y la retiró de su miembro y sonrió tiernamente de lado, pero su mirada decía otra cosa: pasión. Tomó de las caderas a su amante y la recostó sobre la fría lápida, dejando a su merced aquél hermoso cuerpo que ahora era suyo. Besó su cuello y sus hombros sin importarle los gritos que soltaba Greex el momento. Devoró de nueva cuenta sus labios y ella sólo suplicaba por un mayor contacto, Zacky sonrió con maña y miró directamente a esos hermosos ojos que lo habían hechizado desde mucho tiempo. Finalmente se preparó para penetrarla, lo cual lo hizo en un solo movimiento, empezando instantáneamente con las embestidas, las cuales eran brutales pero a la misma vez llenas de amor. Sus gruesas pero pálidas manos se aferraban en sus caderas mientras sus movimientos no cesaban y los gemidos comenzaban a salir de sus bocas, las cuales se encontraban de vez en cuando en batallas descomunales y sus labios quedaban rojos e hinchados.

 

   -Greex... Greex... -llamó Zacky entre gemidos-. Mírame... y... y dime que me a-amas...

 

   Greex levantó en ese instante su mirada y miró fijamente los enigmáticos de su vampiro.

 

   -Te... te amo, Zachary... -dijo sin poder evitar soltar un gemido al sentir el miembro de Zacky entrar más profundamente en cada embestida.

 

   Zacky en ese momento detectó algo con sus poderes vampíricos, pero prefirió no decir nada a Greex... solamente quería estar con ella, quería culminar con ella y no separarse de ella, así lo encontraran a él y muriera por ella...

 

   Finalmente, después de unas cuantas embestidas salvajes más, una ráfaga de adrenalina recorrió todo su cuerpo, y sabía que el de Greex también, abrazándose a ella al instante y recibiendo su orgasmo dentro de un beso ahogando un grito en su garganta y sosteniendo el frágil cuerpo de ella al momento de la culminación. Cayó rendido, desplomándose en sobre sus pechos desnudos y abrazándola con fuerza.

 

   -Tengo que confesarte algo -soltó Zacky tiempo después, cuando por fin pudo regular su respiración y se había separado de Greex tumbándose al lado de ella.

 

   -¿Qué?

 

   -Estoy en peligro -dijo como si nada, pero se había ganado una mirada de pánico de parte de Greex-. Y si tú estás conmigo, eso significa que tú también... así que... yo no te puedo hacer esto, yo...

 

   No pudo continuar porque los labios de su amante se habían apoderado de los suyos y ahora los tenía en un beso pasional.

 

   -No me importa si estamos en peligro juntos, Zacky -dijo con una sonrisa nerviosa-. No me importaría morir contigo... pero no me quiero separar de ti, no ahora que te encontré.

 

   Greex volvió a besar esos labios que tanto la volvían loca... aparentando que lo que le había dicho Zacky anteriormente no le había incomodado en nada...

 

   ...Pero sabía que en el fondo estaba asustada....

·Enamorado con todos estos Vampiros· [Cap. 18]

Título: Enamorado con todos estos Vampiros  
Autor: Angie
Parejas: Gerard/Gaby, Bob/Angie, Synyster/Emily, Mikey/Lorena, Zacky/Greex, Billie Joe/Blanca, Frank/Mariana, Pete/Ana, Jared/Marlene, Ryan/Sara, Gabe/Alicia, Jasper/Valee, Brendon/Shan.

Clasificación: NC-17
POV: Tercera Persona.
Resumen: ...Si realmente el amor... nuestro amor... es más fuerte que todo esto... quiero una demostración... seremos uno, me pertenecerás y yo te perteneceré...

   - ¿Vida eterna o muerte?
Disclaimer: Todo pasó... en mi cabeza, claro. Y nada me pertenece... sólo la historia y algunos personajes.

 

 

Capitulo 18. "Alguien me dijo que preguntaste después por mí"

 

   Billie abrió sus ojos cuando una fuerte respiración rozaba su oído y comenzaba a molestar, pero entonces recordó y se incorporó lentamente cuando sintió un peso sobre su cuerpo, ahí estaba ella, con sus bellos ojos cerrados y su cabellera reposando sobre su espalda blanca.

 

   Sonrió para sí mismo, pero regresó a su estado neutral cuando vio que ese débil cuerpo comenzaba a temblar un poco y la respiración comenzaba a acelerarse de nuevo.

 

   -¿Estás bien? -preguntó al momento que movía un poco aquél cuerpo fino y se tensaba al no tener respuesta alguna-. ¡Vamos, dime que estás bien!

 

   -¿Billie Joe? -al fin esa voz resonó en el frío silencio que se había hecho-. Hola extraño -sonrió de lado.

 

   -Tú no estás bien -dijo serio-. ¿Qué es lo que pasa?

 

   Ella sonrió de nuevo, pero esta vez su sonrisa no llegaba a sus ojos.

 

   -Sabes que no me puedo quedar mucho tiempo -dijo ella con cierto tono roto en su voz suave.

 

   -¡¿Cómo qué no?!

 

   -Sabes que esto no está permitido.

 

    -¡Si esto está permitido o no esto me viene valiendo mierda!

 

   -Billie Joe -susurró Julieta, incorporándose lentamente.

 

   -¡No me puedes hacer esto! -exclamó furioso al momento que se levantaba del mohoso colchón. Miró de nuevo a la esbelta figura que yacía sobre él y negó con la cabeza mientras sus ojos comenzaban a llenarse de agua salada-. Lo que pasa es que no me amas... es por eso que me dejaste solo, Julieta.

 

   -Nunca te dejé solo, lo hice por ti, si me sacrifiqué fue por ti, porque te amo, quise que tuvieras una vida feliz, sin un estorbo como yo.

 

   -¿Cuál vida? ¡Ya no tengo vida! -y en ese momento su voz se quebró y dejó paso al llanto. Llevó sus manos a su cabeza-. ¡Todo esto apesta!

 

   -Billie, yo...

 

   -Si es que me amas como dices, aún puedes regresar... ¡vamos!, ya estás en ese cuerpo, no tardará mucho para que tome tu figura, ¡para que ella sea tú!

 

   En ese momento, los ojos de Julieta se abrieron al máximo, era una oferta jugosa, podría regresar con el hombre que siempre amó, pero... no podía hacer eso, no podía hacerle eso a esa pobre chica que había arriesgado su vida a propósito, sólo por Billie.

 

   -No puedo hacer esto, lo siento.

 

   -¡Claro que puedes!

 

   -¡No sería justo!

 

   -No me amas...

 

   -Lo hago por eso, por que te amo... si yo regresará, sería mortal... y...

 

   -Pero eso no sería problema, yo podría...

 

   -No, Billie -interrumpió ella con una voz recía-. No podemos... simplemente no.

 

   En ese momento, una luz incandescente de color rojo deslumbró en toda la habitación; Billie tuvo que cerrar y abrir varias veces sus ojos al sentir que esa luz irritante molestaba su vista. Al término de todo, en el colchón sólo quedaba la débil y pálida figura de una chica que estaba inconciente. Billie pudo notar que ya no se trataba de Julieta... ya no más.

 

.*.

 

   -¿Sabes lo castrante que es quedarse aquí sin hacer nada?

 

   -Dímelo a mí.

 

   -¡Y para colmo Zacky y Synyster no aparecen por ningún lado!

 

   Ella, entonces soltó una cristalina carcajada que resonó en toda la habitación de color cobre, miró al "chico" que estaba sentado justo a su lado y rió más.

 

   -Estás enojado de que no te llevaron en sus aventuras.

 

   -De Synyster lo creo, ahora que reencontró a Emily ya no le importa nada más... -se quejó con voz rasposa clavando su mirada lívida y azul en el suelo-. Y Zacky simplemente es como si lo hubiera tragado la tierra. Se suponía que seguía a alguien, pero...

 

   Shan miró a Jimmy y rió simplemente de ver su cara de aburrimiento y enojo a la vez; ese vampiro era tan extraño... pero le gustaba hacerlo desatinar, sólo por el deseo de verlo en otra faceta diferente. Sonrió más, ya sabía lo que haría.

 

   -Te diré donde están -dijo ella con suavidad, pero con tono fuerte para una voz femenina.

 

   -¿Y...? -una de sus cejas se elevó al momento.

 

   -Te diré, Jimmy, pero...

 

   -¿Pero? -rodó los ojos al darse cuenta que Shan iba a ponerle una de sus condiciones.

 

   Ya sabía que ella era así, era una de esas vampiro que consiguen lo que quieren a través de su don y su fuerte capacidad de persuasión sobre cualquier ser...

 

   Shan sonrió de lado y alzó su ceja derecha.

 

   -Tienes que ir a buscar a alguien...

 

   Jimmy la observó muy fijamente, eso no le olía muy bien, y menos al oír que se trataba de un estúpido licántropo.

 

.*.

 

   El timbre de la puerta sonó y apresurada bajó las escaleras para abrir. Pensó que por la puerta entraría Marisa, pero simplemente había sido Gerard, quién tenía una cara de no haber dormido por varios días.

 

   Angie rodó los ojos al verlo parado en la sala sin ni siquiera atreverse a decir algo, él tenía la cabeza gacha y jugaba con sus dedos que se movían nerviosos unos alrededor de los otros.

 

   -Puedo explicar que fue lo que...

 

   -Ni siquiera expliques nada -interrumpió Angie con voz firme-. Ahora Mike duerme, no quiero despertarlo comenzando una riña contigo, Gerard.

 

   -¡Pero en verdad puedo explicarte lo que pasó!

 

   -¡No quiero explicaciones! -atajó molesta-. ¿Sabes lo peligroso que puso haber sido? Mike solo, por la calle... de noche... -torció su mirada en desacuerdo.

 

   -¿Pero yo como iba a saber que se iba a escapar?

 

   -Lo hubieras sabido si tan sólo no hubieras estado con alguien en la noche y le hubieras prestado más atención a él... Créeme cuando te digo que algún día lo perderás por tus estupideces...

 

   -Pero... Okay, sí, lo admito, debí poner más atención a Mike, pero, no me has dejado explicarte... no estaba con nadie ayer en la noche... bueno, sí, pero...

 

   Angie bufó con resignación al momento que rodaba sus ojos... Comenzó a caminar rápidamente hacia las escaleras y las subió con Gerard detrás de ella tratando el que él suponía era una buena explicación para remendar su error.

 

   -Jajaja. ¿Y esperas que et crea?

 

   -Deberías... es la verdad.

 

   -Un vampiro en tu casa, claro...

 

   -¿Qué? Ya has visto algunos antes, no debería sorprenderte.

 

   -Claro, lo de los vampiros no me sorprende, yo misma dudé de ti, pero aún así te apoyé, ahora sé que en realidad existen -sonrió de una forma extraña, mientras caminaba hacia uno de los cuartos del fondo-, pero que haya un vampiro en tu casa...

 

   -Te lo probaré, Angie -Gerard llevó sus manos al aire. Le frustraba que ella no le creyera, y más ahora que si estaba diciendo la verdad...

 

   Angie abrió la puerta de la recamara a la que habían llegado, en ella habían dos camas, en una estaba Mike profundamente dormido, en la otra había un bulto cubierto por una manta azul y unos cabellos rubios sobresalían de esta.

 

   -¡Qué mierda! ¿Quién es? -preguntó Gerard al momento que se adentraba más a la habitación sólo para poder ver bien, se sentó en la cama junto al cuerpo de Mikey mientras observaba la otra cama.

 

   -No tengo porqué darte explicaciones... -susurró Angie para no despertar a los que estaban ahí.

 

   -Y luego tú eres quién me echa en cara que paso las noches con cualquiera.

 

   -En primera, no es cualquiera -frunció su cejo-, en segunda es sólo un amigo que se quedó ayer para ayudarme a cuidar a Mike...

 

   -Si, claro.

 

   -Me vale lo que pienses.

 

   -¿Por qué habría tenido que ayudarte a cuidar a Mike ese idiota?

 

   -¡Tuve que salir a buscar a Marisa!

 

   En ese instante Gerard la miró fijamente y quedó estático en su lugar.

 

   -¡¿Qué pasó con ella?! -preguntó un tanto alarmado. Sólo esperaba a que Angie no dijera la palabra "desaparición" entre la oración que diría, no estaba listo para otra más.

 

   -No llegó a dormir, temo por ella. Me llegó un mensaje donde dice que está bien, pero... no lo sé, es muy sospechoso.

 

   En ese momento un ruido hizo que ambos voltearan hacía la cama del fondo, Bob comenzaba a levantarse.

 

   -Buenos días -dijo sonriente al ver a Angie ahí, pero su mirada cambió y su sonrisa se esfumó al ver quién estaba ahí.

 

   -¡¿Robert?! -exclamó Gerard confundido-. ¡¿Qué haces aquí?!

 

.*.

 

   -¡¿Qué haces aquí?!

 

   -¡Oh, vaya, que sorpresa!

 

   -¡Qué haces aquí! -repitió tratando de controlar su ira que comenzaba a acumularse en sus puños haciendo que sus nudillos se volvieron más blancos de la presión que ejercía.

 

   -¿Qué ocurre? -preguntó Synyster sin entender cuando vio a Emily a la defesiva contra aquella otra vampiresa.

 

   Entonces su mirada se desvió hacia el otro lado y pudo notar que ahí también estaba Zacky, observando como su acompañante no le apartaba la vista a su Emily, tanto así que decidió tomarle la mano y ponerse frente a ella para controlarla un poco.

 

   -Emily, tranquila -susurró en su oído con voz tranquilizadora.

 

   -¡¿Qué es lo que ocurre aquí?! -preguntó Zacky sin entender aún.

 

   Synyster ya había entendido un poco al leer la mente de Greex y Emily, pero no dijo nada.

 

   -Esa perra mal nacida -susurró, aún con odio Emily sin dejar de observar a Greex que tenía una sonrisa de oreja a oreja de tan sólo ver como la otra se deshacía en miradas fulminantes.

 

   -No entiendo, explíquenme que ocurre, ¿Greex? -preguntó Zacky, pero no obtuvo respuesta.

 

   -Ha pasado tantos años -fue lo único que dijo ella sin dejar de observar a Emily que aún era tranquilizada por Synyster-. En verdad me sorprendes, no creí que fueras a regresar.

 

   -Si pues, aquí me tienes... Es obvio que no regresé por ti.

 

   -Creo que comienzo a entender -dicho esto, Zacky tomó la mano de Greex y la sostuvo ahí apretándola un poco, haciendo así, que ésta se controlara.

 

   -Pelea entre "hermanas" -soltó Zacky divertido-, sería genial ver esto.

 

   Synyster alzó en ese momento su vista y lo miro fijamente negando con la cabeza. Zacky sólo sonrió, y Synyster volvió a negar con su cabeza. Emily concluyó que estarían hablándose a través de sus pensamientos.

 

   -Vamos, Emily, será mejor que nos vallamos de aquí -dicho esto, Synyster rodeó la cintura de ella con su fuerte brazo y con su otra mano aún sostenía la de ella-. Ya hablaremos después de esto, Zachary -dicho eso, Synyster y Emily desaparecieron.

 

   -¿Vas a explicarme que fue lo que pasó?

 

   Greex miró a Zacky inmediatamente y negó con la cabeza al mismo instante que una sonrisa seductora bailaba en sus labios rojos.

 

   -Si tanto sabes leer la mente, ¿por qué no lo descubres tú?

 

   -Si eso es lo que quieres -sonrió-. Pero ni creas que te podrás escapar sólo por eso... Que no se te olvide que ahora tendrás que ir conmigo.

 

   Después de envolver de nueva cuenta sus tatuados y fuertes brazos alrededor de su cintura, desaparecieron dejando sólo una bola de humo como rastro, llegando a un lugar donde sólo abundaba la nieve.

 

   -¡¿Por qué me trajiste aquí?! -exclamó ella sorprendida. Era increíble como habían llegado ahí, justo en ese lugar dónde comenzó todo.

 

   -Ya verás... -susurró Zacky en su oído, con esa voz grave pero a la vez tan suave como terciopelo.

 

.*.

 

   Cerró fuertemente sus ojos al momento que ese desgarrador grito llegó a sus oídos y le calaba hasta la mente. Abrió sus ojos y en ese momento el cuerpo inconciente de aquella mujer cayó al suelo sin ni siquiera soltar una sola gota de sangre.

 

   Alzó su vista y en ese momento se encontró con la café brillante que la observaba con detenimiento, como si esperara a que dijese algo, pero simplemente no tenía palabras en ese momento.

  

   -Vamos, dí algo, no te quedes callada -ordenó Peter con una sonrisita macabra.

 

   -¿Cómo quieres que diga algo? No puedo.

 

   -Claro, no estás acostumbrada a ver esto... a ti te llevan la "cena", Ana, no tienes que estar haciendo estas cosas...

 

   -Pero...

 

   -Tú eres muy diferente -interrumpió Peter serio-. Te "criaron" diferente a todos nosotros... y es por que tú...

 

   -¿Por qué yo qué?

   -No, no, nada, olvídalo -Peter negó con la cabeza.

 

   -No estoy para soportar esto -se quejó.

 

   -¿Hablas de lo que hago?

 

   -No, hablo de lo que no me dices.

 

   -Yo no te lo puedo decir -alzó los hombros como si no le importara. Y la verdad es que si, si le importaba y mucho, tratándose de Ana todo le importaba, pero simplemente se tenía que olvidar de ella y hacerle ver que no eran el uno para el otro, que no podían estar juntos... eso era lo que más le frustraba a Peter Wentz. Por algo había acabado suicidándose cuando era un mortal... él no había decidido ser un vampiro después de matarse.

 

   -Pero aún así no sé porque me trajiste aquí... yo creí que... -Ana bajó su mirada después de echarle otra mirada fugaz al lugar donde se encontraban. El lugar más verde que había visto en su vida, algunas florecitas de colores en violeta resaltaban entre tanto pasto; aplastó una con su pie-. Esto es estúpido.

 

   -Ana, yo...

 

   -No, está bien, ya no tienes nada que decirme... no trates de arreglar lo que ya no tiene solución -sonrió amargamente y echó una mirada fugaz a Pete-. Sólo hay que volver a casa... me conformo con eso.

 

   -En verdad, es importante.

 

   -¿Qué es importante?

 

   -Que tú eres una de las...

 

   En ese momento un humo blanco se apoderó del ambiente, atrapando en él a Ana y Peter. Una sombra alta y negra salió de entre el caos de humareda.

 

   -¿Qué ibas a decir, Peter?

 

   Los ojos rojos de aquél ser se fijaron en Peter que sólo pudo permanecer parado, estático, ante la mirada que le dirigía el otro; al parecer había caído bajo el poder de cierto ser que trataba de torturarlo. La vista de aquél ser se desvió hacía Ana y fue en ese momento que Peter cayó al suelo en estado casi inconciente.

 

   -Y tú -miró a la "chica"-. Tendrás que venir conmigo, tienes que explicar muchas cosas, Ana -sonrió mezquinamente al momento de que ese mismo humo grisáceo envolvía el lugar y él y Ana desaparecían.

 

.*.

 

   Había decidido dejar las cosas como se quedaron en la noche, cuando le habló a Angie, después de enterarse que Mike había escapado de la casa de la vecina, supo que ella estaba muy enojada, se notaba en su voz. Seguramente lo odiaría por el resto de su vida. Afortunadamente ella le había informado que Mike estaba con ella.  

 

   Dejar bajo control a Dan le había costado un poco de trabajo, casi no había dormido, pero al fin, el vampiro se encontraba bajo efectos de una muy fuerte dosis de esa "poción"...

 

   Salió muy temprano a casa de Angie, tenía que arreglar las cosas, tenía que ver a Mike, y sobre todo tenía que ponerse de acuerdo para ponerse en la búsqueda de Ray. Y la mañana pintaba tan extraña... el aire soplaba con más fuerza, las nubes tapaban mucho más el sol, la brizna se sentía en la atmósfera... Y él había soñado de nuevo con ese extraño lugar, con aquél libro, y con aquellos gritos ensordecedores y horripilantes que lo ponían a temblar de miedo.

 

   ¡Y lo único que le faltaba era esto!

 

   Su mirada se quedó fija en la del chico que tenía enfrente suyo. Torneó una de sus cejas y espero nada paciente la respuesta que tenía que darle Robert... y sobre todo, que hacía con Angie; no quería que ella saliera perjudicada en todo esto también.

 

   -Estoy esperando tu respuesta -presionó a Bob que estaba sin decir nada.

 

   El rubio sólo negó con la cabeza y sonrió como pudo.

 

   -¿Qué no ves? -rodó sus ojos azules-. Estoy con mi amiga -dijo resaltando las dos últimas palabras.

 

   Tener a Robert ahí lo iba a complicar todo; obviamente no podía decirle a Angie con que clase de persona se estaba relacionando... prefirió darle el beneficio de la duda a Robert y sólo se prometió a sí mismo vigilarlo lo más que pudiera...

 

   -¿Qué pasa? -preguntó Angie consternada-. ¿De dónde se conocen?

 

   -Ah, pues -habló primero Gerard, antes de que Bob pudiera decir algo, miró a éste y pudo ver como suplicaba con la mirada porque no dijera nada relacionado-. Ya sabes, en la escuela... hace mucho que no lo veía -dijo en tono neutral, tanto, que hasta él se lo creyó.

 

   Bob suspiró... aliviado.

 

   -Ya veo -soltó Angie, aún no muy convencida.

 

   -sí, ¿pero sabes qué? -Gerard se acercó a la cama donde descansaba Mike, quién comenzaba a abrir los ojos lentamente, y lo tomó de la mano sacándolo de la cama-, nos tenemos que ir... gracias, Angie, por cuidar a Mike, pero tenemos que hacer muchas cosas hoy...

 

   -¿Cosas? -preguntó Angie confundida al ver como a duras penas Mike podía caminar de lo somnoliento que estaba aún y tomaba entre sus brazos a Pansy-. ¿Por qué no dejas a Mike? Que duerma otro poco... ¡Gerard! -gritó al ver que no le hacía caso.

 

   -Lo siento, me voy... luego hablo contigo -sonrió como último y salió de el asa de Angie cerrando la puerta tras de sí.

 

   -Tu amigo es muy extraño -comentó Bob en tono serio.

 

   -Lo sé.

 

.*.

 

   Estaba irritado, lo que menos quería en ese momento era encontrarse con uno de esos estúpidos hombres-lobo que tanto odiaba... pero, en sí, no le quedaba otra forma de saber en dónde estarían los demás. Maldita Shan, ya se las cobraría muy caro con ella... y sólo por querer saber dónde estaba Synyster, tenía algo muy urgente que decirle.

 

   -¿Quién en su sano juicio viviría aquí? -preguntó viendo el lugar; un edificio grande, de fachada vieja y con ventanas rotas. En un letrero en neón se podía leer: «Hotel Bella Muerte».

 

   Entró lentamente por la puerta principal, estaba seguro que nadie lo vería, tenía ese extraño don, ser invisible para los ‘indeseables' cuando quisiera, aunque no le gustaba usarlo mucho, el prefería la acción. Sonrió de lado y entró a uno de los cuartos, adónde lo había llevado su instinto. Ahí debía estar él.

 

   -¡Hey, lindo trasero! -exclamó con voz graciosa al momento que entraba a la habitación y descubría a su compañero parado de espaldas y sin nada de ropa. Sonrió más al descubrir que se encontraba con compañía... en una situación comprometedora-. ¡Yo quiero hacer eso!

 

   -¡Qué mierda! -exclamó Synyster al momento que se levantaba y se tapaba con una de las sábanas que cubría el colchón. Emily también se incorporó de su lugar y fue directamente a buscar una prenda con que cubrir su cuerpo desnudo-. ¡James, ¿qué haces aquí?!

 

   -Ah, pues... no vengo por sexo oral si eso es lo que piensas, lo de querer fue sólo una broma -rió fuertemente-. Syn, te he estado buscando por todos los malditos lugares posibles, ¡hay algo muy importante que tengo que decirte!

 

   -¡Pero, ¿qué no pudiste esperar?!

 

   -¡No, es importante!

 

   -Bien, bien, por favor sal y en momento voy contigo -ordenó Synyster, aún con su mirada de aniquilación y voz furiosa.

 

   Jimmy sonrió una última vez, se despidió de Emily con la mano y salió de la habitación sin hacer el menos movimiento.

 

   Ya afuera, el aire comenzaba a soplar demasiado fuerte, eso no era normal a esa hora del día, por lo regular eso ocurría en la noche o madrugada. El ambiente se ponía muy extraño... mucho más que de costumbre.

 

   Las risas de una voz conocida resonaron en su cabeza y fue cuando volteó inmediatamente a ver quién era aquella chica que llamó su atención... desde la primera vez.

 

   Cerca de ahí iba pasando esa chica que había tratado de "conseguir" aquella noche, pero que había sido interrumpido, primero por una vampira entrometida y luego por aquellos licántropos hijos de perra... literalmente...

 

   Sonrió ampliamente, pero su sonrisa se borró cuando vio que muy cerca de ella rondaba... ese tipo, que sabía lo había visto en algún otro lugar, se le hacía muy conocido, mucho. Al instante recordó, en su mente se formó la idea de seguirlos, pero no por nada había venido hasta acá para hablar con Synyster... Su entrecejo se frunció, y sus colmillos quedaron al descubierto... dio un paso hacia delante y entonces...

 

   -¡Jimmy! -exclamó Synyster, aún con un poco de enojo en su mirada.

 

   Inmediatamente, Jimmy volteó a ver a Synyster, pero cuando volvió su mirada hacia donde sabía irían ellos, ya no estaban.

 

   -Maldición -susurró.

 

   -¿Y bien? ¿Qué es eso tan importante que debes decirme? -pidió Synyster con un suspiro largo al finalizar.

 

   -Es que... -comenzó Rev-, no sé si sea muy acertado o no.

 

   -Sólo habla, Sullivan -exigio Synsyter.

 

   -Bien, bien, te diré -suspiró largamente y tronó los dedos de sus manos, eso se escuchó como si hubiera sido una roca cayendo desde muy alto hasta el suelo-. Ellos han descubierto que Emily está contigo... estoy seguro que harán algo...

 

   -¿Qué? ¿Cómo supiste? ¿Quién te dijo?

 

   -Lo vi en una visión... -dijo Jimmy bajando su mirada-. Syn, lo siento...

 

   -Es algo muy malo, ¿verdad? -cuestionó Syn un tanto alarmado.

 

   Jimmy no dijo nada y sólo miró hacia otro lado tratando de no encontrarse con la mirada sorprendida de su mejor amigo. Cuando volvió a verlo, ahí estaba ya Emily junto a él y ambos se abrazaban. Syn aún no decía nada a ella.

 

   -Te digo algo -dijo Jimmy observando a los dos-. No se separen nunca -dicho esto, sonrió de lado y dio un pequeño golpe en el hombro de Syn.

 

   Éste sólo asintió con la cabeza, abrazando fuertemente a su Emily por la cintura, con sus fuertes y tatuados brazos y comenzando a caminar sin un rumbo... sólo iban ellos.

 

   ...Y entonces Rev recordó, tenía que encontrar a "alguien", y no estarían muy lejos de ahí...

 

 

~~~~

Sé que no es el capítulo "sexuarlo", peroo, sepan que mis fics van lentos XD y lo que leyeron aquí lo tenía que poner si no, no iban a entender lo demás! XD, en el siguiente se pone más rudo L:, jajaja.

Y en el de TGOOY, mañana lo subo L:, son dos capítulos totalmente exclusivos y sexuarlos! XD

PROMETO MEJORES CAPIS Y CON MÁS ACCIÓN! >___<

PROMETO, MIS NIÑAS, QUE TENDRÁN SUS PARTES SEXOSAS! L:

.Enamorado con todos estos Vampiros. [Cap. 17]

Título: Enamorado con todos estos Vampiros  
Autor: Angie
Parejas: Synyster/Emily, Bob/Angie, Mikey/Lorena, Zacky/Greex, Billie Joe/Blanca, Frank/Mariana, Pete/Ana, Ray/Sharp, Joe/Marisa, Jared/Marlene, Ryan/Sara, Gabe/Alicia, Brendon/Shan.

Clasificación: NC-17
POV: Tercera Persona.
Resumen: ...Si realmente el amor... nuestro amor... es más fuerte que todo esto... quiero una demostración... seremos uno, me pertenecerás y yo te perteneceré...

 

 

   - ¿Vida eterna o muerte?

 

Capítulo 17. "Tuve suficiente, es tiempo para algo real"

 

   Ahora que Billy se había llevado a Gaby todo iba a ser más fácil para ella, bueno dentro de lo que cabía, ya no tenía que estar cuidando a Billy para que hiciera su trabajo; de verdad que ese vampiro estúpido le había causado problemas desde la primera vez que se integro a su clan.

 

   Se detuvo en una de las entradas del parque y dio un largo suspiro, la noche estaba yéndose y abría paso al amanecer, lo bueno que ella no tenía tantos problemas con eso de sol y sonrió cínicamente al imaginarse que podía ir a merodear por todo el pueblo de Monroeville siendo solamente ella una de las pocas que podía salir con luz del día.

 

   Se acercó a un puesto de café y pidió uno, eran cerca de las seis y apenas comenzaba a salir las gente de sus casas para dirigirse a sus empleos o escuelas... era la oportunidad perfecta para observarlos bien y encontrar una buena presa que seguir y cazar para esa noche...

 

   -Es horrible, ¿cierto? -escuchó que dijo el señor de la pequeña cafetería ambulante.

 

   Ella giró sus brillantes ojos hasta él y frunció el cejo. Humano despreciable, ¡como se atrevía a hablarle!

 

   -¿Qué es horrible? -preguntó un tanto irritada.

 

   -Las noticias, dicen que acaban de desaparecer otras tres personas... eso ya es mucho, ya no podemos vivir en paz en este pequeño pueblo.

 

   -Ah, eso -sonrió-. Claro, es horrible... -dijo sarcásticamente-. Pero créame, eso se acabará muy pronto -sonrió de lado y más al ver que el señor le dirigía una mirada de confusión, tomó el vaso con café adentro y dejo un par de dólares en el mostrador alejándose de ahí y dirigiéndose de nueva cuenta hacia el parque.

 

   No es que fuera a tomarse aquél café, pero tenía que pasar desapercibida para las demás personas... ya que por su extrema palidez y sus ojos brillantes llamaba mucho la atención. Se sentó en una de las bancas de madera de la entrada del Parque de la calle Fremont y esperó a ver algún delicioso humano que llamara su atención... Además de que tenía que ir a cazar esa noche, su "padre" le estaba exigiendo que ya tuviera algún "aprendiz", era irritante eso, así que tenía que escogerlo con precaución.

 

   Y ahí fue donde lo vio, un chico de mediana estatura, pelo negro con un extraño fleco y sus ojos avellana resaltaban un poco con el sol que comenzaba a salir en el horizonte, inmediatamente a su mente llegó que ese podría ser el candidato perfecto. Miró al lado del chico, y a su lado iba también una chica, de la misma estatura, cabello negro y ondulado, iban de la mano... al parecer tendría que deshacerse de ese estorbo... Sonrió mientras dejaba su café en la banca y se inclinaba un poco sólo para observarlos mejor.

 

   -Ni se te ocurra -escuchó una voz grave pero clara detrás de ella-. Yo los vi primero -inmediatamente volteó al sentir una ráfaga de viento que alborotó su cabello.

 

   -¿Disculpa? -cuestionó al momento que dirigía su mirada hacía aquél "chico". Sus brillantes ojos cafés se encontraron con los extraños ojos de él, eran de un tono azul pero a la vez verdes que lucían grises por el extraño brillo que emanaban. Ella sonrió y se paró en ese instante de su lugar-. ¿Qué tratas de decirme?

 

   -No trates de jugar conmigo, sé lo que eres... yo vi "esas presas" primero, las he estado siguiendo desde hace mucho... así que te pido por favor que no te entrometas -y al final de sus palabras, él sonrió de lado y una de sus cejas se alzó.

 

   -Ah, vaya, veo que tú también -ironizó ella-. No sabía que esta era tu área... -rodó los ojos.

 

   -No lo es -aclaró al momento que se sentaba en la banca donde minutos antes ella había estado-. Pero te digo que los he estado siguiendo desde hace mucho, bueno, en realidad sólo seguía a él, pero después ella legó... las cosas se complicaron, así que voy a tener que acabar con los dos, tú me entiendes... -sonrió de nuevo, pero esta vez aún más abiertamente.

 

   La "chica" se sentó también en la banca justo al lado de él y miró hacia la calle donde todas las personas comenzaban a pasar, cada vez más.

 

   -Hagamos una cosa -empezó-. Tú vas por ella y yo voy por él...

 

   -Aún no entiendes, ¿verdad? -la volteó a ver-. Lo sigo a él.

 

   -Claro que entendí, ehh...

 

   -Sólo dime Zacky.

 

   -Claro Zacky -rodó los ojos al ver la sonrisa ególatra del otro-. Veo que eres uno de esos vampiros...

 

   -Digamos que sí, y tú no estás lejos de eso... Greex -dijo recalcando su nombre-,  también eres uno de los vampiros que se han revelado.

 

   -Detesto a los vampiros que leen la mente -se quejó-. Y el que use el diminutivo de mi nombre no significa que me haya revelado -aclaró Greex con una mueca.

 

   -Claro -dijo irónico-. Y yo soy Dios, ¿no?

 

   Y en ese momento las carcajadas de ella se escucharon por todo el lugar, Zacky no hizo más que observarla con una ligera sonrisa en sus labios, mientras que los humanos que pasaban por ahí los observaban intimidados.

 

   -Claro que tú no eres Dios, él no existe... pero no estás lejos de ser uno -alzó una de sus cejas, sin dejar de reír-. ¡Vamos! Conozco a los vampiros de tu tipo, tatuados, vestidos así -lo miró de pies a cabeza-, con un toque de cinismo en ellos que creen que todos los van a adorar... -rió.

 

   -Pero te apuesto a que me estás adorando en este momento -atajó-. Tú misma lo has dicho, soy como un Dios...

 

   Ella negó con la cabeza, pero claramente sus nervios se distinguían por sus manos temblorosas.

 

   -No me refería precisamente a eso.

 

   -Pero Dios no existe.

 

   -¡No me refería a eso! -repitió.

 

   -Yo sé que sí -afirmó con seguridad-. No hay quién pueda resistirse a mí, es como un don.

 

   -¡Ay, por favor! -rodó sus ojos y cruzo sus brazos sobre su pecho-. Es mejor que vallar con tu egocentrismo a otro lado...

 

   -De hecho ya me iba -Zacky se paró de su asiento y se puso justo enfrente de Greex con una sonrisa inexplicable, el tono de su voz había cambiado drásticamente y sus ojos brillaban de más-. Pero tú vienes conmigo -tomó la mano delgada y pálida delgada de la vampiresa y en un rápido movimiento hizo que estuviera de pie justo a su lado. La tomó de la cintura con uno de sus fuertes brazos y entonces desaparecieron sin que nadie hubiera vista la escena.

 

.*.

 

   -Todo va a estar bien, tranquilo.

 

   -¡Cómo quieres que esté tranquilo si se acaban de llevar a mi hermana!

 

   Ray miró al chico que estaba justo en la celda frente a él y suspiró. El efecto de cualquier droga que le hayan dado había pasado hace un par de horas y ahora sólo esperaba paciente a que algo cambiara y lo dejaran libre.

 

   -Estoy seguro que no le harán nada malo a tu hermana -repitió Ray por quinta vez.

 

   Spencer se paró de su lugar y entonces se acercó a los barrotes para poder observar mejor a Ray, que estaba sentado en una de las esquinas.

 

   -Si algo le pasa a mi hermana juro que me vengaré.

 

   Raymond bufó.

 

   -Cálmate, vengador enmascarado -rió fuertemente.

 

   Spencer lo miró serio y alzó una ceja.

 

   -Tal parece que a ti te drogaron -negó con su cabeza al momento que reía un poco-. Hace rato destrozaste todo y ahora te comportas extrañamente... o eres así o no me equivoco en mi suposición.

 

   -No, no te equivocas... es obvio que te drogan -rodó los ojos y toció la boca-. A ti también te drogaron... pero supongo que no hay efectos secundarios en ti.

 

   -¿Qué? ¿Se supone que debo ver todo bonito y elefantes rosas volando por ahí?

 

   -Sí, algo así.

 

   -Pero si estoy soñando... -susurró Spencer-. Eso es...

 

   Ray rodó de nuevo los ojos.

 

   -¿Ves? Ese es un efecto, te sientes en un sueño -rió mezquinamente-. ¿Pero qué crees? No es un sueño, así que te vas a joder.

 

   Spencer iba a reclamar, pero en ese momento la puerta se abrió, dejando paso a un "rubio que parece estar sufriendo", como lo llamó Spencer en su mente. Una chica yacía cargada en sus brazos y se acercó a la celda de Spencer abriendo la puerta y dejando a la chica en el colchón que estaba ahí.

 

   -Te dejo un pequeño regalo -dijo Jasper en tono divertido.

 

   -¡Oh, vaya! Por lo menos son caritativos aquí -dijo sarcástico.

 

   -Jasper -llamó Ray-. ¿Cuándo se supone que debamos estar aquí? Digo, yo, hace tiempo que me encerraron aquí... dijeron que me sacarían...

 

   -Es verdad, ¿y dónde está mi hermana?

 

   Jasper suspiró y negó con la cabeza.

 

   -La verdad es que no sé cuento tiempo deban estar aquí, Ágata dará las órdenes para que los dejen libres en su momento, aún no sabemos si nos van a ir a delatar...

 

   -Yo no voy a delatar a nadie -dijo Spencer afligido-. Sólo quiero saber donde está Valee.

 

   -Quién?

 

   -No he visto a nadie que se llame así -aclaró Jasper-. Pero, ¿Cómo creerte en lo demás si te descubrimos espiándonos? -se encogió de hombros y se fue de ahí sin decir más.

 

   -¡Maldito idiota!

 

   -Seguro usarán a tu hermana para tu convenio -expresó Ray con sorna.

 

   -¡Tú cállate!

 

   -¡Shht! No querrás despertar a la chica.

 

   En ese momento Spencer miró a la chica que descansaba sobre el colchón y su reparación era un poco agitada. Se acercó a ella y la observó más detenidamente, se quedó sorprendido... había sido convertida recientemente... y era realmente hermosa...

 

.*.

 

   -¿Adónde vamos? -preguntó con una sonrisa en sus labios y su mano parecía atraída magnéticamente contra la de su acompañante.

 

   -Ya verás, sé que te va a encantar -sonrió de lado y entonces depositó un pequeño beso en la cabeza de ella.

  

   Sus brazos descansaban en su cintura, su vista se perdía en el camino y era difícil borrarle la sonrisa inmensa que tenía en su rostro... claro, iba con su Emily.

 

   -Synyster...

 

   -Ya, tranquila... ya vamos a llegar -sonrió con satisfacción.

 

   No recordaba hace cuanto fue su última salida como esta con ella, con la mujer que más amaba en la eternidad. Recuerda que no hace más de un siglo... mucho antes de que todos aquellos sucesos pasaran y los separaran, pero ahora estaba feliz porque sabía que estaban juntos de nuevo y nadie iba a separarlos... no de nuevo.

 

   -Aunque me tapes los ojos -dijo Emily riendo-, puedo intuir... sé que planeas Algo, Synyster, ya dime que es.

 

   -De acuerdo, de acuerdo -rió divertido-. Okay, hemos llegado.

 

    Sus ojos se abrieron al máximo al quedar descubiertos y darse cuenta en qué lugar estaban, aquél lugar que habían dejado de frecuentar hace mucho, mucho tiempo.

 

   -Syn -susurró apenas con un hilo de voz.

 

   -¿Recuerdas? -sonrió él, se acercó a Emily y la envolvió en sus fuertes brazos en un abrazo protector-. Los cuarentas en este parque

 

   Una ráfaga de viento hizo que su cabello se alborotara y entonces una sonrisa se dibujó en sus labios.

 

   -Cómo olvidarlos -sonrió soñadoramente-. Ha cambiado mucho.

 

   -Obviamente, la humanidad ha cambiado todo esto... es por eso que detesto a los humanos -dijo Synyster con una meca de desprecio, pero Emily no hizo más que reír ante tal acto-. ¿Qué?

 

   -Esa ni tú te la creíste.

 

   -¿Por qué lo dices?

 

   -Te conozco demasiado bien... -y después de sonreír, besó sus labios fugazmente mientras caminaban más, adentrándose en el parque, en aquél lugar donde los árboles comenzaban a abundar y sólo se escuchaba el llanto del viento.

 

   -Por lo menos no han destruido nuestro lugar secreto -sonrió cómplice-. Recuerdo que cuando nos escapábamos nos veníamos a ocultar aquí...

 

   -Lo sé -sonrió al recordar.

 

   -Este lugar tiene algo -dijo Synyster serio al observar mejor el lugar-. No puedes captar los poderes vampíricos de otros si andas por aquí... tampoco pueden captar los tuyos, obvio -dijo pensativo.

 

   Emily pasó su vista también por el lugar. Aquél lugar, en la altura dónde el amanecer se observaba muy bien y los árboles sin follaje lo llenaban todo con un toque tenebroso.

 

   -¿Y eso tiene algo de malo? -preguntó al ver que Synyster no abandonaba su mueca seria.

 

   -En parte, podrías encontrarte a alguien indeseado sin ni siquiera estar preparado.

 

   La piel de mármol de Emily se tensó un poco al oír eso... Más al escuchar extraños ruidos que provenían de los arbustos de abajo. Ambos voltearon inmediatamente.

 

   De ahí salía una "persona" que Emily no se esperaba ver por ahí, y menos a "ella".

 

.*.

 

   -¿Sabes que tendremos muchos problemas por esto? -su voz sonó un poco tensa.

 

   -Lo sé, ¿y sabes qué? ¡No me importa! -la de él sonó sin preocupación alguna.

 

   Lorena miró nuevamente a Michael mientras este arreglaba nuevamente su ropa y sonreía maliciosamente.

 

   -No te preocupes -la tranquilizó-. Aunque estoy un poco harto de esto.

 

   -¿Crees que yo no?

 

   -No puedo imaginar que pasaría sí...

 

   -No, Michael, ni si quiera lo pienses...

 

   Michael, con una sonrisa algo torpe, se acercó a ella y la rodeó con con sus brazos por la cintura mientras ella se dejaba hacer... Se miraron fijamente, uno enfrente de otro y entonces unieron sus manos.

 

   -Debemos irnos de aquí -sonrió Michael.

 

   -Debo regresar a...

 

   Michael negó con la cabeza y sonrió un tanto altanero.

 

  -Ten por seguro que hoy no vas a llegar a donde tienes que ir -sonrió de lado.

 

   Lorena frunció su entrecejo y negó con la cabeza.

 

   -Me tengo que ir, hablo en serio, no puedo faltar, sospecharán...

 

   En ese instante Michael bajó la mirada y negó con la cabeza.

 

   -Eso quiere decir que...

 

   -¿Qué qué?

 

   -Que no te importo, Lorena.

 

   Ella bufó en desacuerdo.

 

   -¡¿Cómo puedes decir eso?!

 

   -Se nota, lo de hace un momento no te importó... no te importó que pasáramos juntos la noche...

 

   -Estás loco, sabes que...

 

   -No, es mejor que te vayas, tienes razón van a sospechar...

 

   -Michael -susurró con un poco de confusión-. No sé porque te pones en ese plan.

 

   Él rodó los ojos. Lorena deshizo el amarre de sus manos y se acercó a la ventana lista para salir, le dirigió una última mirada a Michael y negó con la cabeza.

 

   -No te entiendo -dijo furiosa, antes de salir.

 

   Michael sólo la observó al momento que salía por la ventana. En el momento que Michael se decidía en ir tras ella o no, unos gritos llegaron a sus oídos, se escuchaban lejos... pero aún así supo que se trataba de Lorena... salió como fiera para ver que pasaba.

 

 

~~~~~~~~~

Ya, ahí está. Pff, quedó hecho una mierda, pero bueno u_u, noo, de hecho quedó hecha una mierda porque es poquito XD siento que este capi me salió mejor S:, no sé, me inspiré. *-*

Dedicadoo a:

la befa de mi sista XD. Greex, que al fin salee, yaay! XD, y con Zacarias Vergan.. digo, Vengeance :D

Emily, Syny-Girl, Sra. Haner, la ÚNICA y ORIGINAL!

u a mi hermana Lorena Christ Lindemman Way, SRA de Cristo y San. Miguel L: XD, (se oye bien religioso me cae) XD

 

Y DÍGANLE NO A LOS FAKES! :D

xDD

 

ATTE:

 

ANGIE DAGGER

THE REV-GIRL BRYAR,

SRA. SULLIVAN

LA ÚNICA Y ORIGINAL L:

·Enamorado con todos estos Vampiros· [Cap. 16]

Capítulo 16. "¿No quieres sentir mi piel sobre tu piel?"

 

   Michael abrió sus ojos cuando la tapa del ataúd cayó al suelo y quedó en la penumbra de aquella habitación fría. Llevó sus manos delgadas, pálidas y frías a su rostro y lo frotó un poco sólo para despejarse que aquellas visiones que había visto en sus sueños... Era raro, no había soñado eso desde un bien tiempo y no comprendía por qué comenzaba soñarlo de nuevo. Se paró en un movimiento ágil y miró el reloj antiguo que estaba en una de las paredes de la habitación, entonces descubrió que sólo habían pasado treinta minutos desde que se había ido a descansar y aún no amanecía... Decidió no dormir ese día, además tendría que ir a buscar a Ana.

 

   Se dirigió al gran salón donde la mayor parte del tiempo se la pasaba su clan. Seguramente no había nadie ahí y sería placentero estar solo. Aunque... había algo que lo preocupaba: y eso era que no dejaba de pensar en Lorena. Y ese sueño tormentoso que lo había seguido desde siempre.

 

   Cuando Michael llegó al gran salón se sorprendió al ver ahí a Ana, y más se sorprendió al oírla lanzar algunos lamentos. Se acercó a ellos y tocó su hombro suavemente.

 

   -¡¿Qué mierda haces aquí?! -preguntó exaltada Ana cuando sintió esa mano pesada y fría sobre su hombro.

 

   Michael sólo la observó por segundos y se sentó junto a ella. Algo andaba mal. Ya no deseaba besarla como antes había estado tentado a hacerlo. La miró a los ojos y la química que alguna vez sintió como antes ya no era igual.

 

   -¿Por qué te estabas lamentando? -preguntó nada indiscreto sintiendo la pesada mirada de Ana en él.

 

   -No es asunto que te importe, Michael -contestó Ana con enojo. Se separó de él bruscamente y se alejó un poco.

 

   -¿Por qué no mejas demostrarte que todo es real? -dijo sin más-. Lo que siento -aclaró, pero...  sin saber porque ya no se sentía como cuando le decía eso a la "persona", que según él, amaba.

 

   -¿Y por qué tú no entiendes que yo no necesito nada de ti? Que no quiero nada tuyo, ni siquiera quiero que me ames.

 

   Michael se sintió bien. Esas palabras ya no le dolían.

 

   -Sí... sí eso es lo que quieres, que no te ame, que ya no sienta nada por ti, está bien -dijo de pronto con voz conmocionada. Él mismo se sorprendía de sus palabras-. Pero, sólo quiero saber que es lo que te pasa, aún así me preocupas.

 

   -No, no quiero... no tengo porque contarte lo que me pasa.

 

   -¿Es por lo que me dijiste de Peter? -cuestionó Michael, algo tenía que salir de eso.

 

   -No -contestó un tanto contrariada.

 

   -Ahora sé que es por él, tu reacción cuando lo mencioné... es él, ¿verdad? ¿Ese cretino?

 

   -El que no te ame a ti no quiere decir que no ame a otros, Michael -Ana se paró de su lugar enfurecida.

 

   -Me vale si amas a otros o no, ya me cansé de rogarte y que me trates como una vil basura -gritó, pero no tanto, no quería que los demás escucharan y se levantaran para ver que pasaba-. Me da igual si Peter te hace caso o no, y para mí, si él ni te mira siquiera, es mejor... así sentirás todo lo que yo sentí cada vez que me rechazabas.

 

   -No tienes por que hablarme así.

 

   -No me sorprendería que Peter no te hiciera caso. ¿Quién en su sano juicio te haría caso? Eres una hueca hipócrita.

 

   Ana en ese momento se quedó callada y ya no quiso o no pudo decir nada. Estaba teniendo un poco de su merecido, sí, pero eso que le estaba diciendo Michael dolía un poco. Y aunque fuera una perra igual sentía.

 

   -Ahora sé. Es porque Peter ahora está pasando mucho más tiempo con Samantha, ¿no? -y entonces Michael sonrió mezquinamente.

 

   En ese momento la gran puerta se abrió dejando paso a una chica con porte serio y elegante a la vez. Su mirada brillaba en un tono rojizo y una de sus cejas estaba levantada sin que hiciera el más mínimo gesto.

 

   -idiotas, ¿han visto a Peter? -dijo ésta aún sin hacer el máximo esfuerzo en los músculos de su rostro.

 

   -Vaya, ya se te perdió...  de nuevo -contestó Michael en tono sarcástico-. Deberías avisarle a Alicia, o a...

 

   -Es por eso que les estoy preguntando por él -interrumpió Samantha-. Ni Alicia no Joseph están... no llegó ninguno de los dos.

 

   -Eso si que va a ser un problema -comentó el vampiro.

 

   Ana permanecía en su lugar sin despegar su vista de Samantha como deseando aniquilarla en ese mismo instante; pero por obvias razones eso no iba a ser posible, aunque ya se las cobraría con ella, le debía muchas.

 

   -Aún no entiendo porque insistes en estar tanto tiempo con Peter -dijo sin más Ana sin  dejar de mirar a Samantha.

 

   -Y yo no entiendo porque tú insistes en acosarlo, Ana -Samantha alzó su otra ceja y soltó una carcajada.

 

   -Déjense de estupideces, tenemos que avisar que Peter y...

 

   -¿Qué yo qué? -en ese instante y por la puerta donde minutos antes había entrado Samantha, se aparecía Peter con una sonrisa furtiva y sus ojos brillantes al máximo.

 

   Seguramente regresaba de casar el muy idiota, pensó Michael.

 

   -¿Dónde carajo estabas? -preguntó en tono retador acercándose a él.

 

   -En donde no te incumbe, Michael -contestó del mismo modo resaltando su nombre con sorna.

 

   -Bien, al final de todo me viene valiendo lo que hagas con tu puta vida -lo miró una última vez y se acercó a la puerta para salir.

 

   -¿Adónde vas? -quiso saber Ana.

 

   -¿No es obvio? A buscar a los otros dos idiotas -negó con la cabeza un tanto irritado-. Tú, ven conmigo, me ayudarás.

 

   -Voy -le dijo Samantha y lo siguió.

 

   Salieron el cuarto cerrando la puerta detrás de ellos. Ana había fijado su vista en ningún lugar en especial y no se había percatado que Peter la observaba con insistencia.

 

   -Deja de pensar en eso

 

   Las palabras de Peter la sacaron de sus pensamientos.

 

   -¿Qué?

 

   -Ya hablamos de esto, Ana, no puedo ni quiero tener algún tipo de relación contigo.

 

   -Nunca me aclaraste el por qué.

 

   -Te lo he dicho: simplemente no podemos... -sonrió de lado imaginando algunas cosas-. Deberías hacerle caso a Michael.

 

   -Pero yo no lo quiero a él, quiero estar contigo.

 

   -Eres muy terca ¿ya te lo habían dicho? -dijo sarcásticamente. Después sonrio malvadamente y miró a los ojos de Ana-. Pero bien, si esto es lo que quieres... esto es lo que tendrás.

 

   Ana lo miró con un poco de sorpresa y miedo a la vez, no le había gustado mucho la mirada de Peter, pero ya era tarde para reaccionar, él ya la había tomado de la mano y la llevaba a toda velocidad por la casona hasta que salieron a la fría calle.

 

.*.

 

   Estaba realmente asustada. La poca luz que producían la velas noo era suficiente para que sus ojos pudieran distinguir todo lo que había a su alrededor y eso le provocaba un pánico terrible, y aunque quisiera gritar no podía... simplemente su voz no salía de su garganta.

 

   -Todo terminará muy pronto, lo prometo.

 

   Y ahí estaba de nuevo Billie, con esa rara sonrisa en sus labios y esas cosas raras que hacía en un traste viejo.

 

   -Sólo tengo una pregunta: ¿Cómo te pudo interesar un tipo como yo?

 

   Blanca no dijo nada, aparte de que no podía articular palabra, no sabía como responder a esa pregunta. Ni ella misma sabía la respuesta. Simplemente se había enamorado de él, de sus ojos y su personalidad tan loca y misteriosa.

 

   Los pasos de Billie acercándose a ella llamaron su atención y ahí estaba él parado frente a ella con una sonrisa de suficiencia. La tomó del brazo y con un poco de fuerza la levantó guiándola hasta donde reposaba el ataúd, donde seguía el cuerpo inerte de aquella peli-roja. Billie sirvió un poco de esa mezcla rara en una pequeña taza y se la tendió a Blanca. Ella lo miró desconfiada, pero aún así la recibió.

 

   -Sólo bébela cuando yo te diga -le indicó.

 

   No entendía porque a pesar de su miedo seguía todas las indicaciones de Billie; tal vez era esa vocecita en su interior que le decía que al final de cuentas Billie no buscaba hacerle daño.

 

   Blanca se quedó confundida y un poco aturdida. Billie comenzó a decir algún tipo de oración en una lengua extraña y es ahí cuando en verdad el miedo la invadió por completo. Al terminar Billie la observó detenidamente y le indicó que bebiera lo que tenía en sus manos. Al principio ella no aceptaba la orden, pero la insistente mirada de Billie y su voz la indusieron a que lo hiciera. Creyó que algún extraño sabor inundaría su boca, pero fue todo lo contrario, ese extraño liquido tenía un sabor muy dulce, así que decidida lo tragó todo.

 

   Billie sólo sonrió victorioso y se acercó lentamente a Blanca cuando vio que lo que había tomado ya estaba surtiendo efecto. Cuando su frágil cuerpo se tambaleó lo tomó entre sus brazos y en ellos Blanca quedó inconciente. Llevó su cuerpo hasta una pequeña cobija que estaba en el suelo justo enfrente del ataúd de Julieta y la recostó ahí con sutil cuidado. Tomó de nuevo el extraño libro entre sus manos temblorosas y volvió a leer ese extraño texto.

 

   Una ráfaga de viento sacudió su cabello negro y las velas se apagaron al instante. Sólo la luz de la luna que entraba por la ventana era la que iluminaba el pequeño cuarto. Transcurrió un tiempo en el que no ocurrió nada y Billie creyó que nada de lo que había hecho había funcionado...

 

   Pero de pronto... Blanca comenzaba a moverse un poco, soltó un pequeño quejidito, ya no era la misma voz que tenía. Sus ojos se fueron abriendo lentamente. En ese instante Billie comenzó a temblar un poco, sentía un poco de pavor pero a la vez una inmensa alegría. Tomó la mano de Blanca entre la suya y por fin la miró directamente a los ojos... esos ojos que ya no tenían el mismo color...

 

   -E-eres tú... -musitó aún sin poderlo creer.

 

   Blanca se incorporó en ese momento y miró directamente a los ojos de Billie que no dejaban de observarla ni un solo instante, en ellos había un brillo especial.

 

   Billie Joe sonrió, reconocía a la chica que tenía enfrente, aunque tenía casi la misma apariencia de Blanca, él sabía que no era más ella.

 

.*.

 

   Sólo habían pasado un par de horas desde que llegaron a casa y Dan comenzó a ponerse muy pesado. Gerard trataba de tranquilizarlo pero simplemente no podía, obviamente Dan tenía más fuerza que él, sólo un poco.

 

   -¡Carajo! ¡He dicho que te detengas! -gritó Gerard al momento que Dan volvía a saltar del sillón dispuesto a irse de ahí. Ya había tratado de escapar por una de las ventanas, pero Gerard pudo cerrarlas todas muy bien.

 

   Miró a todos lados y fue cuando encontró en el suela la jeringa que había tratado de usar en contra de Dan para tranquilizarlo, en ella yacía un líquido verde que brillaba un poco en la luz de la luna. Le temía a las agujas, pero se dijo que en ese momento no era tiempo de sentir fobias. La tomó en una de sus manos y cuando Dan no estuvo mirando la enterró repentinamente en una de sus piernas. Al instante Dan quedó tranquilo, simplemente con la mirada fija en Gerard.

 

   -¡Mierda! Esta porquería no sirve, se supone que quedarías inconciente.

 

   -Será que nada funciona conmigo -dijo sarcástico.

 

   -Tampoco funcionó con Ray -musitó Gerard para sí mismo.

 

   Dan lo miró un poco divertido y sonrió de lado alzando una de sus cejas, de repente soltó una carcajada.

 

   -Deja de ponerte pesado -le ordenó el oji-verde.

 

   -No puedo, no es mi culpa... es mi naturaleza -sonrió cínico.

 

   -Esto me causará muchos problemas.

 

   -Apuesto a que sí...

 

   -Deja de burlarte de mí.

 

   -No lo estoy haciendo -exclamó, pero sin abandonar esa sonrisita rara de sus labios, aún permanecía en el sillón, inclinado un poco y una de sus manos reposaba en su abdomen.

 

   Gerard tenía su entrecejo arrugado y respiraba un poco agitado, estaba parado frente a Dan y no lo miraba, sólo trataba de pensar en como iba a solucionar ese problema.

 

   Un raro silencio se hizo presente, entonces Dan volvió a reír:

 

   -¿No te han dicho que enojado te ves muy hermoso?

 

   Gerard en ese momento lo volteó a ver pero Dan ya no estaba en el sillón donde había estado hasta el momento, ahora se encontraba a escasos 2 pasos de él y lo miraba muy ansiosamente.

 

   -¿Por qué no te quedas ahí? -preguntó alarmado.

 

   Pero Dan fue más rápido y con un ágil movimiento tomó el rostro de Gerard entre sus manos y llevó sus labios hasta los de él, lo que comenzó como un roce pasó a ser un beso desenfrenado, pese a los esfuerzos de Gerard por separarse de él, al final había caído rendido. Sus lenguas se buscaban desesperadamente y de vez en cuando Dan mordía los labios hinchados de Gerard haciéndolo gemir una que otra vez, llegando a sacarle un poco de sangre... sangre que sabía muy diferente...

 

   Repentinamente el teléfono sonó y Gerard se separó bruscamente de Dan, quién lo miraba con unos ojos de provocación. Gerard lo miró con un poco de asco y se acercó al teléfono mientras se limpiaba su labio inferior.

 

   -¿Diga? -descolgó y contestó el teléfono después de aclararse un poco la garganta-. ¡¿Cómo que Mike se escapó?!

 

.*.

 

-¿Tú? ¿Qu-qu-e haces aquí? -preguntó con su vista fija en el chico que estaba parado justo frente a ella.

 

   Él sólo sonrió de lado y se acercó más a ella.

 

   -Te dije que te iba a venir a buscar ¿No lo recuerdas?

 

   Angie suspiró con cansancio. Era lo único que le faltaba.

 

   -¿Pero cómo mierda supiste en donde vivo? -preguntó alarmada al recordar que nunca había dado su dirección. Comenzaba a aterrarse completamente.

 

   -No, no, tranquila, no pienses mal... es sólo que, digamos que tengo acceso al archivo de la escuela.

 

   -¿Y al decirme eso no quieres que piense mal? -dijo sarcastica.

 

   -Oh, bueno, viéndolo de esa forma...

 

   -Sí, ¿pero para que viniste?

 

   -Por si no lo recuerdas, me debes una cita.

 

   -¡¿Y no pudiste esperar hasta mañana?! -vocifero-. ¡Ya es tarde!

 

   -Lo sé, pero... pasaba por aquí, tenía tu dirección en mi bolsillo y... aquí me tienes.

 

   -Esto se pone cada vez más raro.

 

   -¿Y me vas a invitar a pasar o no?

 

   -¡Claro que no!

 

   -Descuida, no voy a hacerte nada malo, sólo quería platicar contigo un rato -dijo él con deje muy serio.

 

   Angie rodó los ojos y salió completamente de la casa, hasta ese momento sólo había sacado un poco su cabeza por una ranura de la puerta.

 

   El chico se hizo a un lado para que ella saliera y sonrió victorioso cuando ella se sentó en la banqueta, él la siguió.

 

   -Si quieres hablar, hablaremos aquí -dijo, aún no muy segura de que estuviera haciendo bien-. Además tengo que esperar a mi amiga.

 

   -¿Vives con una amiga?

 

   -Sí, pero al parecer salió, no ha regresado, ya me preocupó...

 

   -No lo hagas, tal vez esté por ahí con algún chico divirtiéndose.

 

   -Sí supongo -contestó ella con una sonrisa. La sola presencia de ese chico la hacia sentirse segura, y aunque obviamente no lo admitiera enfrente de él, le gustó aquella sorpresa visita. Eso fue muy macabro, pero al fin de cuentas tenía el deseo de volverlo a ver desde la vez que hablaron aquella vez en la escuela. Y entonces recordó algo-: Nunca me dijiste tu nombre.

 

   -¡Eso es verdad! -la volteó a ver y sonrió abiertamente-. Bueno, soy Robert.

 

   Y entonces Angie soltó una risita. Robert la miró extrañado.

 

   -¿De qué te ríes?

 

   -Bueno, es que hace mucho conocí a un chico que se llamaba igual, le decíamos Bob.

 

   -Bueno... así me dicen -rió.

 

   -¡Aw! ¡Boby! -exclamó con un poco de burla y se soltó a reír.

 

   Bob parecía un poco indignado pero al rato él también comenzó a reír. Era inevitable, la risa de esa chica era contagiosa.

 

   -Bueno, dime como quieras -suspiró para terminar de reír. Un silencio se hizo presente para después romperlo él-: La luz de la luna le va bien a tus ojos.

 

   Y en ese momento Angie agradeció tener el pelo en la cara, seguramente Bob se hubiera dado cuenta del sonrojo que aparecía en sus mejillas. En ese entonces Angie estaba mirado a otro lado, que no se percato cuando Bob se acercaba más a ella, cuando volteó por fin, tenía unos brillantes ojos azules mirándola fijamente, Bob tenía sus labios entre abiertos y una mirada pícara. Lentamente se fue acercando más, hasta que su respiración la sintió chocar con la de Angie, relamió un poco sus labios dispuesto a unirlos con los de ella... hasta que esa extraña vocecita resonó en sus oídos.

 

   -¿Mike?

 

   Escuchó la voz de Angie y al instante abrió sus ojos. Realmente se sorprendió, enfrente de ellos se encontraba un niño no mayor de los once años y en sus brazos reposaba un pequeño cachorro.

 

   -¿Qué haces aquí? -preguntó Angie sorprendida.

 

   -Yo... es que me escapé de la casa de la vecina, fui con Gerard, pero no me abrió nunca, además escuchaba algunos ruidos... yo creo que estaba con alguna de sus amigas.

 

   En ese instante Angie negó con la cabeza mientras rodaba los ojos. Conocía a Gerard, seguramente si estaba con una de esas zorras que la mayoría de las veces llevaba a su casa. Se acercó a Mikey, alborotó un poco su cabello y lo tomó de la mano para llevarlo a la puerta.

 

   -¿Quién es él? -preguntó Bob curioso-. Comienzo a sentir celos.

 

   Angie sólo rió.

 

   -Es el hermano de mi amigo -informó aún con una sonrisa-. Pero no tienes porque ponerte celoso.

 

   Bob rió y negó con la cabeza.

 

   -Seguro, no lo estaré.

 

   -El teléfono de Angie sonó a los poco segundos, lo reviso mientras que Bob comenzaba a hacer plática con el niño.

 

   Era un mensaje de Marisa

 

   «No llegaré a dormir, no te preocupes por mí, ¿de acuerdo?»

 

   Aso había sido algo extraño, siempre llegaba a casa, así estuviera con algún chico, pero Angie decidió no hacerle mucho caso...

 

.*.

 

   Había mandado a Samantha por un camino, él iría por otro diferente. Ni Joseph ni Alicia aparecían por ningún lado y comenzaba a creer que para la mañana no los encontrarían.

 

   Pasaba muy cerca por el «Hotel Bella Muerte», iba de regreso a casa, pero algo mucho más fuerte que él le ordenó que entrara a la misma habitación en la que se había encontrado muchas veces con aquella vampiriza que había removido algo dentro de él. Sonrió para sí mismo al sentir que ella estaba ahí. Tomó vuelo y aterrizó en la alfombra sin hacer mucho ruido. Lorena estaba en la cama sentada sin hacer nada; como si estuviera esperándolo simplemente.

 

   -¡Vaya! ¿Qué sorpresa! -exclamó ella al mirar a Michael acercársele. 

 

   -¡Qué graciosa! -rió-. Sé perfectamente que esperabas a que viniera, ¿o no?

 

   -Puede que sí... puede que no.

 

   -Bueno, pero estoy aquí ya -se sentó a su lado y sonrió-. ¿Cómo has estado?

   -Bueno, tú sabes... un poco contrariada con todo lo que está pasando, pero sobreviviré.

 

   Michael rió de nuevo:

 

   -¿Debo tomar eso como un sarcasmo?

 

   -Si -contestó Lorena con una sonrisita rara-. Pero bien, cuéntame como te fue con tu querida Ana -cuestionó recalcando con hostilidad el nombre de la otra vampiresa.

 

   -Veo que no te cae nada bien.

 

   -No me cae nada bien porque sé lo perra que es.

 

   -Oh, entonces ya sabes como me fue, ¿entonces para que me preguntas?

 

   -No lo sé, sólo quería que tú fueras quién me lo dijera.

 

   -Bueno, como ya habrás notado no me fue nada bien -suspiró-. Pero... por un lado me alegro.

 

   -¿Qué? ¿No vas a hacer un drama por ella?

 

   -No lo merece.

 

   Un silencio inundó el lugar; no fue uno de esos silencios incómodos, si no más bien algo como diferente; uno en dónde Michael no apartaba la vista de Lorena y ella no apartaba la suya de la ventana.

 

   Minutos más tarde de tortura Michael por fin se decidió a decir algo, aunque no estaba tan seguro de decirlo:

 

   -¿Sabes? Las cosas que antes sentía por Ana ya no las siento más por ella, si no por alguien más...

 

   -Oh, vaya, cambias muy rápido de parecer -contestó un tanto nerviosa, no quiso mirar a Michael porque sabría que no se resistiría a leer su mente y entonces si no era la misma persona en la que estaban pensando ambos, se sentiría muy tonta de haberse hecho ilusiones.

 

   -Bueno, si ya sabes...

 

   -Y bueno, ¿ahora quién es ella?

 

   Michael soltó una risita.

 

   -Me sorprende que tú que puedes leer mi mente me lo preguntes

 

   -No he leído tu mente en estos momentos

 

   -Bien te lo diré -sonrió y entonces miro de nuevo a Lorena, quién miraba el suelo, su cabello cubría su cara y la luz de la luna reflejaba sólo una parte de su perfil haciendo que sus ojos brillaran intensamente. Entonces tomó con sus manos frías el rostro de Lorena y lo acercó hasta el suyo, sintiendo su respiración fría chocar con la de ella y el contacto de sus pieles de marfil frotarse, acarició con sus pulgares las mejillas de Lorena y entonces fue que rozó sus labios con los suyos. El beso incrementó al grado de que sus lenguas se buscaban para hacer fricción. Sus respiraciones aumentaban a cada segundo que pasaba y para ese entonces las manos de Michael ya se encontraban en la cintura de Lorena, la cual empezó a frotar lentamente.

 

   Cayeron poco a poco al colchón y los labios de Michael se posaron sobre el blanco y delicado cuello de Lorena, quién a su vez soltaba un par de gemidos al sentir las manos del vampiro acariciarle lujuriosamente...

 

   El tiempo pasaba y la pasión incrementaba. Ambos deseaban eso.

 

.*.

 

   Sus cuerpos se rozaban constantemente mientras los besos y las caricias aumentaban más cada vez. Billie podía mirar los ojos de Blanca, pero sabía que esos ojos eran de alguien más, de esa persona que había amado.

 

   Cuando Blanca por fin despertó completamente, lo primero que hizo fue aventarse inmediatamente a los brazos de Billie, lo cual lo dejó un poco sorprendido, ya que no esperaba eso, y menos después de lo que acababa de pasar. Pero aún así no puso resistencia y se dejó llevar por el deseo que sentía en ese momento de estar con ella. La tomó de las caderas hundiendo sus dedos salvajemente mientras besaba con desenfreno los, ya rojos e hinchados, labios de su amante.

 

   La tumbó lentamente sobre la cobija donde momentos antes había estado ella recostada y se colocó sobre ella sin dejar de besarla, retiró su blusa casi de un tirón y llevó sus frías manos hasta sus jeans para quitarlos. Besó su abdomen con frenesí y con sus manos masajeaba algo brusco sus senos que estaba cubiertos por el sostén que ya comenzaba a estorbar, así que llevó sus manos a la parte de atrás y lo desabrochó dejando sus pechos al aire y saboreando sus labios al mirarlos.

 

   La miró una última vez a los ojos y sonrió al descubrir que seguía viendo los mismos ojos verdes que deseaba ver. Bajó un poco y comenzó a besar uno de los pezones de su amante, mientras que bajaba lentamente sus manos hasta el resorte de su pataleta para poder quitarla.

 

   Ella bajó sus manos de igual forma para poder quitar el pantalón de Billie quién ya no traía la camiseta. Sonrió al sentirse por fin al lado de Billie. Eso era como estar en el paraíso. Aunque sabía perfectamente que no era ella completamente. Se sentía rara pero demasiado bien a la vez.

 

   Él alzó instantáneamente su vista para volverla a mirar a los ojos, y de sus labios desapareció un poco la sonrisa que se le había dibujado minutos antes... definitivamente esos ya no eran los ojos de Julieta... esos eran los ojos de Blanca; por un momento se sintió culpable, pero esos ojos que lo miraban suplicante lo hechizaban igual... además ya era demasiado tarde para arrepentirse.

 

~~~ 

Yaa, aquí está XD, siento que se quedé así y tan confuso, pero prometo se arreglará todo en el siguiente capi L:

Ya sista, ahí está tu BILLIEEEEE xD

Lorena, prometo ya no dejarlo a la mitad! (A) XD

Y Frank (Daniel, muajaja) ¬¬, yaa, ahí stá tu prosti de Gerard! (:, jajaja.

(L)

·Enamorado con todo estos Vampiros· [Cap. 15]

Capítulo 15. "Cuando el amor y la muerte se abrazan"

 

    Sus ásperas manos vagaban por todo el frágil cuerpo de su ahora amante y, él sabía, amor de su vida. Lentamente la recostó en el colchón y sus frío labios bajaron a su pálido cuello, en él comenzó a succionar y besar con desenfreno. Sus ojos se encontraron con los de ella y pudo ver todo el deseo que se desbordaba por ellos. Sus manos las llevó hacía la parte de abajó y lentamente quitó la ropa interior que impedía el total contacto entre los dos cuerpos. Sus labios fríos no se despegaban de su cuello; y aunque la velocidad es una característica asombrosa en los vampiros, todo era lento y delicado, como si quisieran detener el tiempo... o recuperar el que habían perdido todos esos años.

 

   Él entró lentamente en ella y sus manos las llevó hasta sus finas caderas, enterrando sus dedos cada vez que sentía que se iba a venir; abrió sus ojos brillantes y se encontró con los de ella que dejaban ver el mismo deseo y lujuria que estaba sintiendo. Unieron sus labios una vez más para después comenzar a moverse en un ritmo lento y errático. Para él, si era lento y placentero mejor.

 

   Emily suspiró al momento que el ritmo de Synyster comenzaba a incrementar y sus dedos hacían furiosas líneas en los brazos y espalda de su amante, que instantáneamente se borraban dejando de nuevo una piel nívea y perfecta. Gimió más alto cuando comenzaron a incrementar las embestidas, cada vez más rápido y furioso, como si quisieran saciar algún placer incumplido... Echó su cabeza hacia atrás cuando la lengua húmeda de Synyster rozó su cuello hasta su mandíbula, bajando hasta su pecho y se acercaba peligrosamente hasta sus senos. Synyster se hincó y con sus manos sostuvo las caderas de su vampiresa para tener un mejor control... Los gemidos se hacían más fuertes cada vez, conforme las embestidas eran más profundas y frenéticas. Sus cuerpos nunca sudaban, pero si había un calor especial... como si alguna extraña química los uniera en uno solo.

 

   Synyster dio un rápido movimiento y Emily quedó sobre él, tomando el control, aún estando con él, la persona que más amaba, le encantaba tomar todo el control y hacer lo que tanto había deseado. Sus gemidos resonaban por toda la cabaña y afuera el sonido da la cascada lo amortiguaba un poco. Hubo un tiempo en el que Emily creyó volverse loca, tanto que Synyster tuvo que besarla para atenuar un poco sus gritos, aún así, sabía que lo que más deseaba en ese momento era que ella le dijese cuanto estaba disfrutando eso... y cuanto lo amaba a él.

 

   El momento cumbre se acercaba y una inmensa electricidad recorrió ambos cuerpos, ambos que estaban a punto de culminar, la habitación seguía inundada de gemidos y jadeos, mientras que ellas se regocijaban aún de haberse reencontrado...

 

   Synyster miró a los ojos a su amante y dijo:

 

   -Te amo, Emily.

 

   Ella vio en ellos algo que jamás había podido ver antes, algo que la había dejado completamente en shock. Synyster por primera vez decía la verdad... En ese momento ella soltó un gran gemido y Synyster inmediatamente la envolvió en sus brazos para caer rendidos en la cama. Los dos se desplomaron en ella, pero sin dejar de abrazarse, Synyster tomó la manta y los cubrió a ambos, sin dejar de ver a los ojos a la chica que tenía a su lado.

 

   -Aún no puedo creer que estés aquí... es decir, te fuiste y no supe más de ti -le dijo al fin Synyster, mientras la abrazaba más fuerte y hundía su nariz en su cuello.

 

   -Me fui, pero tú nunca me buscaste, pensé que lo harías... siempre dijiste que me amabas... pero nunca apareciste, así que tuve que hacerme a la idea de que estaba equivocada -contestó ella con voz rota.

 

   Synyster la miró a los ojos y negó con la cabeza.

 

   -No, Emily, yo siempre te busque... Jimmy me acompañó por varios años por muchos lugares -explicó con seriedad-. Pero nunca te dejaste encontrar... era raro... yo creí que no me amabas más... de hecho pensé que nunca me amaste.

 

   -Yo no trataba de esconderme.

 

   -Yo nunca te encontré. Después de lo que pasó entre nosotros, y después de buscarte como loco y no encontrarte creí que lo mejor era alejarnos -la volvió a abrazar mientras con su otra mano acariciaba su cabello-. Tu clan no me quería cerca de ti, ellos creían que era una completa amenaza... lo cual posiblemente era así, pero contigo era diferente. El día que nos conocimos, cuando me mandaron a vigilarte y caí inmediatamente rendido a tus pies, desde esa vez supe que estábamos destinados a estar juntos... Pero ya ves, las cosas no siempre son como uno las ve.

 

   -Nunca creí que les tuvieras miedo... ellos no te iban a hacer nada.

 

   -Me amenazaron con hacerte algo a ti; nunca me hubiera perdonado si algo te pasaba...

 

   Ella se quedó callada por un momento, hasta que Synyster quiso saber el porque de su reacción. Emily lo miró a los ojos y con voz quebrada dijo:

 

   -Mataron a todos los de mi clan... a todos, no quedó ninguno vivo, salvo yo...

 

   -¿Pero qué? ¿Cómo?

 

   -Días después de que te fuiste, un clan llegó sin previo aviso y comenzó la ‘casería de vampiros' ¡Ja! ¿Qué irónico, no?

 

   -¿Y tú?

 

   -Afortunadamente pude escapar... me iba a ir a Irlanda por algunas cosas que debía hacer, pero... Buen, ya ves... Ahí me quedó con una humana, claro que ella sabía lo que yo era, era muy buena, aunque yo muy mala.

 

   -Tú no eres mala, Emily...

 

   -Después de que me enteré de que mataron a todo mi clan, incluyendo a mis padres... Tomé una rabia inmensa, no sabía como saciarla. Comencé matando gente inocente en Irlanda, sólo por coraje... Y luego no te tenía a ti, que fue lo peor pata mí.

 

   La cabaña se quedó en silencio un buen rato, Synyster inmediatamente pudo saber que Emily no deseaba hablar más sobre el tema y sólo besó su frente para envolverla más con sus brazos. Pronto anochecería y para el amanecer debían dejar el lugar.

 

.*.

 

   Llegó a casa horrorizada. Tal vez su mente le había jugado una mala pasada, o tal vez había tomado demasiado, o tal vez sólo había alucinado aquello. Por que claro, ¡no era normal! ¿Ver un vampiro era normal? Posiblemente para ella no.

 

   -¿Angie? -gritó al momento de abrir la puerta del departamento que compartía con su compañera y se adentró a buscarla.

 

   No la encontró, por ninguna parte.

 

   -Tal vez aún no llegue -se dijo a sí misma un poco más angustiada. Tenía la inmensa sensación de que alguien la estaba vigilando y sabía que no tardaría en darle una crisis, o tal vez peor...

 

   Tomó su celular y comenzó a llamar al celular de Angie, éste sólo sonaba pero no contestaba. Colgó y volvió a insistir, pero nadie contestaba, sólo era el buzón; pero a Marisa no le importaba el buzón, sólo quería hablar con Angie, o con alguien... Quería sentirse más segura. Colgó de nuevo, se disponía a marcar cuando una voz hizo que se le erizaran los cabellos de la nuca.

 

   Asustada volteó hacia atrás y ahí de nuevo estaba el chico... o ser, que había estado con ella en el bar. Comenzaba a híper ventilar.

 

   -Te he dicho que no es buena idea que la llames -le dijo con una ceja levantada y un tono de voz demasiado sugestivo.

 

   Marisa dejó caer el celular y se alejó de ahí. Pero cuando se dio vuelta, enfrente de ella estaba de nuevo Joseph.

 

   -¿Cómo demonios entraste? -gritó desesperada.

 

   El vampiro sólo alzó una ceja y sonrió roñosamente.

 

   -Bueno, siempre habrá un lugar por el cual poder meterse, y si no, buscamos la manera de hacerlo.

 

   Marisa dio de nuevo la vuelta pero ahí estaba él, viéndola fijamente otra vez.

 

   -Es muy difícil poder escapar de mí, a menos que yo quiera dejarte ir, claro está, pero no me apetece hacerlo contigo... No quiero dejarte...

 

   Y fue entonces que besó sus labios.

 

.*.

 

   -Es muy bonito por aquí.

 

   Angie la miró raro.

 

   -Bueno, a comparación en donde yo viví de niña y parte de mi adolescencia.

 

   -¿Dónde vivías tú? -quiso saber.

 

   -Prefiero no hablar de ello -contestó Lorena mientras soltaba un suspiro en el aire.

 

   -Uh, ¿Quieres pasar? -le preguntó Angie, creyendo que tal vez no fuera buena idea.

 

   -Pero tu amiga...

 

   -Seguro no debe estar ahorita, por lo regular sale -informó la chica humana.

 

   -Oh, bueno, creo que un ratito no vendría nada mal. Debo irme al amanecer -finalizó mientras se adentraba en la pequeña sala del departamento de la chica humana y se sentaba en uno de los sillones negros que se encontraban ahí.

 

   Tenía sospecha de que algo había ocurrido ahí, pero no quiso decir nada para no alarmar más a Angie. ¿Alarmar? Angie no parecía alarmada, más bien ella la alarmada. Tenía un mal presentimiento.

 

   -Así que -comenzó después de un largo silecio-, el departamento lo conseguiste tú...

 

   -Sí, ¿cómo...? -calló al instante al entender que era tonto saber el porqué sabía mucho Lorena-. Sí, así es...

 

   -Le rentas un cuarto a Marisa, quién por cierto quiere con tu amigo Gerard pero ahora él sale con Gaby...

 

   -Sí, prácticamente algo así.

 

   -Pero tienes miedo de que Gerard le haga algo a Gaby porque él es muy mujeriego y sólo usa a las chicas para una noche de sexo y las bota...

 

   -Uh, ¿Por qué me dices todo eso que ya sé? -preguntó quejumbrosa Angie.

 

   -Lo siento, sólo quería hacer plática... No todos los días hablas con un humano, si sabes a lo que me refiero.

 

   -Claro.

 

   -Aún no te ves asustada.

 

   -¿Debería estarlo?

 

   -Te dije que era un vampiro y estás como si nada -comentó Lorena soltando una risita juguetona y evitó mostrar sus dientes-. Yo en tú lugar... me hubiera paniqueado.

 

   -Bueno -carraspeó-, supongo que cundo has visto muchas cosas como yo... te acostumbras.

 

   -Aún así.

 

   Angie bajó la mirada y volteó para otro lado. Lorena entendió la indirecta y supo que eso le incomodaba a Angie. Aunque... esa chica era rara, a veces era un trabajo poder leer con claridad lo que pensaba o sentía. También se sorprendió por todas las coincidencias que tenían en común.

 

   -Bueno... ¿quieres algo de tomar?

 

   -Mmm, sí gracias... un poco de tu sangre me vendría bien -sonrió victoriosa, por lo menos con eso vería una mueca de horror en la humana, pero...

 

   Ésta ni siquiera se inmuto.

 

   -De acuerdo.

 

   -Oye, ¿estás bien? -preguntó Lorena, esta vez más preocupada...

 

   Angie suspiró.

 

   -Estaba pensando...

 

   -Oh, ya veo... Raymond -guardó silencio al ver que la otra no dijo nada-. Estás muy preocupada por él.

 

   -Sí, es que yo...

 

   -Lo sé, lo sé, antes te gustaba, pero ahora ya no sabes que sientes por él, ahora sólo lo ves como un amigo desde que él dejó las cosas bien caras con lo que había entre ustedes... Ahora estás pensando en un nuevo chico que conociste en la escuela...

 

   -Te agradecería que dejaras de hacer eso -refunfuño.

 

   -Lo siento, no puedo evitarlo -rió Lorena-. Bien, te dejaré que me cuentes tú de él.

 

   Angie la miró con vacilación pero sonrió después de pensarlo un poco.

 

   -No recuerdo su nombre -rió tontamente-, pero... era genial, era muy gracioso, hermosos ojos...

 

   -Oh, ya lo veo. Es guapo, supongo.

 

   -No lo conoces...

 

   -Oh, bueno, debo recordarte que puedo leer tu mente... mientras estabas hablando de aquél chico te lo comenzaste a imaginar... es simple -explicó sin respirar-. Rubio, ojos azules, pelo largo y un poco de barba... es tu estereotipo. Sarcástico, atento, bromista, detallista, platicador, aventado pero serio y callado a la vez... -sonrió victoriosa al ver como se formaba una cara de pánico en la chica humana-. No recuerdas su nombre porque no te lo dijo, eres distraída en ocasiones, o pretendes serlo, aparentabas no prestarle atención al pobre chico pero en realidad te estabas fijando en cada detalle sobre él, contaste tres lunares en su cara y no dejabas de ver sus ojos... notaste lo nervioso que estaba porque no dejaba de jugar con sus manos y...

 

   -¡Diablos! Ahora sí que comienzas a asustarme... -interrumpió a Lorena de inmediato.

 

   -Y no es para menos -Lorena sonrió de una manera cómplice y después alzó sus dos cejas-. Debo irme, fue agradable civilizar con una humana... es interesante en ocasiones leer la mente de alguien que piense diferente a los demás...  Ahora sin más, me voy... no quiero arruinarte tu visita... Y no te preocupes por Ray, él está bien -sonrió y en un abrir y cerrar de ojos se esfumó.

 

   Los ojos de Angie se abrieron de par en par. En primera: eso había sido interesante, en segunda: ¿qué visita? Y en tercera: ¿Por qué habrá dicho lo de Ray?

 

   Se dirigía a la cocina por un vaso de agua. El timbre sonó en ese momento y Angie fue a atender de inmediato creyendo ver a Marisa en la puerta tocando a causa de que olvidó sus llaves.

 

   -Hola -exclamó el chico rubio al ver a Angie cuando ésta abrió la puerta.

 

.*.

 

   Se suponía que Emily no se iba a lejar de aquél lugar que él mismo le había indicado. ¡Genial! Ahora debía ir a buscarla y posiblemente eso tardaría un poco de tiempo... era extraño pero en ese momento no podía leer ni sentir nada acerca de Emily; era como si se la hubiera tragado la tierra.

 

   -¡Emily! -gritó sin obtener respuesta de su amiga.

 

   Camino un tramo más hasta que llegó a una parte en dónde los árboles lo cubrían casi en su totalidad. Miró para todos lados esperanzado de encontrar algún rastro pero fue en vano... Aunque ahora podía captar un poco del poder vampírico de Emily, tal vez no estaba lejos de ahí. Cerca ya resonaba la cascada. Tal vez estaría ahí.

 

   Los arbustos y árboles comenzaron a moverse bruscamente mientras se adentraba más en la oscuridad que provocaban las hojas. Se detuvo cuando sintió pasos detrás de él. ¡Al fin Emily aparecía!

 

   -Te dije que no te alejaras... -calló inmediatamente al ver a la chica parada enfrente de él. Obviamente era una vampiro pero no la que él estaba buscando-. ¿Qué quieres?

 

   -Oh, sí, hola... ¿ni siquiera preguntarás mi nombre? -preguntó con sarcasmo la vampiriza que no dejaba de sonreír de lado dejando ver un poco de su filoso incisivo.

 

   -Tu nombre no necesito preguntarlo porque ya sé como te llamas, Alicia -contestó enseguida Gabe sin hacer ni un mínimo gesto.

 

   -Oh, veo que eres uno de los que leen la mente -comentó con sorna-. Debí esperarme algo como eso.

 

   -Te agradecería que me dijeras que es lo que quieres para poder irme... Estoy buscando algo -suspiró cansado.

 

   -Apuesto a que sí -rió.

 

   Gabe rodó sus brillantes ojos y se dio media vuelta dispuesto a irse, pero ahí estaba ella de nuevo frente a sus ojos. El aire chocaba contra su cabello marrón alborotándolo un poco y desde esa distancia su piel de veía más suave  y delicada de lo que parecía.

 

   -¿Qué es lo que quieres? -cuestionó enojado-. No quiero pelear contigo.

 

   -Ni yo contigo -sonrió.

 

   De nuevo trató de alejarse de ahí. Pero para cualquier lugar que volteaba ella estaba ahí. No lo mencionaba, pero... ese juego comenzaba a gustarle.

 

   -Me estás irritando. ¡Ya dime que mierda es lo que quieres!

 

   -Nada, sólo quiero jugar un rato... anda.

 

   -¿Quién te mandó?

 

   -¿Eso debería importarte?

 

   -Espera -dijo cuando al fin entendió todo-. Tú sabes dónde está Emily, ¿cierto?

 

   -¿Quién es Emily? -Alicia sonrió provocativamente.

 

   -¡Dime donde está ella!

 

   -Ya te he dicho que no la conozco.

 

   Gabe se acercó más a ella, al grado que podía sentir el frío emanar de su cuerpo. En los labios de Alicia aún había una sonrisa imborrable y sus ojos brillaban. El vampiro gruñó dejando ver sus colmillos pero eso no logró asustar en lo más mínimo a la chica.

 

   -Yo no tengo la culpa de que hayas dejado sola a tu chica y que se haya escapado con otro...

 

   Gabe no dijo nada y en vez sólo gruñó más fuerte.

 

   -Oh, bien te diré en donde está Emily -dijo resaltando el nombre con énfasis de lasitud. Y entonces supo que era hora de poner en marcha su poder, al parecer Gabe estaba tan preocupado por Emily que no se dio cuenta de que Alicia contaba con ese don. Sonrió con insinuación y después comenzó a hablar-: Me pidió que te dijera que ya no soportaba estar aquí... se regreso nuevamente a Irlanda. No creo que vuelva ¡eh! -sonrió de nuevo, Gabe tenía cara de que se había tragado todo el cuento.

 

   -¿Cu-cuando es que te dijo eso? -preguntó contrariado.

 

   -Hacer rato, cuando tú te fuiste y yo me la encontré aquí sola. Quiso regresar a Irlanda, es todo lo que sé.

 

   Gabe se quedó pensativo por un momento. Lo que le decía Alicia era razonable. Además Emily estaba en todo su derecho de regresar a Irlanda si así lo deseaba. Confiaría en Alicia sólo porque se veía en sus ojos que decía la verdad.

 

   Aunque la única que sabía que no era cierto era Alicia.

 

   -Debo irme -dijo Gabe dando unos pasos cuando fue interceptado de nuevo por Alicia, quién lo miraba fijamente.

 

   -No te puedo dejar ir -anunció la vampiriza.

 

   -¿Por qué mierda no?

 

   -No debes irte de aquí hasta yo pueda dejarte salir.

 

   -No eres quién para decirme que hacer o no -gruñó y sin más se le acercó a Alicia que sólo lo observaba con ojos de diversión y lujuria a la vez.

 

   Un sonido se dejó oír desde los adentros del bosque lo que provocó que Alicia volteara a ver que era. Gabe vio la oportunidad perfecta para escapar así que corrió hacia el sentido opuesto creyendo que dejaría atrás a la chica... Kilómetros después su cuerpo chocó con algo que logró derribarlo y tirarlo al suelo. Ahora Gabe se encontró a sí mismo forcejeando con Alicia, quién estaba sobre él e intentaba sujetar sus manos.

 

   -¡Maldita loca! ¡Bájate sobre mí! -gritó Gabe mientras se movía como podía. No entendía como aquella vampira tuviera más fuerza que él. En un movimiento inesperado logró colocarse sobre ella e intentaba calmarla, pero al parecer ella no quería ceder y sólo luchaba por soltarse de aquél amarre furioso.

 

   -¿Puedes soltarme? -inquirió un tanto molesta Alicia-. Ya me he calmado, además lastimas mis muñecas.

 

   -Mentira -atajó Gabe-. Como puedo lastimarte si...

 

   En ese momento que Gabe soltó una de sus muñecas tuvo el total acceso de hacer otro rápido movimiento y quedar nuevamente sobre él. Alicia sonrió victoriosa y más al ver que Gabe ya no ponía más resistencia.

 

   -Al parecer no eres tan astuto... -dijo burlonamente, observando a Gabe que yacía debajo de ella.

 

   -Y tú eres tan persistente.

 

   -No me has dicho tu nombre, y es tan injusto porque tú sabes el mío...

 

   -No sólo sé tu nombre, incluso puedo saber más de ti si lo deseo.

 

   -¿Y por qué no lo has hecho? ¿Por qué no has leído mi mente?

 

   -A pesar de todo soy un caballero -sonrió sarcásticamente-. Y al fin de cuentas tú eres una dama...

 

   -Necesito saber su nombre caballero -dijo Alicia un tanto divertida y con un toque de malicia.

 

   Gabe dudó por segundos. Hace mucho tiempo que no tenía diversión como esa. Y ese juego sucio comenzaba a gustarle.

 

   -Gabriel -dijo, y sin más, tomó los labios de Alicia con los suyos. Fundiéndose en un beso profundo y lujurioso.

 

   Alicia pensó que después de todo si le daría las gracias a Synyster.

 

~~~~

Síp, regresé.... pero no fue mi culpa (en parte) el haberme desaparecido. Pero en fin. Aquí dejo el capí 15, ahorita en la noche subo el capí 16 porque ya me voy .__. 

.Enamorado con todos estos Vampiros. [Cap. 14 Part. 2]

.*.

 

   -No tengo porqué hacer eso -decía mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho y desviaba su vista para otro lado.

 

   -Claro que tienes -replicó el "hombre"-. Eres la única que está aquí... No encuentro a nadie por ningún lado.

 

   -¡Ash! Pues por ahí estaba Zacky, o Rev ¿Por qué yo? -Shan preguntó por enésima vez y después suspiró al observar que el otro no le quitaba la vista de encima.

 

   -Además tu extraña cualidad te puede ser útil -recordó el otro tipo.

 

   La chica sonrió para sí misma. ¡Claro! Ya era hora de poner a prueba su talento con otros seres, quería ver que tal funcionaba con licántropos además de vampiros.

 

   -Sólo dame un momento y en instantes salgo para allá.

 

   Oliver sonrió.

 

   -De acuerdo, le avisaré a Matt Good para que esté listo cuando vuelvas -dijo por último saliendo del pequeño cuarto y cerró la puerta tras de sí.

 

   En ese momento Shan sonrió y se dirigió a la ventana para sentarse en ella y dar un gran salto. Emprendió su recorrido hacia el bosque y en menos de cinco minutos ya se encontraba en lo más profundo de éste. Bueno, el plan parecía ser bastante bueno, sólo esperaba no ser descubierta por alguien más que no cayera bajo los efectos de su "don". Esperó sólo unos segundos y pronto algunas voces comenzaron a llegar a sus oídos.

 

   -¡Eso es ridículo! -la voz de masculina se escuchaba molesta-. Tal vez nos arruine todo.

 

   -No lo creo... es decir, Patrick comprende las consecuencias, así que, démosle sólo una oportunidad al pobre... Digo, encontrar a tu novia después de mucho tiempo y más aparte saber que es...

 

   Shan se extrañó al ya no escuchar nada más, pero no se movió.

 

   -¿Brendon? ¿Qué sucede...? -cuestionaron, pero esa voz también se extinguió.

 

   La chica supuso que se encontraban muy cerca, y que ya la habían descubierto. Era hora de poner en marcha su plan, Ellos no sabrían que ella era un vampiro y Shan sabía perfectamente que ellos no le harían nada sin ninguna explicación, aparte no harían nada para delatarlos como licántropos... Esto comenzaba a gustarle.

 

   -¿Qué haces aquí? -exclamó la grave voz detrás de ella, inmediatamente volteó.

 

   -Eh, pues... estoy perdida -trató de sonreír-. Mi cachorro escapó, lo traté de seguir y ahora sólo estoy perdida... temo que él también está perdido.

 

   El chico castaño de los dos que estaban ahí la miró con deje de confusión, pero no dijo nada más, se acercó más a ella y sonrió igual.

 

   -¿Y cómo te llamas?

 

   -Puedes decirme Shan -respondió ella tratando de lucir lo más normal posible; estaba nerviosa pero no lo demostraría-. ¿Y tú?

 

   -Puedes decirme Brendon -contestó-. Y si quieres podemos ayudarte a buscar a tu cachorro.

 

   El otro le dio u ligero golpe en el hombro llamando su atención y negó con la cabeza.

 

   -Veo que a tu amigo no le hace mucha gracia -apuntó la chica alzando una ceja.

 

   -Andrew es así -contestó Brendon mirando fijamente a su amigo.

 

   -Brendon tenemos que regresar antes de que... -trató de explicar Andrew, pero Brendon lo interrumpió con la mano antes de que pudiera decir algo más.

 

   -Tienes razón -dijo pensativo.

 

   -Sólo dime para que dirección está la salida del bosque -Shan quedó atenta.

 

   -Bueno, de hecho la salida está muy lejos de aquí... pero si sigues esa vereda saldrás, te tardarás un par de horas, pero no hay pierde... -sonrió-. Será... divertido volverte a ver de nuevo, si es posible -comentó con un tono de voz extraño.

 

   Shan sólo atinó a asentir con la cabeza. Los otros dos sólo sonrieron para ella y se alejaron sin decir nada más. La chica soltó una carcajada cuando ellos ya estaban muy lejos. Eso había sido extraño, pero por lo menos ya tenía una pista... Sólo que ese chico Brendon... ¡No, ¿qué decía?! ¡Además él era un licántropo!

 

.*.

 

   -¡¿Cómo te atreves a decirme eso, perra?!

 

   -¡Pero es la verdad!

 

   Sus ojos avellana voltearon enseguida cuando los gritos que provenían de la oscuridad del parque llamaron su atención. Claramente ahí había un hombre... y esa voz era de una chica. Silencioso permaneció en su lugar.

 

   -Sé que estás mintiendo...

 

   -¡Claro que no!

 

   -Tú quedaste en una cosa, y no has cumplido... ¿Sabes lo difícil que me ha resultado esto? Creo que es hora de que me las cobre con tu vida.

 

   -¡No, espera!

 

   -¡¿Qué mierda te pasa?! ¡Déjala! -se atrevió a intervenir entre la discusión que había estado presenciando.

 

   El "hombre" que había estado acosando a la chica se acercó hasta el faro que estaba cerca de ahí y la luz dio directamente en él, su rostro reflejaba una gran ira y enojo.

 

   A la cabeza de Frank llegó la idea de que el que terminaría muerto esa noche sería él, se había arrepentido completamente de haber hecho eso; pero algo en él le había dicho que tenía que hacer algo. El ser acercó más a él, pero sólo lo reto con la mirada y después volvió a mirar a la chica que seguía estática en su lugar dentro de la oscuridad. Frank vio claramente como este tipo movía los labios, pero no logró escuchar nada. La chica lucía sumamente afectada por  cualquier cosa que le haya dicho, acto seguido el "hombre" comenzó a caminar volviendo a poner el sombrero de copa en su cabeza y no volvió a mirar más.

 

   Frank se acercó enseguida.

 

   -¿Estás bien? -preguntó.

 

   -¡¿Qué te pasa?! -exclamó ella-. ¡Pudiste haber muerto!

 

   Frank gachó la cabeza. Recordaba que la última vez que le había gritado una mujer había sido cuando Lucy lo hizo, aquella vez que le dejó las cosas bien claras y le había dicho que no lo quería volver a ver más. Según ella porque era lo mejor para los dos. Esa chica era un poco rara. Pero aún así, se había encariñado con ella y no la veía como a las demás... Tendría que olvidar a Lucy de algún modo, aunque no hayan tenido nada serio.

 

   Sacudió un poco la cabeza para alejarse de sus pensamientos y después volteó la cabeza para mirar a la chica.

 

   -¡Por lo menos salvé tu vida! -dijo él al fin.

 

   -¿No entiendes? Pudiste haber muerto... por mi culpa, y aún sin conocerte me sentiría culpable de ello.

 

   -Pero no sucedió, así que está bien.

 

   -No, no está bien... No entiendes nada.

 

   -Trataré de hacerlo -sonrió.

 

   La chica le correspondió con la misma sonrisa y después agachó de nuevo su cabeza.

 

   -Estás... sangrando -comentó Frank al ver el labio de la chica. Acercó su dedo pulgar a sus labios para limpiar los rastros de sangre-. Listo.

 

   Ella obviamente se sonrojó, pero trató de ocultarlo con la oscuridad y su cabello. Suspiró.

 

   -Bueno, creo que a pesar de todo, te debo las gracias.

 

   -No hay porque darlas -dijo irónico­-. ¡Vamos, no fue tan malo!

 

   Ambos sonrieron.

 

   -Sí, eso dilo mañana... -dijo ella sarcásticamente.

 

   Frank prefirió no hacer ningún comentario acerca de eso.

 

   -Vamos, Mariana... te acompañaré hasta donde tengas que ir.

 

   -¡¿Cómo supiste mi nombre?! -exclamó ella alarmada.

 

   Frank se echó a reír y después señaló el pecho de la chica, dónde colgaba un pequeño dije con su nombre.

 

   -¡Oh, vaya! -ella sonrió apenada.

 

   Frank volvió a sonreír, estiró su mano para tomar la de la chica, quién se había quedado atónita ante esa situación, pero no dijo nada, se aferró de la mano del chico y se dejó llevar.

 

   -Yo soy Frank -repuso él al final. Comenzaron a caminar hasta la otra calle. Él necesitaba saber que había pasado, porque por lo que pudo notar, lo que había pasado momentos antes no había sido un intento de asalto o violación... si no algo sobre negocios... Quería saberlo todo acerca de ella y no sabía el porqué.

 

.*.

 

   Erika permanecía pensativa, sentada en el pequeño sofá que se encontraba en la fría habitación. Unos pasos comenzaron a escucharle más firmemente, lo cual la extraño porque nadie de los de su familia caminaban así... Sólo que se tratará de...

 

   -Creí que estarías abajo -exclamó la voz rasposa pero igual glacial de su "padre.

 

   Erika permaneció quieta.

 

   -No, no quiero bajar.

 

   -¿Por qué? -preguntó el otro.

 

   -Sólo no quiero... Es más, ya no quiero volver a salir de aquí.

 

   -Bueno, alguna vez tendrás que salir de nuevo... ¿Cómo cazarás, o... me traerás información?

 

   -¡Ya no quiero hacer eso!

 

   -¿Qué cosa?

 

   -Ya no quiero ser yo quién tenga que espiar...

 

   El ser soltó una fuerte carcajada que probablemente se escuchó en toda la casona. Sabía perfectamente el cambió de opinión de Erika al ya no querer ir a espiar, no era un idiota... Pero no dijo nada, las cosas saldrían por sí solas... Sentía la necesidad de jugar un poco con su mente. Erika terminaría rogando al final.

 

   -¡¿Qué?! -exclamó ella después de que el otro terminara de reír.

 

   -Sabes que eres la única que sirve para esto, bueno... los demás tal vez sean bueno, pero ¿a quién engañamos? Todos son unos mediocres... En cambio tú... Por algo te mandé a ti. Eres la más astuta, la más inteligente, la más hermosa entre todas mis hijas, tú lo eres todo...

 

   Erika sonrió con aire de supremacía y después miró a su "padre".

 

   -Lo soy -reafirmó.

 

   -¿Lo ves? Así que te necesito para esto, Erika... A menos que tengas alguna razón por lo cual ya no quieras...

 

   -¡No, claro que no! -interrumpió, deseando que nunca se enterase sobre lo de Tom.

 

   -Muy bien, pues piénsalo, Erika -sonrió mezquinamente y salió de la habitación.

 

   Y claro que lo pensó, creyó que lo mejor sería seguir con eso de ir a espiar... Sí se lo habían pedido a ella por algo debió haber sido. Pero antes de que cualquier cosa pasara, sólo quería ver por última vez a Tom... Si con lo que iba a hacer ella lo iba a perjudicar a él, por lo menos quería hablar una última vez con él... Era la necesidad de verlo... Lo demás ya no importaría. Lo malo de todo eso era haberse enamorado de un vampiro de otra casta... haberse enamorado de Tom Kaulitz.

 

.*.

 

   -¡Oye tú, déjala! -gritó sin pensar.

 

   El ser volteó a verla, aún sin soltar a la chica de su amarre y éste sonrió.

 

   -¿Y quién eres tú para darme órdenes?

 

   La azul, fría y potente mirada del chico congeló su cuerpo, fue extraño porque no se podía mover... Atenta y sin poder mover ni un dedo, observó como el chico iba acercando lentamente sus colmillos hasta el cuello de la chica que gritaba aterrada... Hasta ahí llegaría todo... Unos extraños y fuertes ruidos se escucharon cada vez más cerca, y de la nada aparecía una figura cayendo fuertemente al suelo y después de entre los arbustos salía un perro gigante atacando de inmediato al ser que estaba en el pavimento.

 

   Lorena sabía perfectamente que era eso, no todos los días podía presenciar algo como lo que estaba ocurriendo, pero sin duda se trataba de una lucha entre un licántropo y un vampiro, sólo que no pudo identificar a ninguno de los dos.

 

   Mientras ambos forcejeaban y el choque de sus cuerpos soltaban sonidos muy fuertes, volteó a ver al vampiro de ojos azules que minutos antes trató de atacar a la chica. Éste también miraba atónito la escena, alzó su recta nariz al aire como si olfateara algo y después de unos segundos más desapareció. No supo el porqué, pero un olor extraño llegó de golpe a su nariz, y sabía de donde provenía ese olor... era otro licántropo, y no cualquiera... Miró a la chica que no se movía, sólo miraba asustada la pelea, los rugidos y los gruñidos de aquellos seres que luchaban justo delante de sus ojos... Lorena se acercó lo más rápido que pudo y tomó la mano de la chica, alejándola de ahí al instante...

  

   Su entrecejo estaba arrugado mientras su vista se había perdido en algún punto de la blanca pared que estaba enfrente de ella. Trataba de despejar las imágenes de su pasado, pero simplemente era imposible, era como si justo en ese momento quisieran atormentarla de nuevo. Además había otro cosa en que pensar... Lo que había ocurrido horas antes. El encuentro del vampiro con el hombre lobo... Había sido tan sumamente extraño.

 

   Miró a su izquierda y ahí estaba la chica con la manos en su cabeza, masajeando sus sienes.

 

   -¿Te encuentras mejor? -preguntó despacio, no la quería alterar.

 

   -¡Oh, claro! -dijo-. Después de ver aquello... ¿como no voy a estar bien?

 

   Lorena de inmediato captó el sarcasmo en su voz. Sólo atinó a sonreír.

 

   -No todos los días ves un perro atacar a un hombre... Pobre -dijo como algo normal. Sí, no estaba lista para tener que explicarle a la chica que había sido esa lucha, fue lo único que se le ocurrió.

 

   -Estoy segura que no fue un perro atacar a un hombre -musitó la chica sin expresión.

 

   A Lorena le cayó de sorpresa eso, no e lo esperaba.

 

   -¿Ah, no? ¿Y según tú, qué era?

 

   -No lo sé, pero...

 

   -¿Pero...? -la animó a seguir.

 

   -Bueno, no importa, pero lo que sea lo que haya sido que vi hace rato, ya no me sorprende.

 

   -Explícate -ordenó Lorena, aquello le estaba resultando más interesante.

 

   La chica suspiró.

 

   -No me vas a creer.

 

   -Pruébame.

 

   -De acuerdo, sólo no te rías...

 

   -No lo haré.

 

   -Te digo que lo que vi ya no me sorprendió porque... bueno, ya no hay nada que vea y no me sorprenda, simplemente... -bufó, mientras jugaba con su cabello, todo ese tiempo había tenido su cabeza agachada-. He visto a hombres que de la noche a la mañana le han salido colmillos... y...

 

   Lorena rió.

 

   -¿Qué? ¡Dijiste que no te reirías!

 

   -No me río de ti, es simplemente la forma en como describes a esos seres -suspiró para parar de reír-. Puedes llamarlos simplemente vampiros.

 

   En ese momento la chica alzó por primera vez su cabeza para mirar a Lorena.

 

   -Sí, eso... No sabía como explicarte, no me ibas a creer.

 

   -Créeme que te creo, Angie -Lorena soltó una pequeña risita. Sintió la pesada mirada de la chica sobre ella-. ¿Qué?

 

   -Nunca te dije mi nombre -en su cara había confusión.

 

   -Por eso te dije que te creía.

 

   -¡Espera! Tú... tú eres un...

 

   -Pues sí -la interrumpió-, soy un vampiro... Pero, descuida, no te haré nada malo, no soy como esos que supongo has visto.

 

   Angie la miró un poco aterrada, pero ya no se movió ni dijo nada.

 

   -¡Wow! -y entonces Lorena lo recordó todo al leer la mente de la chica-. Así que tú eres Angie.

 

   -S-sí, ya lo habías dicho, ¿no?

 

   -Claro, pero sólo quería confirmar algo.

 

   -¿Qué algo? -cuestionó extrañada Angie.

 

   -No, nada. Oye será mejor que te acompañe a tu casa. Seguro Marisa querrá saber donde has estado.

 

   -¡Ow, es verdad! -musitó.

 

   -Bien, pues adelante, Angie.

 

   Ambas se levantaron de su asiento y se dirigieron a su destino. Sin duda todo eso que había pasado era muy extraño. Y ahora se sentía muy expuesta al haberle contado todo eso a Angie, pero, sin saberlo podría ser de mucha ayuda... Además tenía la confianza de que no diría nada.

 

.*.

 

   -No tengo porqué hacer esto, pero... Aquí estoy ¡haciéndolo! -se dijo a sí misma mientras cruzaba el bosque sin ninguna preocupación. Sonrió al recordar como había puesto en su lugar a Joseph y quería volver a casa ya para ver como le había ido a él con aquella chica.

 

   Bien sólo faltaba encontrar a Pete y su búsqueda de vampiros idiotas terminaría. Se giró inmediatamente al escuchar un fuerte golpe en uno de los árboles. No era que estuviera asustada, pero estaba sola y eso hacia que sus posibilidades de defenderse en caso de peligro desminuyeran. Otro fuerte golpe llegó a sus oídos, no le prestó más atención, se giró de nuevo para volver a su camino, pero ahí estaba él... Unos brillantes ojos cafés la miraba fijamente, estaban demasiado cerca, así que no tenía oportunidad de huir.

 

   -¿Tú quién eres? -cuestionó enseguida. Pensó en utilizar su "poder" para alejarlo, pero algo le dijo que usarlo con ese vampiro no sería necesario.

 

   El otro vampiro se apartó un poco de ella y con una sonrisa cínica quitó el sombrero de su cabeza y se inclinó un poco.

 

   -Synyster Gates -sonrió mientras se volvía a incorporar-. Y sólo te aviso que usar tu poder conmigo no te resultará, aunque... veo que no tenías la intención de usarlo... ¡Vaya!

 

   -¿Qué mierda quieres? -estaba ya estaba enojada, ese tipo comenzaba a irritarla.

 

   -Me tienes que ayudar... -ordenó el vampiro con mirada penetrante.

 

   Alicia lo miró sin emoción alguna y después comenzó a reír.

 

   -¿Y qué te hace creer que yo te voy a ayudar?

 

   -Porque tal vez yo tenga información que te puede interesar -repuso él.

 

   -¿Qué clase de información? -inquirió.

 

   -Te lo diré cuando te comprometas a ayudarme de verdad, y no me engañes, porque yo sabré si lo haces.

 

   -¿Y yo como voy a saber que tú no me engañas a mí?

 

   -Tendrás que confiar en mí, soy un vampiro decente -dijo y ella bufó en burla-. Pero si no te interesa...

 

   -De acuerdo, te ayudaré, sólo dime en qué...

 

   Synyster la miró sólo un par de segundos a los ojos y después sonrió un tanto altanero.

 

   -No te preocupes, no será nada malo, y te apuesto que me lo agradecerás después...

 

.*.

 

   -No creí que estuviera tan lejos... Y aún no entiendo porque no podemos correr o algo.

 

   -Podrían descubrirnos.

 

   -Pero caminar como una persona normal me enferma, además, ¿no nos descubrirán más rápido así?

 

   -Emily, sólo tienes que confiar en mí, ¿de acuerdo? -sonrió.

 

   -Confío en ti, Gabe.

 

   -Que bueno, esa es la actitud -exclamó con cierta diversión.

 

   Emily rió.

 

   -De acuerdo, iré a recorrer de nuevo el territorio... sólo quédate aquí, ya lo sabes... Y sólo llámame si me necesitas.

 

   -Sí.

 

   Gabe le sonrió por última vez a Emily y se dispuso a adelantarse por el camino para inspeccionarlo.

 

   Una Emily despreocupada se sentó en una de las rocas que estaban cercanas a ella, pero de pronto una mano tapó su boca, impidiendo que dijera algo, además unos fuertes brazos la tenían acorralada contra el pecho de alguien.

 

   -¡No puedo creer que por fin estés entre mis brazos! -exclamó el vampiro que aún la tenía atrapada.

 

   Un fuerte vértigo sacudió a Emily y para cuando se dio cuenta ya no estaban en aquél bosque donde minutos antes habían estado. Sintió miedo, no por ese repentino cambio de lugar, si no al creer que todo lo que estaba pasando era de nuevo un "sueño".

 

   -No, no es un sueño... Y tampoco es una alucinación, Emily -dijo él, como si hubiera leído su mente al momento que la soltaba y se paró enfrente de ella.

 

   -No, debo estar alucinando de nuevo, eso debe ser... -musitó Emily sin poderlo creer-. Esto es absurdo.

 

   -¿Acaso no me crees?

 

   -Te creería a ti, pero esto ya lo viví... No creo que estés conmigo en estos momentos...

 

   -Sé que ha pasado mucho tiempo, y que fui un estúpido... Pero, esto está pasando de verdad, es real y estoy contigo, Emily.

 

   -Sí es así, demuéstramelo.

 

   -Haría cualquier cosa para que me creyeras.

 

   Emily no se había dado cuenta, pero aquél lugar era una cabaña, y sin duda estaba en el bosque, se escuchaba una cascada cerca y la penumbra era lo único que adornaba el lugar.

 

   Synyster se acercó lentamente a ella y con sus manos fría tomó su rostro, acercando el suyo hasta el de ella, sus labios casi se rozaban y sus alientos chocaban entre sí.

 

   -Te amo, Emily... No sabes todo lo que he tenido que hacer para estar contigo, todo lo que he esperado... Creí que nunca más sabría de ti -susurró levemente mientras cerraba sus ojos y se acercaba más a sus labios.

 

   Emily, quien también tenía los ojos cerrados, suspiró profundamente cuando las manos del vampiro se comenzaron a colar por debajo de su vestido, acariciaba sus piernas y comenzaba a subir lentamente por sus caderas y su cintura, sus manos viajaron hacia atrás, encontrando el cierre de la prenda de la chica. Sus labios por fin se encontraron después de minutos de agonía y ambos comenzaron un juego de lenguas. Emily elevó sus manos hasta el cabello de Synyster y comenzó a alborotarlo un poco; pequeños gemidos comenzaron a salir de su boca cuando sintió los dientes de Synyster morder ligeramente su cuello, por éste comenzó a brotar un poco de sangre, pero sabía que eso no iba a afectar en nada... Sus frágiles y pálidas manos llegaron hasta la playera de su, ahora, amante vampiro y poco a poco la comenzó a quitar. Para cuando se dio cuenta, su vestido había caído a un lado de ellos y Synyster la dirigía hacia la pequeña cama que se encontraba en un rincón de aquélla cabaña.

 

   Las explicaciones quedarían para el final.

 

~~~~~~

 

 

El próximo cap{itulo se pone bien cachondo. Aqué no? XD

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sobre ti, sobre mí... o de estrellas que se funden.

·Wait for tomorrow...·

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